**sAShka**
15-09-2007 , 20:25
Bueno al final me he decidido y voy a poner aki una historia k he stado escribiendo. Tengo q decir q aunk me da muxa verguenza , he visto vuestras historias y como estan BASTANTE bien (no l o hago por exagerar jeje) pues bueno , pongo la mia y a ver como l veis :oops:
Solo os pido una cosa, k porfavor, en cuanto veais un fallo o algo k no os gusta me lo digais...NECESITO CRITICAS!!!jeje aunk porfavor no seais muuuy malas.. :( (es broma, si teneis q serlo , k asi sea :wink: Jeje) bueno...pues nada...aki os pongo los dos primeros capítulos.....
[align=left]La noche seguía tan fría y siniestra, y la luna le pareció aún más grande de lo habitual. Ahí brillaba con un aro a su alrededor atenta a los sucesos que acontecían a esa noche. Las calles estaban vacías, no había nadie en ellas. Todo estaba silencioso, salvo por el sonido de sus pasos sobre el asfalto. Unos pasos rápidos y decididos. Miró hacia atrás. Tenía la sensación de que lo perseguían, pero allí no había nadie ni nada. Todo estaba desierto. Siguió su trayecto y en dos segundos se internó en el bosque, donde claramente, era mucho más fácil esconderse. Nada más entrar supo que lo que estaba buscando se encontraba allí. Un escalofrío le recorrió la espalda. Se espera lo peor, a pesar de seguir sin entender nada. Era incapaz de solucionar el rompecabezas, a pesar de tener en cuenta cada detalle. De repente se paró en seco. Notó que alguien más acababa de entrar en el bosque y se acercaba al lugar donde se encontraba. Se escondió entre los árboles y esperó. Sabía quién era y sabía lo que tenía que hacer, era muy sencillo. Ella estaba asustada ya que notaba su presencia, pero no sabía ni quién era, ni donde estaba. Él, en cambio, lo sabía todo. Cuando pasó por su lado, salió de su escondite. La cogió por detrás sonriendo. No hizo caso de sus súplicas. Esa noche moriría...
Capítulo 1
Algunos meses antes…
Eran las tres de la madrugada y no podía dormir. Estaba sobre su cama mirando al techo. No tenía nada de sueño y estaba sumamente aburrida. Miró su móvil que estaba encima de la mesilla de noche. Lo cogió sin necesidad de levantarse, y miró si había algún mensaje. Nada. Tenía esa costumbre, mirar el móvil cuando por las noches estaba aburrida. Pensó mandar un mensaje, pero lo dejó. Solo se gastaría el saldo. Respiró hondo. Se giró en la cama y miró por la ventana. Su cuarto se iluminaba por la luz de la luna que esta noche estaba llena, brillante. Intentó entretenerse observando detenidamente su habitación. No era muy grande pero a ella le gustaba bastante. Su cama estaba al lado de la ventana y uno de los lados estaba junto a la pared. Nada más entrar por la puerta y girando hacia la izquierda había un escritorio, que ahora estaba a rebosar de libros y ropa. Era muy desordenada. También había una estantería, con algunos libros y objetos de decoración (marcos de fotos, peluches…), y al lado de ésta un gran espejo.
Oyó un ruido por el pasillo. Un cascabel. Era su gato Ricky. Entró en su cuarto y como de costumbre se subió a la cama. Ronroneando. Le acarició sonriendo. Cerró los ojos. Le esperaba un gran día y tenía que descansar.
Poco a poco, le fue entrando el sueño…
A las siete sonó el despertador y de un porrazo le apagó. Se levantó con un brinco, y se dirigió a su armario. Como todas las mañanas, cogió la ropa que se iba a poner para ir al instituto: unos vaqueros y una camiseta de tirantes. Como era invierno cogió un jersey, y fue al pasillo. Entró en el baño y se miró en el espejo. “menudos pelos”- pensó. Empezó a lavarse, y rápidamente bajó a la cocina. Se encontró a su padre, que apuraba el café, para poco después de saludarla, irse pitando. Su hermano estaba sentado, con una tostada en la mano y ojeando un libro. Sara le dio los buenos días, pero como de costumbre ni la oyó. Estaba totalmente enfrascado en su lectura, y desde hacía un año, la familia se acostumbró a no molestarle, ni hablarle, cuando estaba estudiando. Necesitaba muchísima concentración y eso en parte, Sara lo entendía. Estudiar medicina no debía ser nada fácil. Ella, a diferencia de su hermano no destacaba en los estudios, es mas, más de una vez había traído algún que otro suspenso. Ahora estaba en 2º de Bachillerato, y aunque no estaba sacando notas brillantes, por lo menos (por ahora) no había suspendido ninguna.
- Hola enana- Dijo su hermano cuando Sara se sentó con un tazón de cereales. Sara le miró de arriba abajo y decidió pasar de él. Siempre salía perdiendo. Ella tenía 17 años y su hermano 19. Y la diferencia de fuerzas era bastante clara. Adrián sonrió y siguió leyendo el libro que tenía delante de él. Era moreno de piel, con ojos marrones y bastante bien proporcionado. Ella era muy distinta a su hermano, pelo negro y largo hasta un poco más de los hombros, ojos verdes y la piel morena. Alta y delgada.
- Buenos días- dijo una voz a sus espaldas. Adrián y Sara levantaron la vista y saludaron a su madre, que fue directa a prepararse el café.- Sara- la dijo - o te das prisa o llegas tarde. Además no hagas esperar a Javi… - en ese momento Adrián refunfuñó para luego, poner los ojos en blanco.
- ¿Tienes algún problema?- dijo Sara a su hermano. Éste levantó la vista e ignoró la pregunta. Aunque no hacía falta ser muy listo para saber lo que su hermano pensaba de Javi, Sara deseó poder meterse en la mente de su hermano. Y era capaz de ello. Podía leer los pensamientos, pero para su desgracia no lo tenía dominado. Todavía no podía leerlo cuando ella quería. Solo ocurría a veces. En varias ocasiones lo había intentado, pero solo fracasaba, y eso la hacía sentirse como una lerda. Su padre le dijo que se tranquilizara, que pronto lo conseguiría, y eso, más o menos la tranquilizaba, ya que él tenía la habilidad de poder sentir lo que la gente sentía. Y más o menos sabía, podía entender a Sara, y sobre todo aconsejarla. Sin embrago, lo de su madre y su hermano, era otro cantar. Ambos, y para el punto de vista de Sara, tenían una habilidad mucho más práctica y que además controlaban a la perfección: mover objetos. Sara a veces les envidiaba, aunque en el fondo, sabía que si ella alguna vez controlara su poder, podría utilizarlo con mucha más frecuencia que ellos y sin miedo a ser descubierta.
Cuando terminó el desayuno fue corriendo a por su mochila y salió al jardín. Se despidió de su perro Rocco, y salió a la calle. Se detuvo en la puerta de la casa de al lado y como cada mañana esperó. Se dio cuenta que no se había atado bien las deportivas y se dispuso a ello. Enseguida oyó un silbido. Se levantó, sabiendo de antemano que era Javi. Y ahí estaba su amigo de toda la vida y vecino. Éste se acercó sonriendo con su paso chulo.
- Buenas, ¿qué tal?- le dijo guiñándola un ojo. Muchas chicas se hubieran derretido al ver que Javi les hacía eso, pero Sara ya estaba acostumbrada a él. Reconocía que al principio de conocerle (cuando tenía 10 años) le había gustado, pero ya no. Era su mejor amigo y desde hacía mucho tiempo solo le veía como eso. Javi era alto, con el pelo castaño y ojos marrones. Su físico y su personalidad, hacían que medio instituto y barrio estuviera detrás de él.- Dime que te sabes el examen de física –puso voz apesadumbrada.
- No tengo ni idea- le dijo Sara mirando al suelo. Y era totalmente cierto.
- ¿¡Cómo!?- Javi dio un salto teatralmente.
- Anda no me seas exagerado. Además no pensaba ayudarte-Sara retuvo una sonrisa. Empezaron a bajar por la calle. Vivían en una gran urbanización en la sierra de Madrid. Todo eran chalets y al final de la urbanización había un gran bosque. Sara no había vivido en otro lugar y el sitio le gustaba bastante. Todos sus amigos vivían aquí, aunque más lejos que Javi.
- La verdad es que nunca me ayudas.- la miró con los ojos entrecerrados- menuda amiga.
- Lo siento- le dijo dándole unas palmaditas en el hombro, -la próxima vez ya sabes, o estudias o no cuentes conmigo- ahora le dedicó la mejor de sus sonrisas.- aunque también puedes contar con otra persona, como por ejemplo…¡Josh!
- Como me lo tenga que decir ese… voy bien.- Sara le sonrió. Sacó su mp3 y empezó a escucharlo. Javi por su parte Colocó en el suelo su viejo monopatín, desgastado por el uso, y se montó en él. Patinaba no muy lejos de Sara, con lo que podían seguir hablando en un tono normal. Javi era el único que sabía algo de la “habilidad” de Sara, aparte de la familia de ésta. Se sentía importante por eso. Sara sabía que podía confiar en él, y hacía ya tiempo que se lo había demostrado. Nunca se había encontrado con una persona tan buena en toda su vida. Daba todo por nada.
Cuando llegaron al instituto se pararon como de costumbre en la puerta esperando la llegada de los demás. Josh, fue el primero.
- Joder… no tengo ni puta idea del examen.- se encendió un cigarrillo nervioso y le dio una calada.
- Buenos días-dijo Sara
- Yo tampoco se me nada de física. - empezó Javi. - Pensaba que tú me podías ayudar, pero ya veo que no.- Josh hizo un gesto de incredulidad y sacó el libro de física de su mochila. Javi, se giró buscando a los demás cuando pilló a un grupo de chicas mirándole sin ningún tipo de disimulo. Entonces las saludó y se volvió a girar como si nada.
- ¿Las conoces?- le dijo Sara
- No, no tengo ni idea de quiénes son- contestó Javi simplemente. Josh negó con la cabeza mientras sonreía.
- Pero que creído que te lo tienes….
- Veamos, si a las chicas les hace ilusión… ¿porqué no las voy a dar ese placer?- dijo Javi muy serio. Josh puso los ojos en blanco.
- Anda dejarlo ya- dijo Sara mientras sacaba el libro de física.
- ¿Lo lleváis mal? – acababa de llegar María. Tenía el libro ya entre sus manos.
- De pena- contestó Javi- ¿tú?
- Puff- dijo solamente
- ¡Joder! ¡¿Es que aquí no hay nadie que estudie?!- dijo Josh – somos un auténtico desastre
- Aplícate el cuento- le dijo Javi mirando por encima de su hombro.
- “somos un auténtico desastre”- repitió Josh dando mayor énfasis a la palabra “somos”. Esta mañana estaba tenso.
- Oye, vamos entrando- dijo María
- Si
- Joder…joder…joder…- repetía Josh
- Josh, ¡¿te puedes callar de una vez!?- le dijo Javi dando un empujón- joder, es que agobias- Josh le miró con cara de suficiencia
- Que te den
- Menuda mañana….- dijo Sara mientras se hacia paso entre la gente para llegar a la clase. Nada más entrar, vio que sus compañeros empezaban a separar las mesas. El profesor de física estaba ya esperando impaciente con los exámenes en la mano. Sara se giró y miró a sus amigos. Todos se dirigieron a sus respectivos sitios y empezaron a separarse. Sara les imitó. Al rato, el profesor empezó a pasarles el examen a cada uno y con un simple “ya”, todos comenzaron a hacer la prueba. Sara, como se imaginaba no tenía ni idea de cómo hacer ninguna de las preguntas. Intentó recordar algo, pero no había estudiado nada. Ni lo había leído con anterioridad. Disimuladamente miró a todos: Josh parecía el más agobiado, y el profesor no le quitaba la mirada de encima. Sara sonrió para sí misma y su mente empezó a divagar. Hacía tanto que se conocían todos… Josh fue el último en llegar al grupo. El chico era bastante extrovertido, pero de primeras era tímido. Tenía 17 años. Era bajo, delgado, con unos grandes ojos verdes y una nariz prominente. Su pelo era rubio y largo, pero tenía rastas. No se preocupaba mucho por su imagen, era bastante desaliñado y la verdad era, que no era muy guapo. Uno de sus peores defectos era que era bastante nervioso, tanto, que podía contagiarlo a las demás personas que tenía a su alrededor. Sara desvió entonces la mirada hacía María. Ésta, estaba escribiendo, pero sin mucho entusiasmo. De vez en cuando miraba hacia el techo, como buscando la gran “inspiración divina”. María muy buena amiga, como la definían todos. Siempre podías contar con ella para lo que fuera, aunque ella no acudía a la gente con mucha frecuencia. Intentaba arreglar sus problemas ella misma, y solo acudía en busca de ayuda raras veces. Además era una chica muy extrovertida y se llevaba muy bien con todo el mundo. Que fuera una persona independiente era lo que más le gustaba a Sara de María, y lo que había hecho que se convirtieran en grandes amigas. Sara la apreciaba tanto como a Javi, a pesar de estar más unida a éste que a la propia María. Volvió a echarla un rápido vistazo mientras sonreía recordando algunos momentos de su larga amistad. Tenía el pelo castaño lleno de trencitas. Era morena de piel y de estatura normal. Siempre vestía pantalones anchos y camisetas, jersey (lo que fuera de arriba) ajustado, ya que tenía un buen cuerpo. Lo que más destacaba en su cara, aparte de los piercing que tenía debajo de la boca, (y en la lengua, aunque no se le veía), y en la nariz, eran sus ojos de un azul brillante e intenso. Finalmente, Sara miró hacía donde estaba Javi. Éste le devolvió la mirada e hizo una mueca. Sara quitó la mirada rápidamente. Miró su reloj. Quedaba media hora y no tenía que suspender éste examen. Miró al profesor, que estaba resolviendo dudas. Una idea le rondaba la mente una y otra vez…no tenía nada que perder y pillarla no la iban a pillar. Saliera la cosa bien o mal. Los segundos pasaban mientras decidía si actuar o no. Al final escogió una opción. Respiró hondo y se centró en el profesor. Tenía que estar muy concentrada, solo pensar en una sola cosa, y lo consiguió. Poco a poco, todo lo que tenía a su alrededor empezó a desaparecer. Eso era una grandísima señal. Enseguida todo volvió a la normalidad. Bueno no todo. Sara podía recibir débilmente el pensamiento de su profesor. Al estar resolviendo una duda, mecánicamente pensaba lo que había que hacer en ese ejercicio. Es decir, le estaba dando la solución a Sara. Sara sabía que dentro de poco perdería el control de su don, así que se dio prisa. No tenía mucho tiempo…
- Serás guarra- le dijo al oído Javi al terminar el examen. Sara pegó un brinco
- ¿Yo?- Javi hizo una mueca y se sentó sobre su pupitre.
- Lo has conseguido, ¿no?- Sara asintió.-te vi empezar a escribir mucho y me olió a chamusquina…- Javi la miró atento.
- Lo conseguí, pero no del todo. Al rato se ha ido….
- ¿El qué?- dijo una voz a sus espaldas. Ambos se giraron y vieron a Raúl.
- Bueno y ¿ tú donde estabas?- le dijo Javi sonriendo
- Ya ves… no tenía ni idea del examen y me he quedado en mi casa.- Raúl era alto, muy moreno de piel y los ojos grises. Tenía el pelo corto y negro. También un piercing en la ceja y en la lengua; Físicamente era bastante atractivo, pero no tenía tanto éxito con las chicas como Javi. Raúl era el típico chico al que todo el mundo evitaba. La gente le respetaba y ante todo evitaba a toda costa meterse con él, y menos aún darle ningún problema. Sin embargo, quien le conocía bien, como todos ellos, sabía que era un buen chaval, aunque necesitaba su propio espacio. No era un chico muy hablador, pero no era nada borde. Solo era que le gustaba estar a su bola y de vez en cuando solo. A Sara, sin embargo, le encantaba…
- Dios los crea y ellos se juntan- dijo de repente Josh reuniéndose con ellos sentándose en una silla. Al rato se reunió con ellos María.
- ¿Cómo?- dijo Sara
- Pues lo que dicho. - dijo muy convencido.- Fijaros en los demás de la clase. Les ha salido genial. Menos a nosotros…
- Bueno, da igual- dijo Raúl- a mi no me afecta.
- Además no creo que a todo el mundo le haya salido bien, era bastante chungo…- dijo María
- ¿No?- dijo Josh- ya verás. ¡Jose! – Jose se giró- ¿qué tal el examen?
- Bien tío, creo que bien. ¿A ti?
- Ni preguntes- todos sonrieron. Josh se giró hacia todos afirmando con la cabeza- ¿sigo preguntando?
- Que coñazo eres….- dijo María dándole una colleja.
- déjame, ¿eh?- se quejó Josh.
El día paso sin ninguna novedad que contar, salvo ya en la salida, de vuelta para ir a casa. María ya se había ido con Josh. Sin embargo, Sara, Javi y Raúl seguían en el aparcamiento. Raúl estaba montado en su moto. Preparado para irse.
- Bueno pues eso, que supongo que este finde saldremos- dijo Sara
- Claro- le dijo Raúl sin mirarla, ya que estaba buscando el casco. Cuando se lo puso, sonrió. Hizo un gesto con la mano y se alejó con la moto. Javi enseguida empezó a andar y Sara le siguió.
- Oye..- dijo Sara
- Di
- Te vienes esta noche a mi casa, ¿no?- Javi levantó una ceja.
- Esta claro. ¿Entonces tus padres se van?- Sara asintió
- Si
- Saben que voy , ¿no?
- Siiiiiiiii- Sara alargó la palabra cansada de tanta pregunta.
- OK. Pues pasaré a la hora de cenar y pedimos unas pizzas. Pero no intentes nada conmigo., eh?- Sara sonrió
- Tranquilo… creo que podré soportar tu presencia sin dejarme llevar por mis impulsos.
- Me parece muy bien – le dijo Javi sonriendo. No hablaron nada más durante el camino, cada uno ensimismado en sus propios pensamientos. Cuando se separaron para ir a sus respectivas casas, los padres de Sara se iban ya. Sara se despidió de ellos y se fue directa a su cuarto, a escuchar un poco de música. Al rato, ya aburrida se puso a ver la tele, pero como no había nada, terminó por dormirse. Durmió bastante, ya que se despertó cuando Javi llamó a la puerta de su casa. Se levantó y cuando Javi entró vio que el tiempo estaba fatal. Estaba todo nublado, y se veía que iba a caer una buena tormenta.
- ¡Joder!- se quejó Javi entrando rápidamente. -hacia un frío… haber si abrimos antes guapa.- Sara le empujó amistosamente - Oye he pedido ya las pizzas, ¿va?
- Vale. ¿Y has alquilado alguna peli?- Javi negó con la cabeza.
- Ya me pides demasiado. - Se fueron al salón y se sentaron en el sofá
- ¿Vas a ir al bote de mañana en el bosque?- le preguntó a Sara mientras miraba a la televisión
- Supongo, pero bueno, no me apetece mucho- Javi la miró rápidamente
- ¿Como? Hace un montón que no vamos al bosque.
- Es que no se, ahora no me apetece mucho
- Pues no te entiendo… ¿tienes una coca-cola?- Sara asintió y se fue hacia la cocina. Cuado cogió la bebida y cerró la nevera, vio por la ventana que ya llegaban las pizzas.
- ¡¡Javi!! ¡¡Que ya vienen las pizzas!! Sal tu a pagar!- gritó
- Vale, - le dijo Javi al lado suyo. Sara pegó un bote.
- ¿Que haces aquí?-Javi la miró extrañado
- Pues, ¿aquí? ¿Estas bien? Te veo un poco rara- se fue hacia la puerta cuando llamaron y a los dos segundos apareció con las pizzas. Sara no le contestó. Pero sabía que estaba rara. No sabía muy bien cual era la razón, pero desde que había llegado a su casa, estaba con una sensación extraña. Pero pensó que se debería al usar el poder, que no estaba acostumbrada. Así que se sentó en la mesa y espero a que Javi cortase la pizza. Javi por su parte, había notado que su amiga estaba muy extraña. Y eso no le gustaba ni un pelo. Estaba acostumbrado a ella y sabía que cuando estaba rara era porque pasaba algo y no precisamente bueno. Además ahora estaban solos y si ocurría algo él no podría hacer mucho por ella. La observó mientras comía la pizza. No estaba normal. Y no había ninguna duda. Sara solía hablar un montón y ahora estaba callada, muy callada - eh…Sara… venga confiesa…notas algo, ¿verdad?
- Ehh…- Sara miró a la mesa. No era capaz de sostenerle la mirada. Suspiró y como se temía fue sincera con él.- si. –Javi que se esperaba la respuesta asintió, como dándola a entender que podía continuar hablando.
- Tranquilo creo que solo se debe a lo de esta mañana. Estoy cansada, nada más. – Javi la miró. Se volvió a sentar
- Espero que sea solo eso- La sonrió. Muchas ya se hubieran tirado a su cuello, por aquella sonrisa que le acababa de dedicar. Javi siguió con su trozo de pizza, pero no dejaba de mirar a Sara.
- ¿Puedes parar?- le dijo Sara
- ¿Por?
- Me pones nerviosa. – se levantó. - Ya se me ha ido la sensación así que tranquilo. No va a pasar nada.- Fue decir eso, cuando se oyó un fuerte viento fuera y empezó la tormenta. Sara miró a Javi. Este se había puesto las manos en la cabeza y con cara de chulo la soltó:
- ¿Qué no qué?- sonrió.- Prepárate que nos espera una noche movidita. – se levantó de la mesa y se puso a mirar por la ventana. Ya era de noche y había una tormenta impresionante. Javi miró disimuladamente otra vez a Sara. Esta estaba apoyada en la pared, con cara de preocupación. Sabía que esta noche iba a pasar una muy gorda, pero tan solo podía esperar. Suspiro.- bueno, vamos a ver la tele, ¿no?
- Vale- se dirigieron al salón y nada más sentarse en el sofá oyeron un fuerte golpe. Javi pegó un bote impresionante. Ambos miraron enseguida al lugar donde aparecía el ruido y se sintieron aliviados cuando vieron aparecer a Ricky en el lugar en cuestión.
- Joderrr, de verdad, yo no vuelvo a tu casa- Sara le miró con cara de asco. Javi no pudo evitarlo y la sonrió- que es broma ¿Donde sino voy a querer estar?.- Sara le sonrió al ver lo pelota que podía llegar a ser su amigo. Y entonces en ese momento la luz se fue. Ambos sintieron un escalofrío por su espalda. Javi se separó de Sara.
- Retiro lo dicho- dijo Javi. Sara se levantó a tientas
- Vamos a ver los plomos- dijo ésta.
- Espérate aquí, que voy yo. – dijo Javi levantándose y decidido.
Un ruido seco sonó por el pasillo. Como un acto reflejo, Javi se sitúo delante de Sara. Sara lo notó y sonrió, siempre hacia eso.
- Vamos los dos y ya esta- dijo Sara bajando el tono de voz.
- Mejor yo….-dijo Javi ya un poco molesto mientras empezaba a alejarse de Sara.
- Pero…-empezó a quejarse Sara. En ese instante la luz volvió.
- Pero, ¿que pasa?- dijo una voz. Ambos miraron a la puerta del salón y se encontraron con Adrián que les miraba extrañado. - ¿Qué hacéis con la luz apagada?
- ¿Te lo imaginas o te lo explico?- soltó Javi. Sara le dio un codazo cuando soltó eso. A Javi le encantaba provocar a Adrián.
- Bueno, nos íbamos ya- dijo Sara, pero se paró de golpe cuando vio que había otra persona detrás de su hermano. Era un chico bastante alto con el pelo castaño y los ojos muy oscuros y grandes. Era bastante guapo, pero Sara nunca lo había visto, si no, le hubiese recordado. El chico en cuestión miraba a Sara atentamente serio. Y Javi lo notó, igual que Sara .Ésta bajó la mirada y se dirigió a su cuarto, seguida por Javi y una vez ahí se sentaron en la cama. Estuvieron un rato callados, hasta que Javi rompió el silencio.
- Mañana te vienes al bote, ¿eh? No seas tonta, que nos lo vamos a pasar muy bien.- Javi la sonrió ampliamente.
- Que vale, plasta
- ¿Por qué me llamas plasta?- dijo Javi entrecerrando los ojos.
- No se… ¿será por que eres un plasta?- Javi la dio una colleja cariñosa y se incorporó. Empezó a mirar las cosas que había sobre el escritorio de Sara. Ésta, se quedó con la mirada puesta en un punto fijo.
- ¿Que tal con Raúl?- Sara abrió mucho los ojos. La pregunta le había pillado desprevenida.
- ¡¿Cómo!?- dijo Sara- no se de que me hablas.- Intentó poner su mejor cara de desconcierto. Estaba un tanto preocupada. No podía ser que se le notara tanto. Javi no era lo que se decía de un lince a la hora de ver esas cosas. Javi soltó una carcajada y la miró divertido. Intentó salir de lo que parecía una encerrona- ¿está enfadado conmigo?- se aplaudió a si misma por lo bien que había puesto el tono de preocupación. Javi sonrió ampliamente y negó con la cabeza.
- No me refiero a eso. Más bien a un sentimiento tuyo hacia él.- Sara sintió como si un cubo de agua helada le cayera por encima. Ahora si que estaba preocupada. Decidió no alarmarse y seguir con el teatro.
- ¿Estás insinuando que me gusta?- enarcó una ceja. Si seguía actuando así, seguro que ganaba el oscar a la mejor actriz.
- Se te nota a la legua…
- Pues creo que te equivocas. – cruzó los brazos y miró a su amigo, el cual seguía sonriéndola, con indiferencia.
- No lo creo para nada. A las tías se os nota esas cosas.- Sara le dio con un cojín, que le dio en toda la cara.- no te me pongas violenta…- se volvió a reír.
- No me pongo violenta…¡ni nerviosa! - se adelantó antes de que la soltara eso.
- Yaaa-Volvió a sentarse a su lado.
- Creo me piró ya para mi casa- se la acercó y la besó en la mejilla.
- ¿Tan pronto? – Javi la asintió con la cara mientras se alejaba.
- Tengo que hacer que estudio un poco.- y guiñándola un ojo, salió del cuarto de Sara. Cuando se fue, Sara vio la televisión un rato pero el cansancio la pudo. Fue a su cuarto, se puso el pijama y fue corriendo en la cama. Una vez ahí dentro recordó todo el día. Y todos los momentos de Raúl. Sonrió. Pero sus “pensamientos” fueron interrumpidos por un sonido de pasos en el pasillo. La puerta del cuarto se Sara se abrió y apareció el chico de antes, el amigo de su hermano. Ambos se quedaron mirándose.
- Perdona- dijo el chico con voz suave.- Buscaba el baño.- Sara intentó sonreír, pero estaba petrificada.
- Al fondo del pasillo. – El chico, sin decir nada más cerró la puerta cuidadosamente. Sara se tumbó de nuevo en la cama. Volvió a pensar en Raúl y en la sospecha de su amigo Javi. La única que sabía algo era María, la cual no había dicho nada. Estaba claro. Entonces, tenía que ser que a ella se le notaba. Con solo pensar en eso Sara se puso roja. ¿Qué pasaba si Raúl ya lo sabía? Nada más imaginárselo, el color de su cara empeoró y miles de nervios la retorcieron la tripa. Sara apagó la luz y se tapo bien con la manta. Había bajado la temperatura y hacía bastante frío.
Solo os pido una cosa, k porfavor, en cuanto veais un fallo o algo k no os gusta me lo digais...NECESITO CRITICAS!!!jeje aunk porfavor no seais muuuy malas.. :( (es broma, si teneis q serlo , k asi sea :wink: Jeje) bueno...pues nada...aki os pongo los dos primeros capítulos.....
[align=left]La noche seguía tan fría y siniestra, y la luna le pareció aún más grande de lo habitual. Ahí brillaba con un aro a su alrededor atenta a los sucesos que acontecían a esa noche. Las calles estaban vacías, no había nadie en ellas. Todo estaba silencioso, salvo por el sonido de sus pasos sobre el asfalto. Unos pasos rápidos y decididos. Miró hacia atrás. Tenía la sensación de que lo perseguían, pero allí no había nadie ni nada. Todo estaba desierto. Siguió su trayecto y en dos segundos se internó en el bosque, donde claramente, era mucho más fácil esconderse. Nada más entrar supo que lo que estaba buscando se encontraba allí. Un escalofrío le recorrió la espalda. Se espera lo peor, a pesar de seguir sin entender nada. Era incapaz de solucionar el rompecabezas, a pesar de tener en cuenta cada detalle. De repente se paró en seco. Notó que alguien más acababa de entrar en el bosque y se acercaba al lugar donde se encontraba. Se escondió entre los árboles y esperó. Sabía quién era y sabía lo que tenía que hacer, era muy sencillo. Ella estaba asustada ya que notaba su presencia, pero no sabía ni quién era, ni donde estaba. Él, en cambio, lo sabía todo. Cuando pasó por su lado, salió de su escondite. La cogió por detrás sonriendo. No hizo caso de sus súplicas. Esa noche moriría...
Capítulo 1
Algunos meses antes…
Eran las tres de la madrugada y no podía dormir. Estaba sobre su cama mirando al techo. No tenía nada de sueño y estaba sumamente aburrida. Miró su móvil que estaba encima de la mesilla de noche. Lo cogió sin necesidad de levantarse, y miró si había algún mensaje. Nada. Tenía esa costumbre, mirar el móvil cuando por las noches estaba aburrida. Pensó mandar un mensaje, pero lo dejó. Solo se gastaría el saldo. Respiró hondo. Se giró en la cama y miró por la ventana. Su cuarto se iluminaba por la luz de la luna que esta noche estaba llena, brillante. Intentó entretenerse observando detenidamente su habitación. No era muy grande pero a ella le gustaba bastante. Su cama estaba al lado de la ventana y uno de los lados estaba junto a la pared. Nada más entrar por la puerta y girando hacia la izquierda había un escritorio, que ahora estaba a rebosar de libros y ropa. Era muy desordenada. También había una estantería, con algunos libros y objetos de decoración (marcos de fotos, peluches…), y al lado de ésta un gran espejo.
Oyó un ruido por el pasillo. Un cascabel. Era su gato Ricky. Entró en su cuarto y como de costumbre se subió a la cama. Ronroneando. Le acarició sonriendo. Cerró los ojos. Le esperaba un gran día y tenía que descansar.
Poco a poco, le fue entrando el sueño…
A las siete sonó el despertador y de un porrazo le apagó. Se levantó con un brinco, y se dirigió a su armario. Como todas las mañanas, cogió la ropa que se iba a poner para ir al instituto: unos vaqueros y una camiseta de tirantes. Como era invierno cogió un jersey, y fue al pasillo. Entró en el baño y se miró en el espejo. “menudos pelos”- pensó. Empezó a lavarse, y rápidamente bajó a la cocina. Se encontró a su padre, que apuraba el café, para poco después de saludarla, irse pitando. Su hermano estaba sentado, con una tostada en la mano y ojeando un libro. Sara le dio los buenos días, pero como de costumbre ni la oyó. Estaba totalmente enfrascado en su lectura, y desde hacía un año, la familia se acostumbró a no molestarle, ni hablarle, cuando estaba estudiando. Necesitaba muchísima concentración y eso en parte, Sara lo entendía. Estudiar medicina no debía ser nada fácil. Ella, a diferencia de su hermano no destacaba en los estudios, es mas, más de una vez había traído algún que otro suspenso. Ahora estaba en 2º de Bachillerato, y aunque no estaba sacando notas brillantes, por lo menos (por ahora) no había suspendido ninguna.
- Hola enana- Dijo su hermano cuando Sara se sentó con un tazón de cereales. Sara le miró de arriba abajo y decidió pasar de él. Siempre salía perdiendo. Ella tenía 17 años y su hermano 19. Y la diferencia de fuerzas era bastante clara. Adrián sonrió y siguió leyendo el libro que tenía delante de él. Era moreno de piel, con ojos marrones y bastante bien proporcionado. Ella era muy distinta a su hermano, pelo negro y largo hasta un poco más de los hombros, ojos verdes y la piel morena. Alta y delgada.
- Buenos días- dijo una voz a sus espaldas. Adrián y Sara levantaron la vista y saludaron a su madre, que fue directa a prepararse el café.- Sara- la dijo - o te das prisa o llegas tarde. Además no hagas esperar a Javi… - en ese momento Adrián refunfuñó para luego, poner los ojos en blanco.
- ¿Tienes algún problema?- dijo Sara a su hermano. Éste levantó la vista e ignoró la pregunta. Aunque no hacía falta ser muy listo para saber lo que su hermano pensaba de Javi, Sara deseó poder meterse en la mente de su hermano. Y era capaz de ello. Podía leer los pensamientos, pero para su desgracia no lo tenía dominado. Todavía no podía leerlo cuando ella quería. Solo ocurría a veces. En varias ocasiones lo había intentado, pero solo fracasaba, y eso la hacía sentirse como una lerda. Su padre le dijo que se tranquilizara, que pronto lo conseguiría, y eso, más o menos la tranquilizaba, ya que él tenía la habilidad de poder sentir lo que la gente sentía. Y más o menos sabía, podía entender a Sara, y sobre todo aconsejarla. Sin embrago, lo de su madre y su hermano, era otro cantar. Ambos, y para el punto de vista de Sara, tenían una habilidad mucho más práctica y que además controlaban a la perfección: mover objetos. Sara a veces les envidiaba, aunque en el fondo, sabía que si ella alguna vez controlara su poder, podría utilizarlo con mucha más frecuencia que ellos y sin miedo a ser descubierta.
Cuando terminó el desayuno fue corriendo a por su mochila y salió al jardín. Se despidió de su perro Rocco, y salió a la calle. Se detuvo en la puerta de la casa de al lado y como cada mañana esperó. Se dio cuenta que no se había atado bien las deportivas y se dispuso a ello. Enseguida oyó un silbido. Se levantó, sabiendo de antemano que era Javi. Y ahí estaba su amigo de toda la vida y vecino. Éste se acercó sonriendo con su paso chulo.
- Buenas, ¿qué tal?- le dijo guiñándola un ojo. Muchas chicas se hubieran derretido al ver que Javi les hacía eso, pero Sara ya estaba acostumbrada a él. Reconocía que al principio de conocerle (cuando tenía 10 años) le había gustado, pero ya no. Era su mejor amigo y desde hacía mucho tiempo solo le veía como eso. Javi era alto, con el pelo castaño y ojos marrones. Su físico y su personalidad, hacían que medio instituto y barrio estuviera detrás de él.- Dime que te sabes el examen de física –puso voz apesadumbrada.
- No tengo ni idea- le dijo Sara mirando al suelo. Y era totalmente cierto.
- ¿¡Cómo!?- Javi dio un salto teatralmente.
- Anda no me seas exagerado. Además no pensaba ayudarte-Sara retuvo una sonrisa. Empezaron a bajar por la calle. Vivían en una gran urbanización en la sierra de Madrid. Todo eran chalets y al final de la urbanización había un gran bosque. Sara no había vivido en otro lugar y el sitio le gustaba bastante. Todos sus amigos vivían aquí, aunque más lejos que Javi.
- La verdad es que nunca me ayudas.- la miró con los ojos entrecerrados- menuda amiga.
- Lo siento- le dijo dándole unas palmaditas en el hombro, -la próxima vez ya sabes, o estudias o no cuentes conmigo- ahora le dedicó la mejor de sus sonrisas.- aunque también puedes contar con otra persona, como por ejemplo…¡Josh!
- Como me lo tenga que decir ese… voy bien.- Sara le sonrió. Sacó su mp3 y empezó a escucharlo. Javi por su parte Colocó en el suelo su viejo monopatín, desgastado por el uso, y se montó en él. Patinaba no muy lejos de Sara, con lo que podían seguir hablando en un tono normal. Javi era el único que sabía algo de la “habilidad” de Sara, aparte de la familia de ésta. Se sentía importante por eso. Sara sabía que podía confiar en él, y hacía ya tiempo que se lo había demostrado. Nunca se había encontrado con una persona tan buena en toda su vida. Daba todo por nada.
Cuando llegaron al instituto se pararon como de costumbre en la puerta esperando la llegada de los demás. Josh, fue el primero.
- Joder… no tengo ni puta idea del examen.- se encendió un cigarrillo nervioso y le dio una calada.
- Buenos días-dijo Sara
- Yo tampoco se me nada de física. - empezó Javi. - Pensaba que tú me podías ayudar, pero ya veo que no.- Josh hizo un gesto de incredulidad y sacó el libro de física de su mochila. Javi, se giró buscando a los demás cuando pilló a un grupo de chicas mirándole sin ningún tipo de disimulo. Entonces las saludó y se volvió a girar como si nada.
- ¿Las conoces?- le dijo Sara
- No, no tengo ni idea de quiénes son- contestó Javi simplemente. Josh negó con la cabeza mientras sonreía.
- Pero que creído que te lo tienes….
- Veamos, si a las chicas les hace ilusión… ¿porqué no las voy a dar ese placer?- dijo Javi muy serio. Josh puso los ojos en blanco.
- Anda dejarlo ya- dijo Sara mientras sacaba el libro de física.
- ¿Lo lleváis mal? – acababa de llegar María. Tenía el libro ya entre sus manos.
- De pena- contestó Javi- ¿tú?
- Puff- dijo solamente
- ¡Joder! ¡¿Es que aquí no hay nadie que estudie?!- dijo Josh – somos un auténtico desastre
- Aplícate el cuento- le dijo Javi mirando por encima de su hombro.
- “somos un auténtico desastre”- repitió Josh dando mayor énfasis a la palabra “somos”. Esta mañana estaba tenso.
- Oye, vamos entrando- dijo María
- Si
- Joder…joder…joder…- repetía Josh
- Josh, ¡¿te puedes callar de una vez!?- le dijo Javi dando un empujón- joder, es que agobias- Josh le miró con cara de suficiencia
- Que te den
- Menuda mañana….- dijo Sara mientras se hacia paso entre la gente para llegar a la clase. Nada más entrar, vio que sus compañeros empezaban a separar las mesas. El profesor de física estaba ya esperando impaciente con los exámenes en la mano. Sara se giró y miró a sus amigos. Todos se dirigieron a sus respectivos sitios y empezaron a separarse. Sara les imitó. Al rato, el profesor empezó a pasarles el examen a cada uno y con un simple “ya”, todos comenzaron a hacer la prueba. Sara, como se imaginaba no tenía ni idea de cómo hacer ninguna de las preguntas. Intentó recordar algo, pero no había estudiado nada. Ni lo había leído con anterioridad. Disimuladamente miró a todos: Josh parecía el más agobiado, y el profesor no le quitaba la mirada de encima. Sara sonrió para sí misma y su mente empezó a divagar. Hacía tanto que se conocían todos… Josh fue el último en llegar al grupo. El chico era bastante extrovertido, pero de primeras era tímido. Tenía 17 años. Era bajo, delgado, con unos grandes ojos verdes y una nariz prominente. Su pelo era rubio y largo, pero tenía rastas. No se preocupaba mucho por su imagen, era bastante desaliñado y la verdad era, que no era muy guapo. Uno de sus peores defectos era que era bastante nervioso, tanto, que podía contagiarlo a las demás personas que tenía a su alrededor. Sara desvió entonces la mirada hacía María. Ésta, estaba escribiendo, pero sin mucho entusiasmo. De vez en cuando miraba hacia el techo, como buscando la gran “inspiración divina”. María muy buena amiga, como la definían todos. Siempre podías contar con ella para lo que fuera, aunque ella no acudía a la gente con mucha frecuencia. Intentaba arreglar sus problemas ella misma, y solo acudía en busca de ayuda raras veces. Además era una chica muy extrovertida y se llevaba muy bien con todo el mundo. Que fuera una persona independiente era lo que más le gustaba a Sara de María, y lo que había hecho que se convirtieran en grandes amigas. Sara la apreciaba tanto como a Javi, a pesar de estar más unida a éste que a la propia María. Volvió a echarla un rápido vistazo mientras sonreía recordando algunos momentos de su larga amistad. Tenía el pelo castaño lleno de trencitas. Era morena de piel y de estatura normal. Siempre vestía pantalones anchos y camisetas, jersey (lo que fuera de arriba) ajustado, ya que tenía un buen cuerpo. Lo que más destacaba en su cara, aparte de los piercing que tenía debajo de la boca, (y en la lengua, aunque no se le veía), y en la nariz, eran sus ojos de un azul brillante e intenso. Finalmente, Sara miró hacía donde estaba Javi. Éste le devolvió la mirada e hizo una mueca. Sara quitó la mirada rápidamente. Miró su reloj. Quedaba media hora y no tenía que suspender éste examen. Miró al profesor, que estaba resolviendo dudas. Una idea le rondaba la mente una y otra vez…no tenía nada que perder y pillarla no la iban a pillar. Saliera la cosa bien o mal. Los segundos pasaban mientras decidía si actuar o no. Al final escogió una opción. Respiró hondo y se centró en el profesor. Tenía que estar muy concentrada, solo pensar en una sola cosa, y lo consiguió. Poco a poco, todo lo que tenía a su alrededor empezó a desaparecer. Eso era una grandísima señal. Enseguida todo volvió a la normalidad. Bueno no todo. Sara podía recibir débilmente el pensamiento de su profesor. Al estar resolviendo una duda, mecánicamente pensaba lo que había que hacer en ese ejercicio. Es decir, le estaba dando la solución a Sara. Sara sabía que dentro de poco perdería el control de su don, así que se dio prisa. No tenía mucho tiempo…
- Serás guarra- le dijo al oído Javi al terminar el examen. Sara pegó un brinco
- ¿Yo?- Javi hizo una mueca y se sentó sobre su pupitre.
- Lo has conseguido, ¿no?- Sara asintió.-te vi empezar a escribir mucho y me olió a chamusquina…- Javi la miró atento.
- Lo conseguí, pero no del todo. Al rato se ha ido….
- ¿El qué?- dijo una voz a sus espaldas. Ambos se giraron y vieron a Raúl.
- Bueno y ¿ tú donde estabas?- le dijo Javi sonriendo
- Ya ves… no tenía ni idea del examen y me he quedado en mi casa.- Raúl era alto, muy moreno de piel y los ojos grises. Tenía el pelo corto y negro. También un piercing en la ceja y en la lengua; Físicamente era bastante atractivo, pero no tenía tanto éxito con las chicas como Javi. Raúl era el típico chico al que todo el mundo evitaba. La gente le respetaba y ante todo evitaba a toda costa meterse con él, y menos aún darle ningún problema. Sin embargo, quien le conocía bien, como todos ellos, sabía que era un buen chaval, aunque necesitaba su propio espacio. No era un chico muy hablador, pero no era nada borde. Solo era que le gustaba estar a su bola y de vez en cuando solo. A Sara, sin embargo, le encantaba…
- Dios los crea y ellos se juntan- dijo de repente Josh reuniéndose con ellos sentándose en una silla. Al rato se reunió con ellos María.
- ¿Cómo?- dijo Sara
- Pues lo que dicho. - dijo muy convencido.- Fijaros en los demás de la clase. Les ha salido genial. Menos a nosotros…
- Bueno, da igual- dijo Raúl- a mi no me afecta.
- Además no creo que a todo el mundo le haya salido bien, era bastante chungo…- dijo María
- ¿No?- dijo Josh- ya verás. ¡Jose! – Jose se giró- ¿qué tal el examen?
- Bien tío, creo que bien. ¿A ti?
- Ni preguntes- todos sonrieron. Josh se giró hacia todos afirmando con la cabeza- ¿sigo preguntando?
- Que coñazo eres….- dijo María dándole una colleja.
- déjame, ¿eh?- se quejó Josh.
El día paso sin ninguna novedad que contar, salvo ya en la salida, de vuelta para ir a casa. María ya se había ido con Josh. Sin embargo, Sara, Javi y Raúl seguían en el aparcamiento. Raúl estaba montado en su moto. Preparado para irse.
- Bueno pues eso, que supongo que este finde saldremos- dijo Sara
- Claro- le dijo Raúl sin mirarla, ya que estaba buscando el casco. Cuando se lo puso, sonrió. Hizo un gesto con la mano y se alejó con la moto. Javi enseguida empezó a andar y Sara le siguió.
- Oye..- dijo Sara
- Di
- Te vienes esta noche a mi casa, ¿no?- Javi levantó una ceja.
- Esta claro. ¿Entonces tus padres se van?- Sara asintió
- Si
- Saben que voy , ¿no?
- Siiiiiiiii- Sara alargó la palabra cansada de tanta pregunta.
- OK. Pues pasaré a la hora de cenar y pedimos unas pizzas. Pero no intentes nada conmigo., eh?- Sara sonrió
- Tranquilo… creo que podré soportar tu presencia sin dejarme llevar por mis impulsos.
- Me parece muy bien – le dijo Javi sonriendo. No hablaron nada más durante el camino, cada uno ensimismado en sus propios pensamientos. Cuando se separaron para ir a sus respectivas casas, los padres de Sara se iban ya. Sara se despidió de ellos y se fue directa a su cuarto, a escuchar un poco de música. Al rato, ya aburrida se puso a ver la tele, pero como no había nada, terminó por dormirse. Durmió bastante, ya que se despertó cuando Javi llamó a la puerta de su casa. Se levantó y cuando Javi entró vio que el tiempo estaba fatal. Estaba todo nublado, y se veía que iba a caer una buena tormenta.
- ¡Joder!- se quejó Javi entrando rápidamente. -hacia un frío… haber si abrimos antes guapa.- Sara le empujó amistosamente - Oye he pedido ya las pizzas, ¿va?
- Vale. ¿Y has alquilado alguna peli?- Javi negó con la cabeza.
- Ya me pides demasiado. - Se fueron al salón y se sentaron en el sofá
- ¿Vas a ir al bote de mañana en el bosque?- le preguntó a Sara mientras miraba a la televisión
- Supongo, pero bueno, no me apetece mucho- Javi la miró rápidamente
- ¿Como? Hace un montón que no vamos al bosque.
- Es que no se, ahora no me apetece mucho
- Pues no te entiendo… ¿tienes una coca-cola?- Sara asintió y se fue hacia la cocina. Cuado cogió la bebida y cerró la nevera, vio por la ventana que ya llegaban las pizzas.
- ¡¡Javi!! ¡¡Que ya vienen las pizzas!! Sal tu a pagar!- gritó
- Vale, - le dijo Javi al lado suyo. Sara pegó un bote.
- ¿Que haces aquí?-Javi la miró extrañado
- Pues, ¿aquí? ¿Estas bien? Te veo un poco rara- se fue hacia la puerta cuando llamaron y a los dos segundos apareció con las pizzas. Sara no le contestó. Pero sabía que estaba rara. No sabía muy bien cual era la razón, pero desde que había llegado a su casa, estaba con una sensación extraña. Pero pensó que se debería al usar el poder, que no estaba acostumbrada. Así que se sentó en la mesa y espero a que Javi cortase la pizza. Javi por su parte, había notado que su amiga estaba muy extraña. Y eso no le gustaba ni un pelo. Estaba acostumbrado a ella y sabía que cuando estaba rara era porque pasaba algo y no precisamente bueno. Además ahora estaban solos y si ocurría algo él no podría hacer mucho por ella. La observó mientras comía la pizza. No estaba normal. Y no había ninguna duda. Sara solía hablar un montón y ahora estaba callada, muy callada - eh…Sara… venga confiesa…notas algo, ¿verdad?
- Ehh…- Sara miró a la mesa. No era capaz de sostenerle la mirada. Suspiró y como se temía fue sincera con él.- si. –Javi que se esperaba la respuesta asintió, como dándola a entender que podía continuar hablando.
- Tranquilo creo que solo se debe a lo de esta mañana. Estoy cansada, nada más. – Javi la miró. Se volvió a sentar
- Espero que sea solo eso- La sonrió. Muchas ya se hubieran tirado a su cuello, por aquella sonrisa que le acababa de dedicar. Javi siguió con su trozo de pizza, pero no dejaba de mirar a Sara.
- ¿Puedes parar?- le dijo Sara
- ¿Por?
- Me pones nerviosa. – se levantó. - Ya se me ha ido la sensación así que tranquilo. No va a pasar nada.- Fue decir eso, cuando se oyó un fuerte viento fuera y empezó la tormenta. Sara miró a Javi. Este se había puesto las manos en la cabeza y con cara de chulo la soltó:
- ¿Qué no qué?- sonrió.- Prepárate que nos espera una noche movidita. – se levantó de la mesa y se puso a mirar por la ventana. Ya era de noche y había una tormenta impresionante. Javi miró disimuladamente otra vez a Sara. Esta estaba apoyada en la pared, con cara de preocupación. Sabía que esta noche iba a pasar una muy gorda, pero tan solo podía esperar. Suspiro.- bueno, vamos a ver la tele, ¿no?
- Vale- se dirigieron al salón y nada más sentarse en el sofá oyeron un fuerte golpe. Javi pegó un bote impresionante. Ambos miraron enseguida al lugar donde aparecía el ruido y se sintieron aliviados cuando vieron aparecer a Ricky en el lugar en cuestión.
- Joderrr, de verdad, yo no vuelvo a tu casa- Sara le miró con cara de asco. Javi no pudo evitarlo y la sonrió- que es broma ¿Donde sino voy a querer estar?.- Sara le sonrió al ver lo pelota que podía llegar a ser su amigo. Y entonces en ese momento la luz se fue. Ambos sintieron un escalofrío por su espalda. Javi se separó de Sara.
- Retiro lo dicho- dijo Javi. Sara se levantó a tientas
- Vamos a ver los plomos- dijo ésta.
- Espérate aquí, que voy yo. – dijo Javi levantándose y decidido.
Un ruido seco sonó por el pasillo. Como un acto reflejo, Javi se sitúo delante de Sara. Sara lo notó y sonrió, siempre hacia eso.
- Vamos los dos y ya esta- dijo Sara bajando el tono de voz.
- Mejor yo….-dijo Javi ya un poco molesto mientras empezaba a alejarse de Sara.
- Pero…-empezó a quejarse Sara. En ese instante la luz volvió.
- Pero, ¿que pasa?- dijo una voz. Ambos miraron a la puerta del salón y se encontraron con Adrián que les miraba extrañado. - ¿Qué hacéis con la luz apagada?
- ¿Te lo imaginas o te lo explico?- soltó Javi. Sara le dio un codazo cuando soltó eso. A Javi le encantaba provocar a Adrián.
- Bueno, nos íbamos ya- dijo Sara, pero se paró de golpe cuando vio que había otra persona detrás de su hermano. Era un chico bastante alto con el pelo castaño y los ojos muy oscuros y grandes. Era bastante guapo, pero Sara nunca lo había visto, si no, le hubiese recordado. El chico en cuestión miraba a Sara atentamente serio. Y Javi lo notó, igual que Sara .Ésta bajó la mirada y se dirigió a su cuarto, seguida por Javi y una vez ahí se sentaron en la cama. Estuvieron un rato callados, hasta que Javi rompió el silencio.
- Mañana te vienes al bote, ¿eh? No seas tonta, que nos lo vamos a pasar muy bien.- Javi la sonrió ampliamente.
- Que vale, plasta
- ¿Por qué me llamas plasta?- dijo Javi entrecerrando los ojos.
- No se… ¿será por que eres un plasta?- Javi la dio una colleja cariñosa y se incorporó. Empezó a mirar las cosas que había sobre el escritorio de Sara. Ésta, se quedó con la mirada puesta en un punto fijo.
- ¿Que tal con Raúl?- Sara abrió mucho los ojos. La pregunta le había pillado desprevenida.
- ¡¿Cómo!?- dijo Sara- no se de que me hablas.- Intentó poner su mejor cara de desconcierto. Estaba un tanto preocupada. No podía ser que se le notara tanto. Javi no era lo que se decía de un lince a la hora de ver esas cosas. Javi soltó una carcajada y la miró divertido. Intentó salir de lo que parecía una encerrona- ¿está enfadado conmigo?- se aplaudió a si misma por lo bien que había puesto el tono de preocupación. Javi sonrió ampliamente y negó con la cabeza.
- No me refiero a eso. Más bien a un sentimiento tuyo hacia él.- Sara sintió como si un cubo de agua helada le cayera por encima. Ahora si que estaba preocupada. Decidió no alarmarse y seguir con el teatro.
- ¿Estás insinuando que me gusta?- enarcó una ceja. Si seguía actuando así, seguro que ganaba el oscar a la mejor actriz.
- Se te nota a la legua…
- Pues creo que te equivocas. – cruzó los brazos y miró a su amigo, el cual seguía sonriéndola, con indiferencia.
- No lo creo para nada. A las tías se os nota esas cosas.- Sara le dio con un cojín, que le dio en toda la cara.- no te me pongas violenta…- se volvió a reír.
- No me pongo violenta…¡ni nerviosa! - se adelantó antes de que la soltara eso.
- Yaaa-Volvió a sentarse a su lado.
- Creo me piró ya para mi casa- se la acercó y la besó en la mejilla.
- ¿Tan pronto? – Javi la asintió con la cara mientras se alejaba.
- Tengo que hacer que estudio un poco.- y guiñándola un ojo, salió del cuarto de Sara. Cuando se fue, Sara vio la televisión un rato pero el cansancio la pudo. Fue a su cuarto, se puso el pijama y fue corriendo en la cama. Una vez ahí dentro recordó todo el día. Y todos los momentos de Raúl. Sonrió. Pero sus “pensamientos” fueron interrumpidos por un sonido de pasos en el pasillo. La puerta del cuarto se Sara se abrió y apareció el chico de antes, el amigo de su hermano. Ambos se quedaron mirándose.
- Perdona- dijo el chico con voz suave.- Buscaba el baño.- Sara intentó sonreír, pero estaba petrificada.
- Al fondo del pasillo. – El chico, sin decir nada más cerró la puerta cuidadosamente. Sara se tumbó de nuevo en la cama. Volvió a pensar en Raúl y en la sospecha de su amigo Javi. La única que sabía algo era María, la cual no había dicho nada. Estaba claro. Entonces, tenía que ser que a ella se le notaba. Con solo pensar en eso Sara se puso roja. ¿Qué pasaba si Raúl ya lo sabía? Nada más imaginárselo, el color de su cara empeoró y miles de nervios la retorcieron la tripa. Sara apagó la luz y se tapo bien con la manta. Había bajado la temperatura y hacía bastante frío.
