blimpa
04-09-2007 , 18:54
Josué 3:1-7
Estamos en un tiempo donde Dios está llamando a Su pueblo a cruzar el Jordán. Es tiempo que la iglesia se levante y empiece a tomar su lugar y empiece a conquistar la tierra prometida. Sin embargo, para eso tenemos que hacerlo a la manera de Dios, no la nuestra.
Dios utiliza ministerios en nuestras vidas para sacarnos de Egipto (el mundo, la carne) y guiarnos hacia el conocimiento de Él. Muchos de nosotros podemos ser cristianos muchos años ya, pero estamos concientes que aquellas personas que nos guiaron al camino del Señor fueron quedando atrás en nuestras vidas.
Es interesante que el primer capítulo del libro de Josué empieza mencionando una tremenda verdad...Moisés ha muerto! Es tiempo que se levante un nuevo siervo/ministro/ministerio/mover y sea capaz de hacer cruzar al otro lado (la tierra prometida) al pueblo de Dios. Algo que es importante notar es que el libro de Josué es considerado por los eruditos judíos como un libro profético. Los rabinos no consideran el libro de Josué como un libro histórico solamente, donde se expresa la conquista de Israel de la tierra que Dios le prometió a Abraham; ellos consideran que Josué es un libro profético de lo que el Señor hará con Su pueblo en los últimos días, donde conquistarán todas aquellas cosas que se les han sido prometidas y tomarán posesión de esa tierra donde fluye leche y miel.
Tomando todo esto en cuenta, veamos la instrucción que recibe Josué para cruzar y empezar a tomar posesión de esa tierra prometida.
Josué 3:1 "Josué se levantó de mañana, y él y todos los hijos de Israel partieron de Sitim y vinieron hasta el Jordán, y reposaron allí antes de pasarlo."
En principio, notemos que el pueblo (nosotros) parte de Sitim y va hacia el Jordán. La palabra "Sitim" en hebreo quiere decir madera de acacia. Los materiales en la palabra de Dios tienen un significado. La madera siempre nos habla de la humanidad. El lugar de donde parte el pueblo de Dios para tomar posesión de la tierra prometida es desde nuestra propia humanidad. Todos tenemos errores y falencias...seguimos siendo humanos y caemos, pero es desde ese lugar de donde Jesús quiere tomarnos y guiarnos para que conquistemos lo prometido. A pesar de nosotros mismos, Dios está dispuesto a hacernos más que vencedores y llevarnos al lugar al que pertenecemos...una tierra donde fluye leche y miel.
Sin embargo, Dios tiene Su manera de tratar con nuestra humanidad, y esta es llevándonos al Jordán. En hebreo, "Jordán" quiere decir descender, hacia abajo. La manera que nuestro precioso Señor tiene para tratar nuestras vidas y todo nuestro ego y nuestro "yo" es llevándonos hacia abajo a fin de traer una verdadera humildad en nuestras vidas.
Es interesante cómo muchos cristianos podemos escaparnos cuando sentimos que estamos siendo llevados hacia abajo, pero no debemos luchar contra lo que Dios quiere en nuestras vidas. Para que uno descienda tiene que estar en un lugar elevado, cierto? Nuestra humanidad hace que nos sintamos elevados y que nos sintamos incluso auto-suficientes. Es el orgullo lo que Dios tiene que tratar primero en nuestras vidas para que podamos proseguir en conquistar lo prometido. El mismo profeta Isaías nos enseña que el camino hacia arriba es primero ir hacia abajo (Isaías 37:31). Pero esto también nos habla de una actitud que debemos tener. Nos está hablando de una actitud incluso corporal de descender...y esto lo encontramos en una verdadera adoración. Podemos decir que estamos adorando, pero el Padre no busca adoradores simplemente, sino que busca verdaderos adoradores! Si nosotros estamos dispuestos y realmente queremos proseguir a conquistar la tierra prometida, vamos a estar dispuestos a humillarnos delante de la presencia de Dios con una adoración verdadera, algo que sea incluso visible en nuestras vidas.
Josué 3:2-3 "Y después de tres días, los oficiales recorrieron el campamento, y mandaron al pueblo, diciendo: Cuando veáis el arca del pacto de Jehová vuestro Dios, y los levitas sacerdotes que la llevan, vosotros saldréis de vuestro lugar y marcharéis en pos de ella"
El arca del pacto era el elemento más importante del pueblo de Dios. Lo que representaba era mucho más que simplemente un arca...era la presencia misma de Dios...era la Gloria de Dios!!! En Éxodo 25:22, Éxodo 30:6, Levítico 16:2, Números 7:89 la Palabra nos muestra CLARAMENTE que era sobre el propiciatorio (hebreo: asiento de misericordia) donde Jehová descendería con Su gloria (presencia manifiesta) y se mostraría a Sí mismo.
Dios desea descender con Su presencia manifiesta, con Su gloria en cada reunión que tenemos...eso debería ser lo normal, pues así lo estableció Él. Sin embargo, existe una respuesta que Él espera de nosotros cuando Su gloria desciende. Él espera que nosotros hagamos algo en respuesta a Su gloria, no que nos quedemos sentados o parados sin hacer absolutamente nada!! Hay una respuesta que debemos tener hacia Su gloria y ésta es salir de nuestro lugar, de nuestra comodidad, de nuestra apatía, de nuestra antipatía, de nuestra dejadez.
Pero no solamente se trata de salir de un estado o una actitud, sino que se trata de ir en pos de algo...debemos ir en pos de la gloria! La forma que Dios ha determinado para que nosotros podamos empezar a ir a conquistar la tierra que nos prometió y caminar en esa tierra donde hay esa provisión sobrenatural es yendo en pos de la gloria. En Zacarías 2:8 el profeta dice "...tras la gloria me enviará él a las naciones..." y eso tiene que ser una revelación en nuestras vidas. Si algo vamos a hacer nosotros es ir tras la gloria. Si algún ministerio deseamos tener, este debe ser uno que vaya tras la gloria. Si no está la gloria de Dios en medio, está muerto, es inservible! No seamos como ese pueblo en 1 Samuel 4 que perdió la gloria de Dios...hemos tenido una generación de Icabod (sin gloria) por mucho tiempo...existen ministerios que no portan la gloria de Dios, la presencia manifiesta en sus reuniones. ¿De qué nos sirve ir en pos de los hombres y tener lo que el mundo nos ofrece y el éxito según los estándares del mundo? Si no estamos yendo en pos de la gloria, no vamos a conquistar la tierra prometida, no llegaremos a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús! Se trata de salir de nuestros lugares y tomar una actitud reverente y correcta hacia la gloria de Dios...se trata de dejar de ir en pos de los hombres (porque como hombres nos fallarán), e ir en pos de la gloria!
Josué 3:4 "a fin de que sepáis el camino por donde habéis de ir; por cuanto vosotros no habéis pasado antes de ahora por este camino. Pero entre vosotros y ella haya distancia como de dos mil codos; no os acercaréis a ella."
Si nos damos cuenta, nosotros por muy crecidos en el Señor que creamos ser, no sabemos por dónde debemos ir...es solamente la gloria de Dios que nos guiará por el camino correcto. Si nosotros vamos en pos del hombre, el hombre fallará y caerá y por ende nosotros también; sin embargo, si vamos en pos de la gloria, estamos seguros que seremos guiados hacia la tierra prometida.
La distancia de los dos mil codos representa el periodo de tiempo que ha estado la iglesia sin la gloria de Dios manifiesta en medio de ella. Estos dos mil codos son los dos mil años entre Jesús y el tiempo del cumplimiento de Su promesa. Estamos en el inicio de los tiempos finales y es ahora cuando la gloria de Dios será vista en medio de Su pueblo y será reflejada sobre y a través de Su pueblo (Isaías 60:1). ¿Estaremos preparados para reaccionar a Su gloria correctamente?
Josué 3:5 "Y Josué dijo al pueblo: Santificaos, porque Jehová hará mañana maravillas entre vosotros."
Es muy importante el llamado que nos hace el Señor para este tiempo. Debemos santificarnos y no tomar esto a la ligera. Lo primero que Dios le dice a Moisés cuando éste se acercaba a la zarza ardiente (la gloria de Dios) fue que se quite los calzados porque el lugar que pisaba era tierra santa. No podemos nosotros acercarnos a Su presencia manifiesta si no somos santos. Una de las razones más importantes que notar por la que el arca del pacto estaba en el Lugar Santísimo es justamente por la santidad; no era simplemente un lugar "santo", sino era un lugar SANTÍSIMO...el más santo de todos. En este llamado de nuestro Señor Jesús a Su iglesia, no solo debemos aprender a responder a Su gloria saliendo de nuestros lugares y yendo en pos de ella, sino que debemos hacerlo con santidad. Dios no nos hubiera pedido ser santos como Él es santo si fuese algo imposible de alcanzar aquí en la tierra. Es parte de la promesa, parte de lo que nos espera en estos últimos días.
Josué 3:6-7 "Y habló Josué a los sacerdotes, diciendo: Tomad el arca del pacto, y pasad delante del pueblo. Y ellos tomaron el arca del pacto y fueron delante del pueblo. Entonces Jehová dijo a Josué: Desde este día comenzaré a engrandecerte delante de los ojos de todo Israel, para que entiendan que como estuve con Moisés, así estaré contigo."
Es solamente cuando el pueblo tiene un entendimiento de lo que es la gloria de Dios, de que debemos tener una respuesta hacia ella, de que debemos ir en pos de ella y debemos santificarnos, cuando Dios promete engrandecernos y promete estar con nosotros así como lo estuvo con Moisés en los tiempos antiguos. Es así como podremos hacer mayores obras que las que Jesús hizo...yendo en pos de la gloria!
¿Cuál será nuestra actitud? ¿Cómo responderemos ante la gloria de Dios? ¿Seremos capaces de salir de nuestro lugar de comodidad? ¿Seremos capaces de santificarnos? ¿Iremos en pos de la gloria?
Estamos en los últimos tiempos, y eso está claro. La iglesia deja de dar vueltas en el desierto y empieza a prepararse para conquistar la tierra prometida. Estamos yendo a ese lugar donde fluye leche y miel...estamos empezando a tomar posesión de aquello que Dios prometió a su siervo Abraham...estamos empezando a tomar nuestro lugar como aquella iglesia gloriosa sin mancha ni arruga, llena de la gloria de Dios!
Vamos hacia adelante! Prosigamos hacia la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús...marchemos en pos de la gloria!!!
Estamos en un tiempo donde Dios está llamando a Su pueblo a cruzar el Jordán. Es tiempo que la iglesia se levante y empiece a tomar su lugar y empiece a conquistar la tierra prometida. Sin embargo, para eso tenemos que hacerlo a la manera de Dios, no la nuestra.
Dios utiliza ministerios en nuestras vidas para sacarnos de Egipto (el mundo, la carne) y guiarnos hacia el conocimiento de Él. Muchos de nosotros podemos ser cristianos muchos años ya, pero estamos concientes que aquellas personas que nos guiaron al camino del Señor fueron quedando atrás en nuestras vidas.
Es interesante que el primer capítulo del libro de Josué empieza mencionando una tremenda verdad...Moisés ha muerto! Es tiempo que se levante un nuevo siervo/ministro/ministerio/mover y sea capaz de hacer cruzar al otro lado (la tierra prometida) al pueblo de Dios. Algo que es importante notar es que el libro de Josué es considerado por los eruditos judíos como un libro profético. Los rabinos no consideran el libro de Josué como un libro histórico solamente, donde se expresa la conquista de Israel de la tierra que Dios le prometió a Abraham; ellos consideran que Josué es un libro profético de lo que el Señor hará con Su pueblo en los últimos días, donde conquistarán todas aquellas cosas que se les han sido prometidas y tomarán posesión de esa tierra donde fluye leche y miel.
Tomando todo esto en cuenta, veamos la instrucción que recibe Josué para cruzar y empezar a tomar posesión de esa tierra prometida.
Josué 3:1 "Josué se levantó de mañana, y él y todos los hijos de Israel partieron de Sitim y vinieron hasta el Jordán, y reposaron allí antes de pasarlo."
En principio, notemos que el pueblo (nosotros) parte de Sitim y va hacia el Jordán. La palabra "Sitim" en hebreo quiere decir madera de acacia. Los materiales en la palabra de Dios tienen un significado. La madera siempre nos habla de la humanidad. El lugar de donde parte el pueblo de Dios para tomar posesión de la tierra prometida es desde nuestra propia humanidad. Todos tenemos errores y falencias...seguimos siendo humanos y caemos, pero es desde ese lugar de donde Jesús quiere tomarnos y guiarnos para que conquistemos lo prometido. A pesar de nosotros mismos, Dios está dispuesto a hacernos más que vencedores y llevarnos al lugar al que pertenecemos...una tierra donde fluye leche y miel.
Sin embargo, Dios tiene Su manera de tratar con nuestra humanidad, y esta es llevándonos al Jordán. En hebreo, "Jordán" quiere decir descender, hacia abajo. La manera que nuestro precioso Señor tiene para tratar nuestras vidas y todo nuestro ego y nuestro "yo" es llevándonos hacia abajo a fin de traer una verdadera humildad en nuestras vidas.
Es interesante cómo muchos cristianos podemos escaparnos cuando sentimos que estamos siendo llevados hacia abajo, pero no debemos luchar contra lo que Dios quiere en nuestras vidas. Para que uno descienda tiene que estar en un lugar elevado, cierto? Nuestra humanidad hace que nos sintamos elevados y que nos sintamos incluso auto-suficientes. Es el orgullo lo que Dios tiene que tratar primero en nuestras vidas para que podamos proseguir en conquistar lo prometido. El mismo profeta Isaías nos enseña que el camino hacia arriba es primero ir hacia abajo (Isaías 37:31). Pero esto también nos habla de una actitud que debemos tener. Nos está hablando de una actitud incluso corporal de descender...y esto lo encontramos en una verdadera adoración. Podemos decir que estamos adorando, pero el Padre no busca adoradores simplemente, sino que busca verdaderos adoradores! Si nosotros estamos dispuestos y realmente queremos proseguir a conquistar la tierra prometida, vamos a estar dispuestos a humillarnos delante de la presencia de Dios con una adoración verdadera, algo que sea incluso visible en nuestras vidas.
Josué 3:2-3 "Y después de tres días, los oficiales recorrieron el campamento, y mandaron al pueblo, diciendo: Cuando veáis el arca del pacto de Jehová vuestro Dios, y los levitas sacerdotes que la llevan, vosotros saldréis de vuestro lugar y marcharéis en pos de ella"
El arca del pacto era el elemento más importante del pueblo de Dios. Lo que representaba era mucho más que simplemente un arca...era la presencia misma de Dios...era la Gloria de Dios!!! En Éxodo 25:22, Éxodo 30:6, Levítico 16:2, Números 7:89 la Palabra nos muestra CLARAMENTE que era sobre el propiciatorio (hebreo: asiento de misericordia) donde Jehová descendería con Su gloria (presencia manifiesta) y se mostraría a Sí mismo.
Dios desea descender con Su presencia manifiesta, con Su gloria en cada reunión que tenemos...eso debería ser lo normal, pues así lo estableció Él. Sin embargo, existe una respuesta que Él espera de nosotros cuando Su gloria desciende. Él espera que nosotros hagamos algo en respuesta a Su gloria, no que nos quedemos sentados o parados sin hacer absolutamente nada!! Hay una respuesta que debemos tener hacia Su gloria y ésta es salir de nuestro lugar, de nuestra comodidad, de nuestra apatía, de nuestra antipatía, de nuestra dejadez.
Pero no solamente se trata de salir de un estado o una actitud, sino que se trata de ir en pos de algo...debemos ir en pos de la gloria! La forma que Dios ha determinado para que nosotros podamos empezar a ir a conquistar la tierra que nos prometió y caminar en esa tierra donde hay esa provisión sobrenatural es yendo en pos de la gloria. En Zacarías 2:8 el profeta dice "...tras la gloria me enviará él a las naciones..." y eso tiene que ser una revelación en nuestras vidas. Si algo vamos a hacer nosotros es ir tras la gloria. Si algún ministerio deseamos tener, este debe ser uno que vaya tras la gloria. Si no está la gloria de Dios en medio, está muerto, es inservible! No seamos como ese pueblo en 1 Samuel 4 que perdió la gloria de Dios...hemos tenido una generación de Icabod (sin gloria) por mucho tiempo...existen ministerios que no portan la gloria de Dios, la presencia manifiesta en sus reuniones. ¿De qué nos sirve ir en pos de los hombres y tener lo que el mundo nos ofrece y el éxito según los estándares del mundo? Si no estamos yendo en pos de la gloria, no vamos a conquistar la tierra prometida, no llegaremos a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús! Se trata de salir de nuestros lugares y tomar una actitud reverente y correcta hacia la gloria de Dios...se trata de dejar de ir en pos de los hombres (porque como hombres nos fallarán), e ir en pos de la gloria!
Josué 3:4 "a fin de que sepáis el camino por donde habéis de ir; por cuanto vosotros no habéis pasado antes de ahora por este camino. Pero entre vosotros y ella haya distancia como de dos mil codos; no os acercaréis a ella."
Si nos damos cuenta, nosotros por muy crecidos en el Señor que creamos ser, no sabemos por dónde debemos ir...es solamente la gloria de Dios que nos guiará por el camino correcto. Si nosotros vamos en pos del hombre, el hombre fallará y caerá y por ende nosotros también; sin embargo, si vamos en pos de la gloria, estamos seguros que seremos guiados hacia la tierra prometida.
La distancia de los dos mil codos representa el periodo de tiempo que ha estado la iglesia sin la gloria de Dios manifiesta en medio de ella. Estos dos mil codos son los dos mil años entre Jesús y el tiempo del cumplimiento de Su promesa. Estamos en el inicio de los tiempos finales y es ahora cuando la gloria de Dios será vista en medio de Su pueblo y será reflejada sobre y a través de Su pueblo (Isaías 60:1). ¿Estaremos preparados para reaccionar a Su gloria correctamente?
Josué 3:5 "Y Josué dijo al pueblo: Santificaos, porque Jehová hará mañana maravillas entre vosotros."
Es muy importante el llamado que nos hace el Señor para este tiempo. Debemos santificarnos y no tomar esto a la ligera. Lo primero que Dios le dice a Moisés cuando éste se acercaba a la zarza ardiente (la gloria de Dios) fue que se quite los calzados porque el lugar que pisaba era tierra santa. No podemos nosotros acercarnos a Su presencia manifiesta si no somos santos. Una de las razones más importantes que notar por la que el arca del pacto estaba en el Lugar Santísimo es justamente por la santidad; no era simplemente un lugar "santo", sino era un lugar SANTÍSIMO...el más santo de todos. En este llamado de nuestro Señor Jesús a Su iglesia, no solo debemos aprender a responder a Su gloria saliendo de nuestros lugares y yendo en pos de ella, sino que debemos hacerlo con santidad. Dios no nos hubiera pedido ser santos como Él es santo si fuese algo imposible de alcanzar aquí en la tierra. Es parte de la promesa, parte de lo que nos espera en estos últimos días.
Josué 3:6-7 "Y habló Josué a los sacerdotes, diciendo: Tomad el arca del pacto, y pasad delante del pueblo. Y ellos tomaron el arca del pacto y fueron delante del pueblo. Entonces Jehová dijo a Josué: Desde este día comenzaré a engrandecerte delante de los ojos de todo Israel, para que entiendan que como estuve con Moisés, así estaré contigo."
Es solamente cuando el pueblo tiene un entendimiento de lo que es la gloria de Dios, de que debemos tener una respuesta hacia ella, de que debemos ir en pos de ella y debemos santificarnos, cuando Dios promete engrandecernos y promete estar con nosotros así como lo estuvo con Moisés en los tiempos antiguos. Es así como podremos hacer mayores obras que las que Jesús hizo...yendo en pos de la gloria!
¿Cuál será nuestra actitud? ¿Cómo responderemos ante la gloria de Dios? ¿Seremos capaces de salir de nuestro lugar de comodidad? ¿Seremos capaces de santificarnos? ¿Iremos en pos de la gloria?
Estamos en los últimos tiempos, y eso está claro. La iglesia deja de dar vueltas en el desierto y empieza a prepararse para conquistar la tierra prometida. Estamos yendo a ese lugar donde fluye leche y miel...estamos empezando a tomar posesión de aquello que Dios prometió a su siervo Abraham...estamos empezando a tomar nuestro lugar como aquella iglesia gloriosa sin mancha ni arruga, llena de la gloria de Dios!
Vamos hacia adelante! Prosigamos hacia la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús...marchemos en pos de la gloria!!!
