fei fong wong
31-07-2007 , 05:03
aki un articulo k puse en otro foro y con gusto compartire con ustedes para que opinen
Aki les presento el epilogo de un libro formado en base de un conjunto de notas ke el autor, el Padre Lugo Rodríguez, doctor en ciencias sagradas y experto en ciencias bíblicas, elaboro para asistir a un grupo gay ke no keria alejarse de las enseñanzas católicas.
L a publicaron del libro suscito tal revuelo, k el padre Lugo ha sido reprimido por las autoridades católicas de su región (Yucatán , México ) y hasta casi estar en un juicio eclesiástico
Yo, pecador y prebistero, pido perdón a mis hermanos y hermanas homosexuales, en nombre mió, en el nombre de otros muchos presbíteros y en el nombre de la Iglesia Católica de la que formo parte desde mi bautismo. Pido perdón porque no he sabido apreciar el don del cuerpo y la sexualidad, porque he puesto reparos al placer y lo he considerado como algo bajo, sucio y despreciable, porque he preferido seguir a Agustín de Hipona en lugar de fijar mis ojos en Jesús de Nazareth.
Pido perdön porque me he asociado a quienes que discrimina a las personas homosexuales, he escuchado en silencio y hasta he contado algunos chistes que los degradan. He tolerado que se hable de ellos con desprecio y se les catalogue con epítomes humillantes. He sentido temor de ser visto en publico acompañado de alguna persona abiertamente homosexual.
Pido perdón porque no he abierto espacios para a las personas homosexuales en las parroquias en las que he servido, porque me he callado ante los seminaristas que han sido expulsados del seminario por esa única razón, porque me he guardado en privado mis opiniones acerca de la cerrazón de la Iglesia respecto ante los homosexuales en lugar de hacer un debate publico que hace tanta falta hace en la comunidad cristiana. Pido perdón porque no he sabido valorara la entrega de tantos catecistas, ministros y servidores homosexuales que hay en nuestras iglesias, porque he bajado la voz hasta hacer un murmuro de corrillo en las reuniones de prebísteros, cuando habria debido elevarla para hablara de los homosexuales en la Iglesia.
Pido perdón porque en el sacramento de la confesión no supe dar una palabra que alentara los corazones de mis hermanas y hermanos homosexuales, blandí sobre ellos el látigo del castigo en ves de abrirles los brazos y animarlos a ser fieles a Dios en la orientación sexual que han recibido, porque me negué a bendecir a las casas de quienes se habían atrevido a desafiar a la sociedad viviendo juntos, porque no quise bendecir unos anillos que iban a simbolizar su unión fiel y permanente.
Pido perdón porque he mirado con desconfianza a las personas homosexuales y he creído que la única motivación de sus acciones era la búsqueda del sexo, porque he permitido que con ligereza se hiciera una identificación entre perversión y homosexualidad, pederastia y homosexualidad, desenfreno y homosexualidad, sida y homosexualidad.
Pido perdón porque he compadecido a muchos padres de familia con hijas e hijos homosexuales, en lugar de ayudarlos a descubrir que esa la riqueza que Dios le regalaba al hogar para permitirles ser casa de amor, de tolerancia y de respeto de diversidades. Pido perdön porque les recomendé que llevaran a sus hijos a terapias sicológicas para que se hicieran “hombres “o “mujeres” de verdad.
Pido perdón porque he pasado de largo al sufrimiento de tantos prebísteros homosexuales que he conocido a lo largo de mi vida, porque no he sabido valorar sus esfuerzos por llevara sobre sus hombros la carga del celibato, porque los juzgue duramente cuando supe que mantenían relaciones intimas con otras personas, porque no me acerque a ellos solidariamente cuando tuvieron que padecer sanciones y censuras a causa de su orientación homosexual.
Pido perdón porque me he apoyado en la posición discriminatoria que la Iglesia mantiene como posición oficial en lugar de contribuir a su desmantelamiento solamente para no arriesgar mi prestigio y fama.
Hoy pido perdón a Dios por no haber sabido aprender la vieja lección que desde la cruz nos dio su Hijo amado, la lección de amar sin remordimientos y sin condicionamientos. Y pido perdon a mis hermanos y hermanas homosexuales porque pude haber hecho mas para pugnar por su plena participación en la vida de la Iglesia, pude habido derribado mas barreras, puede haber sido mas audaz.
Yo, pecador y prebístero, pido perdón.
Datos del libro
Titulo: Iglesia católica y homosexualidad
Editorial: Nueva Utopía (Madrid, España)
ISBN: 84-96146-200
Deposito legal: M-8342-2006
224 paginas
Aki les presento el epilogo de un libro formado en base de un conjunto de notas ke el autor, el Padre Lugo Rodríguez, doctor en ciencias sagradas y experto en ciencias bíblicas, elaboro para asistir a un grupo gay ke no keria alejarse de las enseñanzas católicas.
L a publicaron del libro suscito tal revuelo, k el padre Lugo ha sido reprimido por las autoridades católicas de su región (Yucatán , México ) y hasta casi estar en un juicio eclesiástico
Yo, pecador y prebistero, pido perdón a mis hermanos y hermanas homosexuales, en nombre mió, en el nombre de otros muchos presbíteros y en el nombre de la Iglesia Católica de la que formo parte desde mi bautismo. Pido perdón porque no he sabido apreciar el don del cuerpo y la sexualidad, porque he puesto reparos al placer y lo he considerado como algo bajo, sucio y despreciable, porque he preferido seguir a Agustín de Hipona en lugar de fijar mis ojos en Jesús de Nazareth.
Pido perdön porque me he asociado a quienes que discrimina a las personas homosexuales, he escuchado en silencio y hasta he contado algunos chistes que los degradan. He tolerado que se hable de ellos con desprecio y se les catalogue con epítomes humillantes. He sentido temor de ser visto en publico acompañado de alguna persona abiertamente homosexual.
Pido perdón porque no he abierto espacios para a las personas homosexuales en las parroquias en las que he servido, porque me he callado ante los seminaristas que han sido expulsados del seminario por esa única razón, porque me he guardado en privado mis opiniones acerca de la cerrazón de la Iglesia respecto ante los homosexuales en lugar de hacer un debate publico que hace tanta falta hace en la comunidad cristiana. Pido perdón porque no he sabido valorara la entrega de tantos catecistas, ministros y servidores homosexuales que hay en nuestras iglesias, porque he bajado la voz hasta hacer un murmuro de corrillo en las reuniones de prebísteros, cuando habria debido elevarla para hablara de los homosexuales en la Iglesia.
Pido perdón porque en el sacramento de la confesión no supe dar una palabra que alentara los corazones de mis hermanas y hermanos homosexuales, blandí sobre ellos el látigo del castigo en ves de abrirles los brazos y animarlos a ser fieles a Dios en la orientación sexual que han recibido, porque me negué a bendecir a las casas de quienes se habían atrevido a desafiar a la sociedad viviendo juntos, porque no quise bendecir unos anillos que iban a simbolizar su unión fiel y permanente.
Pido perdón porque he mirado con desconfianza a las personas homosexuales y he creído que la única motivación de sus acciones era la búsqueda del sexo, porque he permitido que con ligereza se hiciera una identificación entre perversión y homosexualidad, pederastia y homosexualidad, desenfreno y homosexualidad, sida y homosexualidad.
Pido perdón porque he compadecido a muchos padres de familia con hijas e hijos homosexuales, en lugar de ayudarlos a descubrir que esa la riqueza que Dios le regalaba al hogar para permitirles ser casa de amor, de tolerancia y de respeto de diversidades. Pido perdön porque les recomendé que llevaran a sus hijos a terapias sicológicas para que se hicieran “hombres “o “mujeres” de verdad.
Pido perdón porque he pasado de largo al sufrimiento de tantos prebísteros homosexuales que he conocido a lo largo de mi vida, porque no he sabido valorar sus esfuerzos por llevara sobre sus hombros la carga del celibato, porque los juzgue duramente cuando supe que mantenían relaciones intimas con otras personas, porque no me acerque a ellos solidariamente cuando tuvieron que padecer sanciones y censuras a causa de su orientación homosexual.
Pido perdón porque me he apoyado en la posición discriminatoria que la Iglesia mantiene como posición oficial en lugar de contribuir a su desmantelamiento solamente para no arriesgar mi prestigio y fama.
Hoy pido perdón a Dios por no haber sabido aprender la vieja lección que desde la cruz nos dio su Hijo amado, la lección de amar sin remordimientos y sin condicionamientos. Y pido perdon a mis hermanos y hermanas homosexuales porque pude haber hecho mas para pugnar por su plena participación en la vida de la Iglesia, pude habido derribado mas barreras, puede haber sido mas audaz.
Yo, pecador y prebístero, pido perdón.
Datos del libro
Titulo: Iglesia católica y homosexualidad
Editorial: Nueva Utopía (Madrid, España)
ISBN: 84-96146-200
Deposito legal: M-8342-2006
224 paginas