Invitado
12-12-2006 , 18:45
EL SILENCIO DEL SUR
“¡Al Sur! ¡Al Sur! ¡Con esta
primavera! ¡Con esta
rosa, luna, silencio!”
Ricardo Molina.
HAY HOMBRES EN EL SUR QUE CALLAN LARGAMENTE
Sur. Todo anhelo triste, toda esperanza tímida te corteja de lejos, toda herida enfriada sueña con tu cálido viento. Pareces tenerlo todo y todo lo das, oh Sur, a veces pareces pobre por tu misma generosidad. Todo lo que se sueña parece logrado en ti.
Eres insuficiente para tus hijos como la cuna antigua que rechazaba nuestros cuerpos ya demasiado grandes. Sur que nunca olvidamos y cuyo amor en la distancia crece como un dolor en el silencio. Aunque sólo nos quedase este nombre ardiente y henchido del Sur, nuestro amor te recrearía de nuevo y tú renacerías de nuestros pensamientos. Por tu vivo recuerdo somos extranjeros en la tierra que habitamos desde tanto tiempo y en la que nuestros corazones no han podido arraigar sus flores rojas. ¿Cuándo de nuevo nos recibirás?
Nos consumimos en la brasa de tu recuerdo. Aunque el país del Sur repose en una lugar de la tierra, sus hijos, diseminados como sus frutos, difunden hasta lejos su silencio. El Sur quieto y callado, es un torbellino de fuerza; su silencio se hace música más allá de los montes.
Te lamentamos y nos lamentamos. ¿Es que tu destino es sufrir, y magnificarte en el dolor y ser comparable a un gran palacio triste lleno de dones que no pueden tocarse? Tus hijos, los que se abrasan en tu eterno agosto o se diseminan en lejanos inviernos, quisiéramos verte sonreír.
En el Sur efusivo, en nuestro Sur, hay hombres que callan largamente y cierran labios, como si hubieran hecho un voto de silencio. Pero si están callados no es porque no tengan nada que decir, ni porque quieran reservar sus secretos para ellos. Permanecen callados; desdeñosos de los cantos que vibran en sus oídos. A su alrededor cantan todas las cigarras, con su lira monótona, las golondrinas los ciñen con sus trinos alternados. Todo canta, pero ellos permanecen callados, sin ánimo para sumar su voz al lírico coro y apuran en su alma los pensamientos que querrían salir de ella y se complacen en malograr así los más bellos poemas. ¿Cómo podría resonar su voz en la morada de toda música? Callan pues, y parecen esquivos y huraños en sus largos silencios.
En la tierra de la luz, viven siempre en sombras. Nuestro Sur, pide frescuras, nuestras madres con sus lágrimas refrigeraron nuestra niñez. Las mujeres de nuestra tierra alegre lloran para calmar el ardor del Sur, mientras que hay hombres que permanecen en silencio. Gracias a ellos, el Sur, lleno de cantos se reviste de un silencio maravilloso.
Mientras en el Sur la justicia esté de vacaciones, mientras la igualdad sea sólo un signo matemático, mientras la inteligencia se escriba con minúscula, mientras el miedo a quedarse parado se combata con el miedo, mientras sólo a los de siempre les llegue el agua al cuello, habrá hombres en el Sur con los labios cerrados. Quiero oír ese maravilloso silencio del Sur y no me digáis que la palabra sirve para algo. Amo a ese silencio de cal y mirto que cantó el poeta.
Francisco Arias Solis
e-mail: aarias@arrakis.es
URL: http://www.arrakis.es/~aarias
Blog: http://blogcindario.miarroba.com/index.php?a=info&b=60913
En Navidad,
Paz y Libertad.
Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus páginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:
http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm
Gracias.
“¡Al Sur! ¡Al Sur! ¡Con esta
primavera! ¡Con esta
rosa, luna, silencio!”
Ricardo Molina.
HAY HOMBRES EN EL SUR QUE CALLAN LARGAMENTE
Sur. Todo anhelo triste, toda esperanza tímida te corteja de lejos, toda herida enfriada sueña con tu cálido viento. Pareces tenerlo todo y todo lo das, oh Sur, a veces pareces pobre por tu misma generosidad. Todo lo que se sueña parece logrado en ti.
Eres insuficiente para tus hijos como la cuna antigua que rechazaba nuestros cuerpos ya demasiado grandes. Sur que nunca olvidamos y cuyo amor en la distancia crece como un dolor en el silencio. Aunque sólo nos quedase este nombre ardiente y henchido del Sur, nuestro amor te recrearía de nuevo y tú renacerías de nuestros pensamientos. Por tu vivo recuerdo somos extranjeros en la tierra que habitamos desde tanto tiempo y en la que nuestros corazones no han podido arraigar sus flores rojas. ¿Cuándo de nuevo nos recibirás?
Nos consumimos en la brasa de tu recuerdo. Aunque el país del Sur repose en una lugar de la tierra, sus hijos, diseminados como sus frutos, difunden hasta lejos su silencio. El Sur quieto y callado, es un torbellino de fuerza; su silencio se hace música más allá de los montes.
Te lamentamos y nos lamentamos. ¿Es que tu destino es sufrir, y magnificarte en el dolor y ser comparable a un gran palacio triste lleno de dones que no pueden tocarse? Tus hijos, los que se abrasan en tu eterno agosto o se diseminan en lejanos inviernos, quisiéramos verte sonreír.
En el Sur efusivo, en nuestro Sur, hay hombres que callan largamente y cierran labios, como si hubieran hecho un voto de silencio. Pero si están callados no es porque no tengan nada que decir, ni porque quieran reservar sus secretos para ellos. Permanecen callados; desdeñosos de los cantos que vibran en sus oídos. A su alrededor cantan todas las cigarras, con su lira monótona, las golondrinas los ciñen con sus trinos alternados. Todo canta, pero ellos permanecen callados, sin ánimo para sumar su voz al lírico coro y apuran en su alma los pensamientos que querrían salir de ella y se complacen en malograr así los más bellos poemas. ¿Cómo podría resonar su voz en la morada de toda música? Callan pues, y parecen esquivos y huraños en sus largos silencios.
En la tierra de la luz, viven siempre en sombras. Nuestro Sur, pide frescuras, nuestras madres con sus lágrimas refrigeraron nuestra niñez. Las mujeres de nuestra tierra alegre lloran para calmar el ardor del Sur, mientras que hay hombres que permanecen en silencio. Gracias a ellos, el Sur, lleno de cantos se reviste de un silencio maravilloso.
Mientras en el Sur la justicia esté de vacaciones, mientras la igualdad sea sólo un signo matemático, mientras la inteligencia se escriba con minúscula, mientras el miedo a quedarse parado se combata con el miedo, mientras sólo a los de siempre les llegue el agua al cuello, habrá hombres en el Sur con los labios cerrados. Quiero oír ese maravilloso silencio del Sur y no me digáis que la palabra sirve para algo. Amo a ese silencio de cal y mirto que cantó el poeta.
Francisco Arias Solis
e-mail: aarias@arrakis.es
URL: http://www.arrakis.es/~aarias
Blog: http://blogcindario.miarroba.com/index.php?a=info&b=60913
En Navidad,
Paz y Libertad.
Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus páginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:
http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm
Gracias.