eli
03-01-2008 , 09:04
MI CARGA ES POR ESSOS CRISTIANOS Q AUNKE ESTÁN NO SON, PERO SABIENDO Q NADA ES IMPOSIBLE PARA NUESTRO DIOS, LE PIDO DE TODO CORAZÓN: SEÑOR
CONVIERTE EL AGUA EN VINO
Señor…convierte el agua en vino,
que ya no sea más su sabor, por la insipidez consumido,
ni se pierda su bello color en la hueca transparencia,
a tu paladar… que la integridad manifiesta, sea sincero y agradable,
no abominación de frialdad, no destemplada tibieza.
Dale el exacto color que denota calidad insuperable,
ese tonalidad santa que a ti huela, ese sublime tono que de ti hable.
Convierte el agua en vino, Señor…
Porque muchas tinajas llenas de agua se pierden en su conformismo,
ausentes del espontáneo gozo que estalla en veraz alabanza,
y aunque están en las bodas, permanecen impávidas, no hay calidez de vino,
pero el Maestresala no aprueba tan escaso peso en esta festiva balanza…
Mas donde tú estas todo cambia, ¡Jesús!, nunca pasas desapercibido,
alcanza, te ruego, con tu misericordia: líquidos incoloros, fútiles y desaboridos;
(De nuevo te vuelvo suplicar)¡ oh Majestad convierte el agua en vino !
Y si empezó siendo su característica vana, cuando todos lo prueben digan:
tornado en bendición es el agua que en este casorio aborrecían,
insuperable es su sabor, sobrepasa al vino del más excelente principio.
Perdona, Maestro, si como la de María es inoportuna mi petición,
Tú sabes Señor, que lejano está de mí, mi propio beneficio,
es mi carga espiritual, la que clama por tan milagrosa conversión.
Sé que solo reside en tu toque sabio y único, Nazareno,
contacto cariñoso que opera con el bisturí de tu santa palabra,
con la garantía eminente y absoluta del Divino Médico;
Mira el agua, por favor, para que se ruborice avergonzada,
y en buen vino sea su calidad transmutada,
por el poder que irradia tu sobrenatural reflejo.
¡Gracias, Señor, por convertir el agua en vino… apto ahora es,
para ser en las bodas del Cordero, dignamente servido!
AMÉN
CONVIERTE EL AGUA EN VINO
Señor…convierte el agua en vino,
que ya no sea más su sabor, por la insipidez consumido,
ni se pierda su bello color en la hueca transparencia,
a tu paladar… que la integridad manifiesta, sea sincero y agradable,
no abominación de frialdad, no destemplada tibieza.
Dale el exacto color que denota calidad insuperable,
ese tonalidad santa que a ti huela, ese sublime tono que de ti hable.
Convierte el agua en vino, Señor…
Porque muchas tinajas llenas de agua se pierden en su conformismo,
ausentes del espontáneo gozo que estalla en veraz alabanza,
y aunque están en las bodas, permanecen impávidas, no hay calidez de vino,
pero el Maestresala no aprueba tan escaso peso en esta festiva balanza…
Mas donde tú estas todo cambia, ¡Jesús!, nunca pasas desapercibido,
alcanza, te ruego, con tu misericordia: líquidos incoloros, fútiles y desaboridos;
(De nuevo te vuelvo suplicar)¡ oh Majestad convierte el agua en vino !
Y si empezó siendo su característica vana, cuando todos lo prueben digan:
tornado en bendición es el agua que en este casorio aborrecían,
insuperable es su sabor, sobrepasa al vino del más excelente principio.
Perdona, Maestro, si como la de María es inoportuna mi petición,
Tú sabes Señor, que lejano está de mí, mi propio beneficio,
es mi carga espiritual, la que clama por tan milagrosa conversión.
Sé que solo reside en tu toque sabio y único, Nazareno,
contacto cariñoso que opera con el bisturí de tu santa palabra,
con la garantía eminente y absoluta del Divino Médico;
Mira el agua, por favor, para que se ruborice avergonzada,
y en buen vino sea su calidad transmutada,
por el poder que irradia tu sobrenatural reflejo.
¡Gracias, Señor, por convertir el agua en vino… apto ahora es,
para ser en las bodas del Cordero, dignamente servido!
AMÉN
