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Las cronicas de Warsage (El relato que prometi)

Chogas
27-10-2007 , 01:24
Las Cronicas De Warsage (Idea Original para el nombre : Efrel)

He de comenzar dando gracias a todos aquellos que intervinieron en este relato y como buen amigo que soy las dare de uno en uno,
gracias a Akaoni, Estebanes16, Fistandantilus, La luz de los caidos, Efrel, The King of The Ring, Athos, Elk, Gawaine Vampiro, Warman, Richy01
Sin vosotros esto nunca habria salido adelante... ¡Gracias!

Por consiguiente quiero comentar que este relato estara en primera persona, todo el viaje sera visto desde mi punto de vista, es decir...
desde el punto de vista de un Elfo Silvano que desempeñaba el cargo de druida y por supuesto tenia varios ideales un tanto peculiares.

Añadir que este no es un relato mas, es un trabajo que estamos intentando continuar muchas personas... con nuevos aportes y empeño,
no busco el reconocimiento de mi obra, de nuestra obra... busco que os sintais identificados con los personajes, que os enganche, que deseeis
leer el siguiente capitulo, solo busco vuestra aprobacion... soy novato en este aspecto y me daria muchisima pereza seguir adelante sin vuestro apoyo,
ese es mi unico fin haciendo esto.

-PROLOGO-

El sol se posaba entre las nubes, amanecia despejado para placer de mis ojos, el dia tenia intencion de ser tranquilo, me encontraba acostado
en la cama despues de un dia agotador. Aunque me alegrara sentir los rayos del sol en mi cara el duro pensamiento de que restaban pocas horas
para levantarme consiguio que un escalofrio recorriera toda mi espalda, fue entonces cuando note una caricia en mi abdomen, una mano dulce y pequeña
me acariciaba el cuerpo, levante mi vista y alli estaba ella...

Nhisa se habia convertido en mi esposa, nuestro nombramiento era reciente pero no borrare de mi mente el duro esfuerzo que
me supuso pedirle la mano a su padre, él esperaba a alguien con un alto cargo, poderoso e influyente en la sociedad... sin embargo, yo era todo lo contrario,
abstraido en mi mundo de ideales y sueños, alguien con esperanzas mas alla de los limites de nuestros bosques,
mas alla de la aldea... mi espiritu no tenia fronteras...lamentablemente fui humillado por mis ideales varias veces recibiendo
maltratos de mis iguales pero no les guardo rencor me limito a rezar por sus almas, como comprendereis no podia prometerle
mucho a su padre... salvo mi amor y fidelidad para el resto de nuestra vida... para la eternidad.

Levante mi mirada y dirigi mis ojos hacia los suyos, nuestras miradas quedaron en silencio, sus ojos de color miel eran preciosos,
sus labios perfectos, posé mi mano sobre su rostro para sumirme en una profunda caricia, ella agarro mi mano y la acerco a sus labios,
estaban calientes, ardiendo en deseo, junte su cuerpo con el mio y nos fundimos en un abrazo apasionado, mis ojos se iluminaron de
felicidad, nunca imagine tal prospero futuro...

Unas palabras brotaron de sus labios - ¿Que se te pasa por la cabeza?, tenias una expresion bastante extraña al levantarte - me susurro preocupada.
-Te equivocas - En ese momento me aparte para mirarla a los ojos - esa es la expresion de la felicidad suprema, la felicidad de levantarme a tu lado cada
mañana para siempre.

Su boca se abrio para dedicarme una preciosa sonrisa, las pequeñas luces que se veian atraves de la ventana le iluminaban la mirada, acomodo su
cabeza en mis brazos y me abrazo con fuerza... no queria que me separara de ella y... estar junto a ella era mi mayor deseo asique no hice ningun
comentario mas, solo deje que el tiempo pasara.... cerró sus ojos y volvio a dormirse abrazada a mi, su cabello negro estaba esparcido sobre mi cara,
en esos momentos, nunca imaginé que las cosas se torcerían tanto... en tan poco tiempo. La situacion me llevo... volvi a cerrar los ojos.


-------------------

Bueno, aqui empieza todo, que tal voy?

estebanes16
28-10-2007 , 05:02
Uff muy muy buena chogas, me has sorprendido

PD: Un poco mas y terminamos con una novela como las que escribe el ero-senin XDDD

Chogas
28-10-2007 , 11:38
:D habeis visto!, estas cosas son las que me animan a seguir escribiendo xD y no va a ser de amor... eso es solo el prologo xD ahora empezaran las aventuras.. y sobre el capi 5 o asi tengo pensado que se conozca ya TODOS los personajes..

Chogas
28-10-2007 , 20:42
Aqui va el primer capitulo, se agradeceran los comentarios que dejeis!

Capitulo 1 : La Fortaleza

Volvia a amanecer, mi brazo busco el contorno de mi esposa en la cama... ya no estaba, debia ser realmente tarde pues ella se levantaba a media mañana
para acudir al bosque a pasear, segun ella << Estas son las mejores horas del dia para escuchar el canto de los pajaros y sentir la brisa del viento en
tu rostro>>, no podia recordar cuantas veces habia escuchado tales palabras, sin embargo siempre causaba una mueca de satisfaccion en mi rostro.

Escuche un ruido agudo en la habitacion que daba a la calle, la ventana estaba siendo golpeada por un pequeño ave, un gorrion daba picotazos sin parar
intentando llamar mi atención, mire sus pequeñas patas y pude observar que llevaba un pegarmino atado con una cinta roja <<La cinta que usan los ancianos
del consejo>> - Pense inmediatamente.

Sin mediar palabra abri la ventana pero el ave no hizo movimiento alguno - ¿Piensas pasar? - Le pregunte sarcasticamente. Este me miro de forma interrogante y enseguida alzo el vuelo hacia el estante que se encontraba en la habitación, mis ojos siguieron todo su recorrido para no perderle de vista, este tipo de pajaros son extremadamente inteligentes... y cuando menos te lo esperas ya te an vaciado cualquier estante de comida.

-Traigo un mensaje, elfo.- Escuche en mi mente. - El pergamino procede del consejo de sabios, se reunieron esta mañana y tomaron una decision que te repercute.
-¿Decision? - Agarre el pergamino entusiasmado y desice el lazo titubeando.

<<Conoces el peligro que sufrimos, sabes todos los detalles, hemos revisado la peticion que solicitastes hace poco para unirte a La Fortaleza, debes comprender que la situacion no es saludable para nosotros, los demas reinos ya han enviado a sus representantes, nosotros los Silvanos decidimos tomarnos algo mas de tiempo, siempre hemos huido de la guerra, escondiendonos en los bosques... debido a eso la escasez de nuestros guerreros...

Si tenemos que mandar un representante a La Fortaleza no podra ser un guerrero, los mas capacitados deberan quedarse por posibles asedios, los demas no son lo suficiente competentes para el nivel de dicha organizacion, de esta manera solo podemos enviar a algun sabio... alguna persona que posea el arte de la magia y habilidades de lucha por encima de lo normal, ese alguien eres tu Chogas, hoy se celebra una reunion anonima sobre los ocupantes de la organizacion, habras comprobado que en estos dias han llegado demasiados forasteros a la aldea, aparte de elfos tambien se han unido humanos, enanos y otras criaturas... te esperamos en la espesura del arbol de las edades cuando el sol se retire, se puntual... no olvides traer contigo todo armamento que necesites, pergaminos y demas... por cierto, pidele a Kaiser que te acompañe, lo hara con gusto, te deseamos suerte>>

Quedé traspuesto ante tal escrito, mis sueños comenzaban a formarse poco a poco, La Fortaleza era un grupo de personas de distintas razas que buscaban el medio de frenar la avanzada de Sarch, un maldito humano que tomo la decision de sumir a las demas razas bajo su mando, tiene pocos seguidores pero poderosos... debido a él estan muriendo muchas personas, el fuego se extiende de norte a sur y nadie a conseguido contener su avance... la organizacion se propuso para encontrar el metodo de destruirle, tambien se podria tomar como un grupo de apoyo para cualquier pueblo en problemas.

Sin dudarlo más sali de la habitacion en busca de Kaiser, sí, mi fiel amigo, el lobo blanco era como una parte de mi mismo, una criatura que conocia todas mis inquietudes y podia saber que pensaba en cada momento, habiamos estado juntos desde que él era un simple cachorro y yo habia terminado mi formación como druida, desde el dia que lo sostube entre mis brazos... no volvimos a distanciarnos. Como supuse el lobo debia encontrarse junto a su manada en estos instantes, intente entrar en contacto mental para avisarle de la noticia, debo confesar que mi magia nunca a sido algo extraordinario, nada fuera de lo normal para un druida, pero mis lazos con Kaiser estaban tan unidos que me resultaba facil dar con su paradero en cualquier situacion...

<<¿Kaiser, me escuchas?>> - Pense para mis adentros.
<<....Si....>>- Fue la respuesta obtenida por parte de mi compañero.
<< Me han ofrecido lo que pedí hace un tiempo ¿lo recuerdas? >>
<<¿El consejo de ancianos terminó aceptando tu solicitud?>> - Me pregunto sobresaltado
<<¡Si!>> - asenti dejando que la felicidad recorriera mi cuerpo - <<Tenemos una reunion esta noche, en el arbol de las edades, te espero allí, antes tengo que preparar mi equipo>>
<<Alli estare >> - Concluyo Kaiser.

El contacto se rompio y sin darme cuenta me encontraba caminando por las calles sin algun rumbo propuesto de antemano, pero esto no me preocupaba en ese preciso momento, mi mayor preocupación era encontrar a mi esposa antes de la caida del sol para poderme despedir de ella, no sabia cuanto tiempo estaria exiliado recorriendo parajes que nunca habia imaginado y me dolia el corazon al pensar el tiempo que iba a estar separado de ella. Despues de girar la esquina de una casa entre en la plaza central, donde se extendia todo el mercado, en él se podian encontrar desde alimentos hasta objetos magicos de gran valor... los comerciantes regateaban con los ciudadanos buscando el mayor precio para sus productos sin preocuparse de la calidad de estos, andube un rato entre los puestos para encontrar algun objeto que me fuera util... pero despues de un tiempo opte por pagar una nueva túnica verde, la mia ya tenia mucho tiempo y constaba de numerosos descosidos y manchas, queria estar totalmente presentable para la reunion de esta noche.

Sin dirigir mas palabras al comerciante me dirigi de nuevo a mi hogar, con la esperanza de encontrar alli a mi esposa... en estos momentos por la posicion del sol deberia ser mediodia, mis pisadas se alargaban con ansia debido al alegre pensamiento que sentia despues de leer la nota de los ancianos, debia llegar cuanto antes si queria tener tiempo de preparar completamente mi equipaje e instrumentos... y sobretodo si queria tener algo de tiempo para Nisha, <<Seguramente se enojará cuando se entere>> - Pense con una sonrisa.

Al llegar me di cuenta de que la puerta estaba abierta, las cortinas de las ventanas corridas y un denso humo brotaba de la chimenea, deje caer mi mano en el pomo de la puerta y lo gire suavemente intentando hacer el minimo ruido posible, cruce la puerta a hurtadillas y me quite la tunica para dejarla en el perchero, justo en el momento en que me gire una figura esbelta se me lanzo sobre mí abrazandome por la espalda, recibi un beso en la mejilla y sin querer volvi a sonreir.

-Resulta que he llegado antes de lo previsto a casa y... pensé en hacerte tu comida favorita - Sonrió mientras me señalaba los fuegos de la cocina.
-¡Vaya! gracias... ¡no se puede esperar menos de una mujer maravillosa!.

A algunos se os pasara por la mente porque estaba tan entusiasmado con abandonar mi hogar para acudir a una misión tan peligrosa... y de la que no estaba seguro si saldria con vida, ¿Porque no quedarme en casa? seria mas facil ¿verdad?, teniendo a una mujer maravillosa arropandome todas las noches, una vida prospera y sin preocupaciones... que podria mantenerla asi durante mucho tiempo... ¿ Porque entonces?, la respuesta es mas sencilla de lo que parece... desde siempre he tenido un sentinimiento de necesidad, ser necesario para alguien, para los demas... es este sentimiento el que me mueve a realizar tales actos, llamadme incauto, llamadme ingenuo e incluso estupido... pero nunca ocultare mis sentimientos.

-Bueno, ¡Pasa!, estara listo enseguida - volvia a decirme sonriendo.
-Esto... amor mio, tengo que contarte algo... - dije un poco preocupado.
-¿De que se trata?- Pregunto con su mirada acusativa.

Es la mirada que siemopre me echaba hacia atras, la cual temia como al propio diablo, la que me hacia replantearme las cosas y pensar cada palabra que queria decir.

-Ire al grano... han aceptado mi solicitud, recibi una carta de los ancianos esta mañana y he de acudir a una reunion esta noche... - recite del tiron casi sin coger aire, baje un poco la mirada esperando cualquier tipo de reprimenda.
-e-eso... - titubeó - ¡Es genial! ¡Es justo lo que querias desde hace tiempo!
-Eh... ¡Si! - En ese momento me di cuenta del porque la queria tanto.
-Bien, entonces vamos a comer para celebrarlo, te ayudare a preparar el equipo y luego podemos ir a comprarte algo, tambien quisiera arreglarte algunas prendas.. y...
-¡Tranquila! - le corte inmediatamente - Esta todo preparado, si he llegado pronto es para pasar mis ultimas oras junto a ti...

Otra vez, de nuevo volvia a mirarme con esa mirada que me dejaba sin respiracion, sus ojos iluminados chocando con los mios... una lagrima se deslizo por su rostro hasta sus labios, volvio a abrazarme y me susurro al oido - "Te quiero tanto..." -. Dicen que las mejores lagrimas son las que se vierten debido a la alegria... en ese momento comprobé que tal dicho es cierto.

Fue una tarde maravillosa, entre risas y caricias, abrazos, besos y demas... fue el tiempo mejor aprobechado de toda mi vida, una tarde imposible de olvidar.

Efrel
28-10-2007 , 23:03
Tio te estas pegando unas panzadas de escribir.

Chogas
29-10-2007 , 00:08
espero que vosotros os deis la panzada a leer cabrones xD

La luz de los caidos
29-10-2007 , 17:31
Tu trankilo, me tienes enganchado. :P Vas muy bien.

Chogas
29-10-2007 , 17:44
Bueno ahora parare un poco que tengo que estudiar... esta noche retomare el comienzo del segundo capitulo y para mañana o miercoles lo posteare, gracias por dar vuestra opinion!

The King Of The Ring
29-10-2007 , 22:59
es lo mejor que e leido, ¡¡¡estas echo un crak!!! :wink:

Chogas
01-11-2007 , 16:22
Bueno chicos, estube ocupado entre estudios y fiestas xD asique me retrase un tanto.. pero aqui lo teneis ;) a disfrutar!

Capitulo 2: Una sorpresa inesperada

Baje las escaleras de mi habitación, no sin antes arropar a mi amada, el sol empezaba a caer y las ultimas sombras del dia se alargaban de manera sinuosa... incesantemente, contemple mi cuerpo ante el espejo de la puerta, mi pelo negro reposaba en mis hombros... poseia un cuerpo atletico debido a mis incesantes busquedas por los bosques en las que no cesaba de andar, mis ojos negros mostraban confianza en mi mismo... pero todo era una mascara, no lo negare, este cometido me venia demasiado grande... ocultaria mi nerviosismo delante de los ancianos pero no podia borrarlo de mi mente.

El olor del bosque llego hasta mí al instante en que abri la puerta, una brisa recorrio mi rostro muriendo mas tarde, <<Definitivamente sera una gran tarde>> - Pense intentando convencerme a mi mismo, despues de mis divagaciones e incertidumbres... decidi cruzar la puerta y poner los pies en la calle pedregosa, andube caminando un largo tiempo, recorriendo callejones y estrechos senderos por el bosque.

Debo añadir que el Arbol de las Edades se encontraba casi en las afueras de la aldea, bastante alejado del nucleo de la población, era el simbolo de los silvanos, por esa razon no se permitia edificar cerca de él, los mas ancianos intentaban mantenerlo estable y vigoroso a la vez que le rendian culto, los jovenes... simplemente lo veian como una reliquia pasada, pero pocos daban a conocer sus pensamientos por miedo a las posibles reprimendas de sus mayores.

Terminé mi paseo cuando descubri que me encontraba cerca del lugar, mis pasos se detubieron y me refugie en un roble para descansar, enseguida agarre la mochila donde cargaba con todo mi equipo y la pose sobre mi regazo, aparté pergaminos y tinteros, por fin encontre lo que buscaba... ¡mi túnica nueva!, en ese momento tenia una vestimenta informal que no me distinguia como druida, cualquiera que se fijase en mi me veria como un elfo corriente y sin distinción alguna, en cambio, al ponerme la tunica, cualquiera se daria cuenta del oficio que desempeñaba.

Mis camaradas mas cercanos me conocian como "el pastor de lobos", he de agradecer a Kaiser parte de tal mote y la otra parte se debe a mi gran afinidad con esta especie, la lealtad que me demuestran es algo extraordinario que no puedo explicar... aunque pienso que esto tambien podria deberse a mi fiel amigo.

Despues de mi merecido descanso, deposite todo en su sitio y acelere mis pasos para llegar cuanto antes, varios pensamientos me acechaban la mente y muchos consistian en las palabras que utilizaria para digerirme a los otros represantes... e incluso a los ancianos, ellos habian confiado en mi y mi fracaso seria una verguenza para mi y sobretodo para ellos.

Deje de andar, un gran espesor se abria desde mis pies en adelante, era gigantesco... extrañamente siempre me emocionaba al llegar a este lugar, la hierba verde cubriendolo todo y en el centro, el gran Arbol de las Edades, inmutable al paso de los años, con un increible espesor en las hojas de sus ramas y un tronco mas ancho que el de cualquier otro arbol corriente, sus raices eran duras como rocas...

Alrededor del arbol en forma de circunferencia se edificaron unos bancos, que supusieron el sitio de reunion para los ancianos y sus enviados, estos se habian usado desde generaciones en generaciones y era otro simbolo más añadido a la aldea. Pude diferenciar a los numerosos hombres y mujeres que allí se encontraban, me di cuenta de que habia una gran mezcla de razas, desde elfos o humanos hasta enanos y seres oscuros.

-¡Chogas!, te estabamos esperando...- Me llamó una voz femenina.

Esa voz me recordaba a alguien... gire mi cuerpo para determinar la identidad de la voz y mi sorpresa aumento al reconocerla, se trataba de Likimeya, era una elfa perteneciente al linaje de los Altos Elfos, parecia tan fragil, reposaba sentada en la hierba, con sus originales rizos rubios que se extendia sobre su espalda, aun tomando en cuenta su avanzada edad era esbelta y hermosa, se la consideraba una de las elfas mas sabias existentes... en numerosas ocasiones su simple presencia servia para intimidar a cualquier ser.

-¡Likimeya!, cuanto tiempo... ¿Vienes para acompañar a los ancianos? - Pregunte ingenuamente.
-No... soy parte de la fortaleza, como creo... que lo eres tu ahora...

Mi boca enmudecio, entre la sopresa y la alegria - ¿Y-y como...? ¡no me lo esperaba!
-Pues... lo llevaba pensando desde que me entere de la existencia de esta organización... y sabiendo mi reputacion mis superiores no tubieron ninguna incoveniencia - me conto mientras sonreia.
-Me alegra que compartamos caminos... - Esta noticia me paró el corazon... iba a mantenerme al lado de una vieja conocida y lo mas importante una gran maestra que podria enseñarme conocimientos totalmente desconocidos para mi.

-Bueno sera mejor que te acerques, la reunion esta cerca de dar comienzo... podrias ir conociendo a los demas miebros de La Fortaleza. - Me sugirio.- Te sorprenderas...

Con una sonrisa nos despedimos por el momento, volviendo sobre mis pasos pude contemplar la charla que se estaba llevando a cabo... los ancianos parecian preocupados, sus caras mostraban algo de desconfianza, bueno, es normal, los silvanos siempre hemos sido muy desconfiados... esa es la razon por la que nos refugiamos en los bosques, nos sentimos mas seguros aqui... alejados de las demas razas.

-¿No piensas saludar a antiguos aliados? - susurro una voz.
-E-e ¡Efrel! - grite con entusiasmo.
-jaja - rio el hombre - maldito elfo, ¿ni siquiera unas palabras de bienvenida?
-Es increible... no me digas que tu... tambien... - dije por lo bajo.
-Si ... - atenuó con un guiño
-Madre mia... esto si es una sorpresa... - recite mas para mis adentros.

Hacia tiempo que no tenia noticias de Efrel, el paladin habia sido asignado a mi grupo hace bastantos años... convivimos juntos durante meses en las cumbres de los montes Dhûll, tubimos que mantener alejados a unos rastreadores ghoul, los pasos por las montañas son los mas factibles para atacar los reinos y ni hombres ni elfos podiamos permitirnos perder esos puestos, asique tubimos que montar un grupo de protección. Casualmente en esos momentos me presentaron a Efrel, teniente imperial, cooperamos juntos para poder mantener el control sobre las tropas y finalmente la mision fue todo un exito.

-Bueno, amigo mio... veo que tienes las mismas orejas puntiagudas de la ultima vez - bromeó el paladin.
-¡Si!, no las cambiaria ni por esa barba tuya... - Dije siguiendole el juego
-Jeje, ¿nunca te he dicho que la barba de un hombre demuestra su madurez?
-Maldita sea, siempre dices lo mismo cuando menciono a tu barba - Segui riendo sin parar - Bueno... ¿Conoces a alguien mas de La Fortaleza?
-Pues... por lo que tengo entendido... podria haber un paladin más, algun que otro guerrero... realmente no presté mucha atención... - me confesó cabizbajo.

Le mire con algo de enfado pero a la vez gran alegria por volver a estar a su lado... - Bueno, no puedo pedir mas de un humano barbudo - Y mientras Efrel seguia riendo aprobeche para despedirme de él por el momento y darme prisa en encontrar a los ancianos, antes de dar comienzo la reunion debia encontrarles... pero en estos momentos solo una pregunta me removia la cabeza...¿que mas puede pasarme hoy?.

Tanis
01-11-2007 , 17:24
Bueno, aprovecho estos minutos libres...

Chogas, la historia muy buena... si quieres una crítica constructiva... vete a word, lo escribes ahí, y después haces copiar-pegar... (no tienes muchas faltas de ortografía, casi ninguna, pero te comes varios acentos)

Continúa, me gusta mucho; a ver si me puedo pasar más amenudo para ver cómo continúa... ;)

La luz de los caidos
01-11-2007 , 22:24
Divina, me a encantado. :P Yo no tedoy critica porque no le veo error alguna salvo el de acentos.

Chogas
01-11-2007 , 22:52
Espero qe no se me acabe la imaginacion e ilusion para el siguiente capitulo, gracias !!!

PD: Tanis, no tengo el Word en este PC, lo estoy aciendo con el worpad xD

Chogas
11-11-2007 , 17:30
Capitulo 3 : La reunión

El aire se humedecio, una brisa recorrio toda la esplanada de principio a fin... abandonando mi desconcierto me acerqué hacia un grupo de personas, todas parecian sobrepasar la edad madura de los elfos, todos ellos constituian los ancianos de la aldea, sus cometidos eran simples pero no por ello resultaban faciles... los ancianos se encargaban de dar consejo, juzgar y dirigir a la aldea elfa, seguidamente mandaban informes a los reyes explicandoles cualquier situacion anomala...<<Como la que tenia lugar en estos momentos>> - Deducí.

-Bienvenido hermano... Chogas - Me recivieron de forma agraciada.
-Gracias, hermanos... por la oportunidad...
-Chs.. no digas nada, espera a escuchar toda la reunion... empezara en este instante..

El que parecia ser el lider de los ancianos o quizas el mas respetado de todos, giro su viejo cuerpo mientras se dirigia a lo alto de los bancos... mientras dejaba caer todo el peso de su cuerpo a cada paso que daba, sus huesos parecian resentirse de la marcha y parecian querer derrumbarse a cada instante pero aun asi, la fuerza de voluntad que poseia aquel hombreharia que sus huesos y musculos aguantaran muchos años mas.

Era una persona digna de admirar y que merecia todo el respeto de la aldea. Sus manos se dejaron caer sobre el altar, una nube de polvo se difundio por el aire... ya nadie podia recordar la ultima reunion que se habia llevado a cabo en el Arbol de las Edades, quizas fuera causada por la ultima guerra... o quien sabe, habrian transcurrido cientos de años desde entonces. Se aclaro la garganta dispuesto a recitar un discurso de apertura.

-Queridos amigos, aliados, compañeros del campo de batalla... - Comenzo el venerable anciano - Hemos sido aqui reunidos para combatir las amenazas de Sarch, convocados para combatir nuestros miedos... algunos de nosotros hemos sido aliados en batallas pasadas y otros... fuimos enemigos, siento rememorar el pasado, pero es importante para enfrentarnos a lo que nos espera...

Muchos murmuros cruzaban la esplanada, unos maldecian a Sarch a otros se les podia percebir el nerviosismo en su tono de voz, la gran verdad era que todos estabamos asustados, los ejercitos de Sarch parecian imparables... a tal pensamiento me recorrio un sentimiento de impotencia enorme, el suelo se desvanecia ante mi mostrandome una epoca oscura, tinieblas recorriendo Warsage; hombres, mujeres y niños asesinados por una bandada de locos que solo buscaban la riqueza y el poder.

El anciano se volvio a dirigir a los presentes:

-¿Que debemos hacer?, resguardarnos en nuestras chozas esperando el dia en que nos asalten mientras vemos como todos nuestros seres amigos se consumen por el fuego... creo que nadie de nosotros espera tal oscuro final, pero la evidencia del poder de Sarch... no es aconsejable infravalorarla, por eso mismo hace unos meses decidimos formar "La Fortaleza", evitare descripciones pues todos sabeis perfectamente de que trata, sabiendo esto... hoy decidiremos que miembros la van a componer; ¡Representantes de todos los reinos se han reunido hoy aqui! - Dijo levantando la voz - Los mejores hombres formaran parte de "La Fortaleza", que de comienzo la presentación...

El anciano me dirigio una mirada sospechosa, pero inmediatamente volvio a mirar a los representantes de cada raza, como era de esperar los Altos Elfos eran los primeros en adelantarse... con ellos andaba Likimeya con la cabeza erguida, note como dos elfos dialogaban entre ellos... justo despues uno fue a hablar con el anciano postrado en lo mas alto de los bancos, mostrandole un pergamino el anciano lo agarro de forma cuidadosa y se volvio a acercar a los demas representantes.

-Por parte de los altos elfos, Likimeya, una de las elfas mas sabias existentes... - comunicó al resto de invitados.

El elfo que habia entregado el pergamino decendio de lo mas alto de los bancos y retrocedio con sus compañeros dejando a Likimeya en frente del anciano, este con una mirada de confianza la invito a sentarse en los bancos de la primera linea, donde, por lo que supuse, iban a ir sentandose todos los miembros de "La Fortaleza".

Llego mi momento, di un paso al frente para separarme de la multitud, aun no tenia claro si alguien diria una palabras por mi o tendria que mencionarlas yo mismo... mis dudas no tardaron en despejarse:

-Por mi parte y los ancianos de esta aldea, Chogas, un brillante joven druida... -Recitó de memoria

"Un brillante joven druida" , bonitas palabras...sobretodo para alguien que dara su vida por una digna causa, despues de todo... me conoceran como alguien especial. Seguidamente me situe al lado de Likimeya, la elfa me mostro una sonrisa cuando me senté consiguiendo apaciguar mis nervios... de esa forma mi corazon volvio a latir a un ritmo mas lento.

No os relatare como fueron las demas presentaciones, pues podriamos perder el tiempo con relatos sin importancia... lo realmente importante llegara despues, aun no os desvelare nada, no dejare que perdais la pasión por mis memorias tan pronto.

Los demas miembros se fueron presentando de uno en uno, por parte de los humanos Efrel, uno de mis mas queridos amigos... paladín de la luz, por otra parte tambien se encontraba un paladín de la oscuridad prestado a nuestra causa, su nombre Athos, el mal se formama en su sangre pero en esta guerra todos debiamos pertenecer unidos, tambien hubo otro miembro de las fuerzas del mal en nuestro grupo... parecia ser un vampiro... pero no... era algo mas superior, su poder le permitia viajar a la luz sin problemas, podria ser un mestizo o quien sabe... su mirada no denotaba ninguna emoción, su rostro blanco parecia incapaz de mostrar lastima o sufrimiento... en cambio mostraba continuamente una sonrisa misteriosa, mas acostumbrada a verse en los locos.

Estos eran todos los componentes de "La Fortaleza", los comentarios no se hicieron esperar, los mismos miembros de dicha organizacion empezaron a comentar entre ellos, yo me limitaba a mirar a un lado y a otro, mientras Likimeya me hablaba... pero las palabras no llegaban a entrar en mi mente... se quedaban a espensas de mi sorpresa, Efrel me poso la mano en el hombro a la vez que me miraba algo extrañado, acerco sus labios a mis oidos y me comento de forma misteriosa.

-Nose que demonios hacen esos dos aqui... pensaba que los seres oscuros no estarian de nuestra parte, pues...

No le dio tiempo a terminar la frase cuando Athos se giro intuitivamente al escuchar la conversación, agarro el brazo de Efrel y lo presiono con fuerza.

-Escuchame paladín, por estar del lado de las tinieblas no se puede decir que carezca de honor y dignidad - Siguio con la mirada clavada en ambos - mis padres murieron a manos de Sarch, no cesare mi busqueda hasta que su cabeza cuelgue de mis manos...

Termino girandose, dejandonos helados a ambos... he de admitir que en ese momento si pase miedo, sus ojos parecian alfileres sedientos de sangre, su mirada estaba mas afilada que el acero que empuñaba... pude apreciar el propio odio personificado.

Las horas continuaron mientras los representantes debatian si el grupo habia sido bien elegido, al comprobar que todos estaban deacuerdo nos hicieron llamar... todos juntos nos adelantamos enfrente de los representantes de cada raza y reino, entre ellos se encontraban los ancianos de la aldea, quienes me dirigian miradas de animo y confianza, justo las que necesitaba en esos momentos. Nos animaron a que partieramos raudos, cuando antes comenzaramos a andar antes volveriamos a ver a nuestros seres queridos... mi mente me volvio a llevar a mi hogar, junto a mi esposa... contemplando las mañanas otoñales, deseaba volver a verla... pero ya era demasiado tarde, debia partir...

La luz de los caidos
12-11-2007 , 20:20
BRAVO!!!..... BRAVO!!... BRAVO!...

Chogas
16-11-2007 , 19:29
Capitulo 4: El principio del fin

Despues de varias horas el grupo se disponia a partir, los vitores les acompañaban durante los primeros metros del camino... las trompetas elficas resonaban en el ambiente, la dulzura de la melodia compuesta para la ocasión les proporcionaba una sensación de paz interior... quizas fuera lo mas hermoso que escucharía en mucho tiempo. Likimeya susurraba para sus adentros, mientras Athos miraba receloso al paladin...

Efrel se encontraba justo a mi derecha, agarraba con firmeza el mango de acero que sobresalia de la vaina. Los ancianos se nos volvieron a acercar para desearnos el mejor de los finales, algo que nos cubriria de prestigios y honores, <<Un final feliz>>- Pense, Los demas pensarian lo mismo... pero todos sabemos... que los finales felices son historias sin continuar.

<<¿Dónde estas Kaiser?>> - Pensé, mientras dirigia miradas dudosas.
<<¿Ya me hechas de menos?>> - Escuche en mi mente.- <<Estoy cerca tuya, no te preocupes... siempre lo estoy>>

Sentí una presencia cercana a mi, recibí un escalofrío en la nuca, instintivamente gire mi cuerpo en direccion a la energia que recibia por la espalda, unos ojos amarillos brillaban entre la maleza... si no supiera que los animales no pueden mostrar expresiones en su rostro, juraria que aquel lobo me habia dirigido una sonrisa. Extrañamente en ese momento no reflexione sobre aquello... y le sonreí sin mas miramientos.

Mi corazon me arrastraba hacia atras, cada paso que daba era mas pesado... mis ojos se volvían vidriosos por momentos, pensando en que la situación seria irreversible minutos despues... pero aun estaba a tiempo de darme la vuelta, quizas los ancianos no tendrian en cuenta mi marcha atras... quizas... quizas...

-¡Amor!

Un cuerpo cayo sobre mi, note las gotas de lagrimas sobre mi nuca y los labios sobre mi espalda... mi cuerpo quedo paralizado y mi corazon estalló, quizas esto sea un sueño... y me levante en la cama junto a mi esposa...

-¡No podia aguantar mas¡... tenia que venir a decirte adios...

Me equivoque...esto no era un sueño, mis nervios me atacaban por dentro... mi cuerpo era incapaz de reaccionar, mis pupilas estaban totalmente dilatadas y mis parpados no conseguian encontrar la manera de cerrarse, mi boca tenia el mismo semblante... semi abierta, entonando una exalación sin fin.

-Esto no es un adios... es un hasta luego - Me gire sonriendo, mientras mis lagrimas desvanecian al romperse en mis mejillas.

No obtuve respuesta alguna, sus labios dijeron más en aquel beso que en cualquier otra frase pronunciada... mis ojos continuaban cerrarados cuando sus labios se separaron de los mios, me acaricio la mejilla y me incito a que abriera los ojos, ella tambien se encontraba sollozando...

-Vuelve, elfo... vuelve a tu hogar...
-Si, mi señora.-Me arrodille con la cabeza agachada - Esto es una promesa.

Volvi a mirar a mis compañeros y di unos pasos hacia ellos, los cuales siguieron el camino sin mas dilación, Efrel se motraba angustiado, Likimeya solo mostraba algo de pena en su mirada, Athos y el vampiro ni se inmutaron ante los sucesos. Los cinco comenzaron el viaje... paso a paso, se alejaban de la aldea.

-Yo te estare esperando - Escuché a lo lejos - ¡Es una promesa!

Efre coloco una mano en mi hombro y sonriendo me dirigio una mirada de animo - Tienes a una gran mujer a tu lado, tienes suerte...
-Si... - No podia articular palabra alguna en esos momentos.

Nuestros pasos siguieron sin frenar, el bosque se mostraba frondoso cuanto mas avanzabamos, acostumbrado a estos lugares podria haber seguido el camino sin mirar... pero los paladines tenian problemas para continuar con sus pesadas armaduras e incluso likimeya se encontraba algo molesta debido al peso de la edad, no pude pensar lo mismo del vampiro, se mostraba agil y habilidoso entre la maleza... sus piruetas en el aire no paraban de deslumbrarme y su velocidad era admirable.

-Vampiro, ¿Cual es tu nombre? - Le pregunté por sencilla curiosidad.
-Mi nombre es Gawaine, elfo... - Contestó de mala manera
-¿Que te mueve a entrar en "La Fortaleza"? - Seguí indagando.
-Creo que esos son motivos mios... - Me discutió
-Claro, claro... lo que tu digas...

El mestizo no parecia estar dispuesto a dar explicaciones... y mucho menos a mantener una charla amistosa, esto no me importaba demasiado, mi primer pensamiento fue que para ser un grupo fuerte deberiamos conocernos mejor entre nosotros... ahora que lo pienso... no creo que fuera realmente importante, el vampiro siempre fue dificil de predecir y en muchos de los casos incontrolable.

El viaje no habia hecho mas que empezar, las cartas estaban ahora encima de la mesa, el futuro del reino dependia en parte de nosotros, buscar la forma de derrotar a Sarch era nuestro mayor objetivo, sin importar las bajas ni los heridos, es muy probable que muchos mueran, heroes de guerra... hombres dispuestos a dar su vida por salvar la de los demas...

Si finalmente acabo bajo tierra, seria un honor morir empuñando el acero.

Tanis
16-11-2007 , 19:44
Muy buena... pero mira, te doy un consejo entre escritores:

he leído por ahí que has escrito:

-Tienes una buena mujer, tienes suerte.


Sé que parece obvio, pero veo que tienes talento, y si quieres mejorar como lector intenta usar sinónimos. Yo lo habría escrito así:

-Tienes una excelente esposa, eres afortunado.


¿Ves la diferencia?



Por lo demás, está estupendamente, continúa por favor

La luz de los caidos
16-11-2007 , 20:01
A mi me gusta tal y como esta... Se escede un poco respecto a lo romantico pero por lo demas bien.

Chogas
16-11-2007 , 20:20
"- Tienes a una gran mujer a tu lado, tienes suerte... "

Tanis, esta hecho a drede, piensa que Efrel es su mejor amigo y no le trata con un lenguaje formal, sino mas vulgar... entre colegas, pero con algo de respeto sencillamente..

Fijate capitulos anteriores como bromean en su encuentro, tiene una gran confianza y por eso evitan palabras de peso.

Pero es un bueno consejo a seguir con los demas personajes, tienes mucha razon

PD: Tienes razon que me excedi en lo romantico, pero es debido a que a partir de ahora no van a volver a verse esas situaciones, acuerdate de la historia... nunca volvimos a la aldea... solo se me ocurre que cuando vayamos a valinor... me encuentre con ella alli... pero eso no a ocurrido ni en la historia Real!..

Tanis
16-11-2007 , 20:59
bueno, que no use lenguaje formal no significa que tenga que repetir la misma palabra dos veces xD

podría haber dicho "posees", "k kabrón con tu suerte" (XD), y similares

Chogas
16-11-2007 , 21:51
jaja si tb...xD, weno mejorare ese aspecto para el proximo capitulo xD

Chogas
01-02-2008 , 21:51
CAPITULO 5: Sonidos en las sombras.


El bosque amanecía cubierto de rocío, los alegres pájaros dedicaban sus cantares a las flores sin sospechar del terror que se avecinaba, habíamos acampado entre unos árboles que se encontraban cercanos al camino... nuestro miedo por ser descubiertos nos invito a realizar turnos para el sueño, esta noche había descubierto algo sobre Athos, el paladín oscuro, puesto que en una de las guardias me toco vigilar el camino junto a él.

*
-Una noche preciosa, ¿verdad? - Preguntaba con el mero hecho de sacar una agradable conversación.
-Hace tiempo que me es imposible apreciar la belleza... mi odio ha consumido toda huella de amor hacia el mundo
-Debe ser duro ser consumido por la ira y el odio... - reflexione en voz baja para que no me escuchara.
-No lo se, ya nací con esa sensación en mi interior... mi embestidura como paladín solo la a incrementado hasta limites insospechados... - Comentó con una mirada amarga. Tenía un oído afinado.
-Nunca has pensado en que... quizás no eligieras la opción correcta... en que... quizás haya otra posibilidad
-No es tan fácil elfo, yo no soy como ellos - se giro mirando a Likimeya y a Efrel - Ni como tu, mi destino estaba forjado antes de cualquier decisión tomada... y ahora si me lo permites, cruzare al otro lado... he notado algunas vibraciones desde allí.
-De acuerdo... - Terminé agachando la cabeza.

Noté un suspiro en mi nuca, Gawa campaba a sus anchas en la copa de los arboles, su don para mantenerse despierto sin la necesidad de descanso alguno solo conseguida atacarme la mente de manera continua, me confundía... y me atormentaba.

*
En este momento el astro rey se posaba en lo mas alto, el grupo estaba intentando levantarse algo magullado por dormir al raso… lo sufrí en mi propia carne y comencé a añorar la suavidad de mi lecho y el calor de una mujer. Lo mismo le pasaría a Efrel, supuse, estar alejado de su familia debería ser doloroso… ¿Qué pensamiento es este? Un hombre curtido en la guerra no puede tener tales sentimientos tan débiles… o eso pensé.

Agarré a la anciana de la mano para levantarla, a su edad no debería hacer muchos esfuerzos… y yo en parte me sentía obligado a ayudarla, me lo agradeció a regañadientes…

-¿Crees que soy tan débil que merezco tantos cuidados? – Insistió Likimeya.
-Mi señora… yo solo pretendía… - Dirigí hacia ella a modo de disculpa.
-No debes disculparte por una acción benevolente, pero no soy la anciana que todos creen… supuse que tu lo sabrías- Termino posando una mano en mi hombro.

Y sin una palabra más se dirigió hacia los demás miembros para comprobar como habían pasado la noche, ¿Qué habría querido decir con eso? Mi cabeza daba vueltas, tantas preguntas y solo hacía pocos minutos desde que había recuperado la conciencia de un sueño agitado.

Resumiendo, apenas había conciliado el sueño en toda la noche y cuando mi cuerpo se encontraba totalmente calmado… mi mente me desquiciaba con demasiadas preguntas y reducidas respuestas, tuve un sueño tormentoso, del cual quise escapar… el fuego y la oscuridad me cubrían y no distinguía amigo de enemigo, cuerpos sin vida se tambaleaban hacia mi… buscaban capturarme para convertirme en uno mas de ellos… la propia diosa de la oscuridad se presento ante mi, con una sonrisa maliciosa y un rostro oscuro… la maldad personificada se acercaba a mi, a cada paso que daba mis pulmones me pedían consumir mas aire, mi corazón debilitado se debatía entre la vida o la muerte. Mi vida empezaba a huir entre mis manos.

Una mano en el pecho me había despertado, me encontraba con sudores fríos y el corazón palpitante… “solo había sido un mal sueño… solo eso”- intentaba convencerme a mi mismo.

Después de un tiempo que parecía eterno, el grupo se dispuso a seguir su camino, fue entonces cuando escuche un aullido procedente de Káiser, el lobo se había adelantado el día anterior para cubrir terreno e informarme de cualquier suceso…, seguidamente se escucho un sonido procedente del arañazo de unas garras contra el suelo, escudriñe el resto del camino esperando a que apareciera el lobo a toda velocidad, pero estaba confundido, salio de la maleza que se encontraba a mi izquierda dando un gran salto y estando apunto de derrumbarme.

<<¿Qué demonios te crees que haces? >> pregunte enfadado mientras me sacudía el polvo que sus patas habían dejado en mi vestimenta.
<<Anda cerca un hombre, puedo olerlo… >> No me dirigió ni una insignificante mirada.
<<Genial… lo que nos faltaba… ¿Es peligroso? >> Aunque por muy peligroso que fuera… dudo que pueda hacer frente un solo hombre ante tal numeroso grupo.
<<¿Cómo quieres que lo sepa?, ¡no soy adivino! Aunque juraria que es de corta edad… >> El tono sarcástico del lobo me había dejado algo desconcertado.

El resto del grupo nos miraba con caras de preocupación, como si me estuviera volviendo loco… , se me olvido contarles que podía comunicarme de forma mental con Káiser, bueno… no les despejare la duda en este momento.

-Hay alguien cerca, estad atentos. – Dirigí mi mirada hacia los lindes del bosque. La tupida maleza apenas me dejaba ver nada.

Káiser me toco la mano con el hocico y a modo de señal dirigió su mirada hacia un arbusto verdoso, bastante tupido y con forma redondeada, intuitivamente dirigí una mirada a Athos y con un sigiloso movimiento de cabeza le indique donde estaba el asaltante.

Dos pasos simultáneos trasladaron al paladín hacia el arbusto, se escucho un crujido procedente de la maleza y el paladín introdujo de un golpe decisivo la mano y al sacarla pudimos contemplar a un joven con ropas andrajosas y una larga cabellera morena, parecía un chico sin importancia, un simple campesino que andaba perdido en el bosque.

¡¿Qué estas buscando?! – Rugió el paladín perdiendo las formas.
-Yo… - Titubeo el forastero – Solo paseaba señor…
-¡Me tomas por un estúpido!- Enfureció Athos - ¡Que demonios haces siguiéndonos maldita sea!

La mano de Efrel se poso en la muñeca de Athos... - Suéltalo paladín... aun no ha hecho nada malo - una mirada fijamente a los ojos de Athos me decían sus sentimientos... esa furia interna que guardaba en su oscuro corazón podría desbordarse hacia Efrel si nadie ponía fin a aquello.

-¡Athos! Efrel tiene razón - Likimeya se acerco a los dos paladines- suéltalo ya, he de hablar con el.

Después de unas miradas de odio, Athos soltó al joven y volvió a ponerse junto al árbol... arrepentido de aquella decisión...hubiera sido tan fácil rebanarle el pescuezo.

-¿Quien eres joven? ¿Cual es tu nombre? - dijo Likimeya.

-Mi nombre...es... King.

La luz de los caidos
04-02-2008 , 13:02
Muy bien, cada vez escribes mejor :D



PD: Estoy pensando en enviar todos los comentarios a un apartado aparte, si lo deseas lo puedo hacer, y si no quieres lo puedo dejar como esta, lo digo por juntar la historia en una parte.

Chogas
04-02-2008 , 16:53
como gustes :)

Chogas
09-02-2008 , 21:20
Capítulo 6: Tensiones


Según nos contó King, se trataba de un joven granjero que habia dejado atrás su granja después del asalto de unos perveros hombres, habian aniquilado al ganado, quemado la granja y matado a sangre fria a sus familiares, él se encontraba recogiendo maleza fuera de la granja mientras tal tragedia se realizaba. Su voz temblaba a la vez que sus pupilas sollozaban mientras nos relataba tan triste historia.

-Y de esta manera… me encuentro solo… - Terminó el joven con una mirada temerosa en su rostro.
-¿Tienes idea de quienes fueron? – Insistió Efrel, el cual no había intervenido hasta entonces en la conversación.
-No… pero juro ante Dios… que tal horror no quedara sin condena… - Seguía mascullando entre dientes King.

Sus fragiles brazos no poseian la suficiente fuerza como para blandir una espada… y su porte no era el adecuado para un guerrero, aun asi, su mirada parecia decir todo lo contrario, su corazón demostraba valor, determinación, fuerza y coraje. Me compadecia de la situación de aquel joven, ¿Qué seria de él? Después de perderlo todo…

-Ven con nosotros – Se me escucho decir.
-¡¿Qué?! – Fue la contestación a mi osadia por parte de todo el grupo.
-A vuestro amiguito el druida se le esta oxidando la cabeza… - Reia Gawa desde un arbol cercano.
-¡Tu! , no cuestiones a Chogas… - Me defendió Efrel.
-¿Qué pasa caballero?- insistia el vampiro mientras se acercaba mas a él – ¿Tienes algo que decirme? – preguntó Gawa mientras sus labios se encontraban a un palmo del semblante del paladín.

El chasquido de una espada deslizandose por su funda antes de ser blandida fue desorbitado, Efrel mantenia su arma mientras apoyaba el filo en el cuello de Gawa,

-Baja el arma caballero… - Insistia Likimeya a la vez que los ojos de Gawa se estaban tornando de un intenso color rojizo.
-Retira lo que as dicho monstruo... – Efrel hacia oidos sordos a los intentos de Likimeya por devolver la paz.
-¡Maldita sea Efrel, baja el arma!- Fallaba en sus intentos la elfa.

En un abrir y cerrar de ojos Gawa agarrazo el filo de la espada y lo aparto velozmente, mientras dejó reposar sus labios en el oido del paladín.

-Vuelve a hacerlo… y nunca mas volveras a sentir la brisa del viento… - Escupió el vampiro.

Tras tal osadia, dio media vuelta y siguió por el sendero que teníamos propuesto, sin hacer el menor caso a los miembros del grupo. Efrel por su parte, parecía consternado… se sentía ultrajado y de una u otra manera… desprestigiado.

King dirigia miradas de odio al vampiro, hasta que su mirada se clavó en la mia.

-¿Dónde os dirigis? – Pregunto incautamente.
-No podemos revelar nuestro camino… aun así, no puedo permitir que un joven se quede aquí solo en medio del bosque… podrias seguirnos hasta que encontraramos algun pueblo donde seas bien recibido. – No terminé de hablar y el joven granjero ya se habia puesto en pie y me sujetaba la mano.
-¡Gracias! Amable señor… no os arrepentiréis.
-¡Levantate! – insistí – No ensucies tus ropajes por un elfo común, toma… es algo de comida que llevamos, para no pasar penurias antes de llegar a cualquier aldea.

El hambre se habia cebado con él, su mandibula no paraba de masticar y engullir… tras un rato pareció darse por satisfecho mientras nos miraba esperando cualquier represalia. Likimeya le dirigio una sonrisa y volvimos al sendero.

Kaiser me seguia, mientras estaba muy atento al nuevo miembro del grupo, nada parecia escaparse a su mirada, investigaba cualquier indicio de problemas por pequeño que fuera.

<<¿Podemos confiar en él?>>
<<Si, no te preocupes amigo, no nos ha mentido…>> Tranquilicé al lobo.

Mi cabellera se agitaba al compas del viento, el misterioso sonido del bosque se convertía en música para mis oídos, en estos momentos recuerdo con mas exactitud aquel viaje… todos estabamos asustados y confusos, unos sabian disimularlo mejor que otros… yo me encontraba delante del grupo junto a Kaiser, likimeya me seguia al lado de Efrel, Athos por su parte caminaba solo… siempre solo, y el joven King intentaba apresurarse mientras se ponia a mi lado. No habia rastro del vampiro… se estaria ocultando entre los arboles mas robustos, un poderoso aliado… pero terrible enemigo, podria matarnos a todos sin que nos dieramos cuenta… esta noche rezare por la persona que lo introdujo en La Resistencia, por que su decisión no fuera equivocada.

-¿Qué esta ocurriendo alli?- No dejaba de señalar Likimeya.

Se escuchaban voces alborotadas, ruidos de hombres rudos, al parecer podria tratarse de los mismo que atacaron a la familia de King, antes de pensarlo el joven ya habia comenzado a correr en aquella direccion… gracias a la intuición que poseo mi mano sujetó la del joven antes de que consiguiera separarse por completo.

-¡Quieto! – susurré.
-¡Podrían ser ellos! – insistio el muchacho aunque bajando el tono de su voz.

Le hice una mueca con la mano para que se detubiera, mientras Efrel se estaba acercando con sigilo para contemplar que ocurría. Introduje mi mano en la bolsa de viaje sacando mi arco y recostando sobre sus hilos una flecha elfica que mantenía siempre cerca de mi. Los ruidos cada vez parecian mas altos, podría tratarse de cinco o seis hombres… ¿Pero que estaban tramando? Situe el arco a la altura de mis hombros y me acerque de cunclillas esperando no ser descubierto, Efrel ya estaba dispuesto junto a los matorrales, dejaba caer su mano sobre el cinturón de su espada, ambos miramos entre los arbustos, hacia los arboles…

En primer lugar vimos una hoguera al parecer de la noche anterior puesto que se estaba consumiendo, al lado, bolsas de equipaje, mantas para dormir y no mas lejos lo que parecia ser la caza obtenida por un solo hombre. Los ruidos procedian no muy lejos de alli, atravesamos la espesura y nos dirigimos hacia ellos, atrás nuestras, Athos nos hacia señas para que no nos preocuparamos del muchacho y de Likimeya, él cuidaría de ellos. Que ingenuo debió de ser al pensar que debería cuidar de una de las mayores hechiceras conocidas… pero algunos hombres… en especial los guerreros, no pueden ver mas alla de su acero y su armadura.

-¡Dame todo lo que lleves sabandija! – Escuchamos.
-Iros de aquí… y no os hare daño, olvidare este mal entendido… por vuestro bien…
- ¡¿Por nuestro bien?! – Reian las voces de forma estridente – Estas muerto, escuchame, muerto.

Se escucharon blandir espadas, en ese momento Efrel y yo nos levantamos a toda velocidad de un salto, instintivamente corrimos hacia el ruido, pero la sangre ya habia sido vertida, la hierba esta humeda… ¿Quién era aquel hombre?

Tanis
10-02-2008 , 10:28
Yo, yo, yo lo se =P

Muy buena chogas... si la escribes en word y después la copias siempre queda mejor (aunque creo que solo faltan unos acentitos y un "detubiera" u.U xD)

Chogas
10-02-2008 , 13:22
seh bueno... tenia prisa con colgarla...

Akaoni
11-02-2008 , 14:04
Si, la verdad antes seria en word, asi queda perfecto^^

PD: e pensado y leyendo los fantasmas de gaunt, los exploradores los poniando como "Dioses", en el sentido la gente normal hacia un ruido tremendo,pisando hojas secas,ramitas...etc, y los exploradores ni un ruido, aparecian y desaparecian como si na XD
Te lo digo por si mientras caminamos pones algo asi darle mas vida...^^

Chogas
11-02-2008 , 16:25
Aka no te emociones cabron xDDD que entre matar gigantes y a 3 tios de una estocada tu pj esta muy subidito xDDD pero ya se me ocurrira algo ;) ya sabes como soy xd

Akaoni
12-02-2008 , 20:36
Si gigantes no e matado a ninguno :?

Chogas
12-02-2008 , 21:33
De momento..

La luz de los caidos
16-02-2008 , 11:56
Esta muy bien la historia, has pensado en publicarla? jeje

Chogas
16-02-2008 , 13:17
jeje primero ay que acabarla... luego ya veremos... pero nose, es un cuento precioso :).

Chogas
17-02-2008 , 20:44
Capitulo 7: El aliado

Mi mente cabalga como un corcel sin rumbo, en estos momentos desearía no recordar aquella escena… pero por el bien de esta historia no queda remedio alguno. En ese momento conocí a uno de los mejores aliados que tuve, tenia una mirada confusa, a la vez serena y atenta, tenia una estatura media, un portento físico admirable y una gracia con el acero asombrosa. Dejad que os relate que vi aquel día, cuerpos desmembrados, sangre que recorría la hierba creando enormes ríos de muerte y desolación, a nuestros pies se encontraban tres bandidos muertos… de una manera horrenda, el sufrimiento se asomaba en el rostro de sus caras antes de que estos dieran el ultimo adiós.

Atento a cualquier movimiento levante mi espada cubriéndome el pecho y sin quitar ojo alguno de aquel hombre, no os mentiré… tuve miedo, no soy un gran espadachín, en estos momentos no quería recurrir a magia alguna, pero… entonces, ¿Cómo me protegería? Efrel se encontraba al lado mío, el parecía tener un porte mas sereno, sus hazañas como paladín habían recorrido senderos y ciudades, era difícil encontrar a un hombre que pudiera vencerle en igualdad de condiciones, por eso mismo, él fue el primero en alzar la voz.

-¿Quién eres? – Preguntó mi compañero – Efrel, paladín de su majestad te ordena que respondas a la pregunta.
-¿Eso acaso importa?… paladín- Replicó aquel hombre – Mi nombre carece de importancia, así como el de estos tres bandidos que trataron de robarme… pero si os empeñáis en conocerlo, yo soy Akaoni, explorador del sur.
-¿Qué te trae por estas tierras explorador? – Siguió con el interrogatorio mi compañero.
-Conocéis mi nombre y os abstenéis a mencionarlo…bueno, lo mismo que mueve a muchos hombres, el dinero y la búsqueda de aventuras – Sus ojos se fijaron en mi presencia-¿Y vos quien sois? Sino me equivoco… un silvano, es difícil ver a gente como vosotros en estas tierras.
-Soy Chogas, como bien decís… elfo silvano, druida de los bosques – terminé mi presentación sin dudar un momento – Y no es placer alguno tener que viajar por estas tierras… pero resulta necesario por los tiempos que corren.

Noté como su mirada se quedaba clavada en la mia, como su pulso se aceleraba y el sudor frió comenzaba a resbalarle por la frente, en un intento de volver a su estado sereno carraspeo y volvió a levantar la voz.

-Ya veo… Entonces, ¿es real? – pregunto incrédulo Akaoni.

Efrel y yo nos dirigimos miradas extrañadas, ¿es real?, ¿Qué clase de pregunta era esa?, ¿A que se refería el explorador?, parecía estar al día de las nuevas que corrían por las plazas, los rumores iban y venían sobre los hombres que pondrían fin al imperio de Sarch, “La Resistencia” había dejado de ser una fantasía para convertirse en una leyenda.

-No entiendo vuestra pregunta, señor – Le conteste bajando el arma – Pero en caso de que estos tres hombres intentaron robarle como decís y por lo que mi compañero y yo escuchamos tenéis razón… no veo motivo alguno por el que se le pueda acusar de algún delito, es así que nosotros no tenemos nada que ver en esto… solo sentimos no a ver llegado a tiempo y que estos hombres fueran arrestados en vez de darles muerte.
-Señor… - insistió akaoni guardando el acero y clavando su rodilla en el suelo - ¿Sois vos de quien he oído hablar? Chogas, el líder de La Resistencia, ¿la persona que hará pagar caro los delitos al villano de Sarch?

Efrel me dirigió una mirada fugaz, guardando su arma me puso una mano en el hombro y dio media vuelta para volver hacia el grupo.

-Hemos de irnos, los demás estarán preocupados…

Sin mencionar palabra alguna hice lo mismo, deje que mis botas siguieran el camino que habíamos trazado anteriormente y levante la mirada buscando algún rastro de Athos o Likimeya, pero algo freno mi avance.

-¡Esperad! – Gritó Akaoni arrodillado mientras agarraba el faldón de mi capa – Druida, dejadme ir con vosotros, como muestra de buena fe… os juro, de rodillas… que estaré sometido a tus ordenes y a tus palabras, pero por favor… señor… deje que le ayude en su labor, he sufrido mucho para encontrarle…
-¿Cómo?- Pregunté – ¿Tu viaje era para esto? ¿Tu objetivo era encontrar a los miembros de La Resistencia?
-Si, mi señor… y mi segundo objetivo era unirme a ellos – sentenció el explorador.

El paladín me mostraba una mirada negativa, en cambio… aquel hombre había demostrado ser un poderoso guerrero… no podemos permitirnos heroicidades en el grupo, por eso no nos vendría de mas alguien con quien contar a la hora de entablar combate.

-Yo no puedo decidir eso… - le respondí - La Resistencia es un grupo de personas, soy su líder… pero no puedo tomar decisiones que pertañen al grupo por mi mismo, todo debe ser discutido, síguenos.

Dada esa orden, Akaoni se levanto del suelo y comenzó a andar detrás mía. Efrel iniciaba la caminata delante, tras unos arbustos y algún que otro animal despistado, encontramos al resto del grupo. Athos se encontraba de cuclillas al lado de un árbol esperándonos, nos dirigió una mirada serena mientras se levantaba ayudado por el mango de su espada.

-¿Quién es ese? – Pregunto confuso.
-Alguien del que hablaremos mas tarde… - le repliqué

Likimeya se encontraba al lado del joven King, ambos parecían alegrarse de nuestra vuelta, pero también dirigían miradas de intriga a Akaoni, este sin dejar de pestañear un momento se las devolvía con la misma sensación de confusión.

-Chogas… - Me llamaba la elfa.
-Señora, viene con nosotros, es uno más…
-Entiendo… - Fue la única respuesta que obtuve.

Mire al resto del grupo, el vampiro no se encontraba con nosotros… y aquello era algo que no me extrañaba, <<Puede cuidarse solo>>-Pensé. Volviendo a mis pensamientos intente entablar conversación con Káiser, pero parecía haberse alejado del grupo… tenia una pequeña sensación de preocupación por su parte y se habría ido a recorrer alguna distancia para asegurarse de que podíamos estar tranquilos. Eché una mirada al cielo, parecía estar oscureciendo y aquello no era buena señal… el bosque resulta intratable cuando la visión es casi nula.

-Señores, deberíamos acampar por hoy… mañana seguiremos nuestro camino – propuse al resto del grupo.
-Tienes razón, elfo, no deseo perderme por un bosque tan frondoso – me contesto Athos dirigiendo sendas miradas a los arbustos.

Plante la mochila en el suelo y me dispuse a sacar todo el materia para armar el campamento cuando una mano me rozo la espalda, me giré y encontré a Akaoni

-Chogas, existe una cabaña no muy lejos de aquí… podéis refugiaros en ella, por lo que se esta abandonada… y Así no tendréis que perder tiempo desmontando el campamento a la hora de marchar – me propuso el explorador.

Likimeya parecía haber escucha la conversación y pronto intervino en ella.

-Me parece buena idea… a mi edad acampar en pleno bosque no es lo mismo de antes – me miró con una sonrisa sarcástica.
-Tienes razón… - dije sin mas – te seguimos explorador, guíanos hasta tal cabaña.

Tras unas miradas rehaces de Athos, y lo mismo por parte de Efrel, dejamos que Akaoni nos guiara hasta el interior del bosque… donde se encontraba una pequeña cabaña de madera, bastante antigua por el color de sus paredes y poco confortable… aunque todo es mejor que dormir al raso. Nos venia bien una noche entre cuatro paredes, descargamos todas las mochilas y el equipaje en un rincón y nos propusimos dejar que la oscuridad nos trasladara al mundo de los sueños.

Akaoni
17-02-2008 , 22:08
Venga vago cabron trabaja y haz el 8 XDDDDDDD

Chogas
17-02-2008 , 23:00
Dame tiempo para el 8y9... que quiero que salgan perfectos... ya sabeis que sera un especial de 2 capis ;)

Tanis
18-02-2008 , 19:23
juas, nada mal... pero yo adornaría un poco más las descripciones, chogas.

P.D.: :cry: :cry: no salgo... >.<!! sois malos, no me avisásteis... os odio :cry: :evil:

Chogas
19-02-2008 , 12:13
Estabas desaparecido ¬¬...ademas si sales...pero muy muy adelante...xD

Chogas
08-06-2008 , 12:01
Capitulo 8: La fría noche

El viento resoplaba contra las frágiles paredes de la cabaña, se colaba de forma indeseable por las rendijas que dejaba la madera, un siseo se escuchaba en la lejanía, aparte del movimiento de las ramas de los árboles todo estaba en paz, demasiada calma.

La resistencia se encontraba refugiada dentro de la choza, algo apretados, existía el espacio justo para que cupieran todos, aunque se notaban las caras de agobio, ¿Quién no deseaba un lecho confortable para pasar la noche? Es más, no solo eso, desde que he pasado más tiempo en la aldea que persiguiendo mis sueños, mis aventuras, también yo me he vuelto más acomodado. Likimeya se encontraba a mi izquierda y parecía no poder dormir, no eran especulaciones mías, sus ojos entreabiertos llevaban así toda la noche.

-Señora… - susurre con miedo - ¿Os ocurre algo?
-¿Sigues despierto amigo? – Intentó disimular – Deberías dormir un poco… mañana nos espera un día largo.
-Lo mismo os digo – le conteste mientras la arropaba – No tenemos tiempo para noches de insomnio.

Gire mi cabeza hacia la pared, escuchando tras de mi un suspiro, el suspiro de una anciana que ha contemplado las tierras de Warsage en su época de apogeo… y que ahora se precipitan hacia el vacío, cayendo por un acantilado de oscuridad, sin que ella pueda hacer nada. Todos sus trabajos por mantener la paz, toda su vida dedicada al servicio del honor, al lado de los valores, de la confraternidad entre las razas, para que… la avaricia de los hombres culminara con todo. Su cabello plateado rozaba mi espalda, no tarde en notar su respiración mas lenta, signo inequívoco de que había comenzado su andadura por el mundo de los sueños, ¿Qué soñaría?, quizás lo que sueña mientras se encuentra despierta.

Frente a mi se encontraba una pequeña rendija entre dos tablones de madera, existía el espacio justo para poder contemplar la oscura noche, los fantasmagóricos árboles que se agitaban entre la penumbra, el siseo de las hojas de estos, que allí, en las alturas, no dejaban de sonar. De vez en cuando, el ruido de un animal desorientado que buscaba un lugar donde refugiarse, antes de que un cazador diera con él. Los aullidos de los lobos alertaban de la luna llena, desgraciadamente, desde mi posición no podía contemplar dicho espectáculo. Un fuerte golpe de viento me obligó a retirar mi ojo de la rendija, por miedo a que la tierra me dañara la vista. E

La noche se encontraba muy avanzada, no había podido pegar ojo, en cambio, algún que otro ronquido de mis compañeros delataba lo contrario, me levanté y pegué mi espalda contra la madera, observé a cada uno de los guerreros, inmediatamente me vino a la mente cierto pensamiento sobre un vampiro, Gawa no se encontraba con ellos, era de esperar… el viento era el único impedimento de una noche preciosa, perfecta para un cazador. No tardé en levantarme por completo e incorporarme cerca de la puerta, estaba deseando salir de allí, gire el picaporte y sigilosamente abandone la estancia solamente con la compañía de mi túnica verde.

El viento me levantaba los fardones, agarrando un palo a modo de bastón acelere el paso para refugiarme entre los árboles, el destino de tal paseo no era otro que el de tomar el aire, despejar mi mente y sentirme arropado por la naturaleza. Noté los aullidos más cercanos a mi, y por impulso levante la mirada hacia el oscuro cielo, contemplando como una gran esfera blanca se posaba en la copa de los árboles. Kaiser y yo solíamos pasar muchas noches contemplándola, en nuestras aventuras habíamos tenido tan mala pata que normalmente teníamos que dormir al raso, aunque noches como esta… era de agradecer, la luz de la luna alumbraba lo necesario a mí alrededor para vigilar cada hueco… y de todas maneras no tardaría en amanecer.

- Ojalá todos los días fueran luna llena… - susurre para mi mismo.
- Ojalá… - Escuché detrás de mí- ¿Qué se supone que haces aquí?
-No podía dormir, Kaiser – le conteste al lobo – ¿No es razón suficiente?
-Supongo que para ti sí – apoyó el hocico en mis rodillas y dejo de hablar.

Contemplé como su pelaje bailaba al son del viento, mientras mi mano llegaba por atrás de sus orejas, en cambio, mi vista no dejaba de contemplar la luna, tan grande, tan hermosa.

Noté un pequeño temblor en mis extremidades, la tierra había dado un suspiro, o eso me había parecido a mí, no le di importancia hasta que ocurrió de nuevo, involuntariamente levante mi espalda y giré el cuello para observar que causaba tales movimientos en la tierra. Mi sorpresa no se hizo esperar, observé como una criatura deambulaba corriendo entre los árboles, mis mente no daba credibilidad a mis ojos, pero se trataba de un coloso de piedra, armado con una maza iba destrozando cuantos árboles se encontraban a su paso, sin necesidad de dos golpes, colocándome detrás del árbol, agudice la vista y pude observar al maldito vampiro que había sido la causa de todo esto. Gawa se encontraba dando brincos de árbol en árbol, sus intentos por acabar con la vida del coloso parecían inútiles… o quizás solo se estaba divirtiendo, de todas maneras, esa diversión podía acarrearnos algún daño. Me alcé completamente y corrí hacía la cabaña con Kaiser pisándome los talones, el cual aun no creía lo que estaba viendo.
http://img149.imageshack.us/img149/2368/colosoqd3.jpg

No habíamos dejado muy atrás la choza, y nuestros pasos enseguida nos llevaron hasta ella, sin pensarlo dos veces di una patada a la puerta tirándola abajo, vociferando para despertar al resto del grupo:

-¡Levantaros! ¡Rápido! – Grité sin coger aire – ¡Algo se acerca hacia nosotros!
-¿¡Estás loco elfo!? – Contesto Athos incorporándose - ¿¡Que coño haces!?
- Mierda Athos, ¡escúchame! – Gritaba mientras le agarraba del cuello con ambas manos- Un coloso, por el bosque, y no parece muy pacífico.
-¡Joder! – Vociferó mientras intentaba soltarse mis manos de su cuello - ¡Era lo que nos faltaba!

El resto del grupo se dio por enterado, y todos agarrando sus armas abandonaron la cabaña por la misma puerta que yo había echado abajo. No tarde en agarrar mis flechas, el arco y la cimitarra que siempre me acompañaban, abandone la choza detrás del resto, para que me diera tiempo a contemplar el espectáculo.

Os lo contare objetivamente, ya que sin necesidad de más, podréis comprobar por vosotros mismos que aquella noche fue una de las peores que pasé en mi vida.

Pudimos ver como los árboles eran derribados unos tras otros, como un ser de 10 metros de altura cargaba con una maza que podría pesar dos toneladas y no tardó en llegar a nuestra posición. Kaiser rugiendo se había colocado en frente, mientras los demás levantaban sus escudos casi en un acto involuntario, ya que era imposible protegerse de aquella maza. Se palpaba el terror en el ambiente, menos Athos y Efrel, hombres curtidos en batallas, que se habían tenido que enfrentar a bestias inmundas, los demás, temblábamos….

El coloso se llevo un golpe en la cabeza, después el vampiro dejo caer sus piernas sobre el suelo con una media sonrisa, mientras nos observaba a todos se relamía, encontraba esta situación divertida.

-¿¡Que has hecho bestia asquerosa!?- Buscaba con la voz Efrel al vampiro.
-No me ofendas amigo, solo intento poner algo de emoción a nuestras vidas – Sonrió y arrancó a correr contra el coloso.

Esquivando la primera embestida de la maza consiguió darle un puntapié en la cabeza, mas tarde salió despedido contra el bosque que había sido arrasado. No pasó mucho tiempo hasta que el coloso se dio cuenta de la presencia del resto del grupo, arrojándonos una mirada arrogante se dispuso a atacarnos, nosotros solo esperábamos el momento, sin saber que mas hacer.

The King Of The Ring
08-06-2008 , 14:45
jijijijiji, un coloso del shadow of the colossus XD

Akaoni
08-06-2008 , 20:31
si jaja, eso se llama originalidad xD

Chogas
10-06-2008 , 15:00
Capitulo 9: la bestia

Sus pasos sonaban como truenos quebrados en una noche de lluvia, notábamos la infinidad de temblores que golpeaban el suelo, cada vez con mayor ritmo, en ese instante aquella mala bestia levanto la maza, apuntando hacia nosotros la dejo caer con la velocidad de un rayo. Conseguí apartarme a tiempo, un solo golpe sería crítico, mortal. Observé si el resto del grupo se encontraba en perfecto estado mientras de repaso miraba a la bestia, la cual contemplaba el resultado de su obra. Efrel en un acto de valentía había agarrado por la cintura a Likimeya y la había arrastrado fuera del peligro, Athos con la espada en alto miraba con rabia al enemigo. No pude fijarme en mucho más, el tiempo se acababa.

-Kaiser, ¡ataca! – Grité sin esperanza alguna

El lobo, leal como ninguno se lanzo ante su victima sin pensarlo, hincó sus dientes en la mano de este, la cual estaba posada en el suelo, Kaiser se afano de tal manera como si de su acto dependiera la vida del resto del grupo y quizás así fue, unos momentos de distracción que propiciaron nuestra victoria.

El coloso o la bestia inmunda como la recordamos los sobrevivientes de tal aventura, movió su mano como si de un látigo se tratara, intentando desembarazarse del lobo, tras el tercer intento, Kaiser salio despedido y paro a unos metros hacia el bosque, en ese momento me invadió el miedo, no pude comprobar si el lobo continuaba respirando, si quiera si continuaba con todas sus extremidades en su sitio.

-¡Maldita bestia! – Un aullido cargado de cólera brotó de mis labios, dispuesto a matar, sediento de sangre, sin miedo a nada.

Recordé un viejo conjuro, podía crear una esfera de energía, intentando recordar las palabras, miré con ira al coloso y las palabras aparecieron por si solas. Con tal ataque de ira no recuerdo muy bien como conseguí obtener el conjuro, solo recuerdo que forme una esfera verde en la punta de mi bastón, y como si de un proyectil se tratase, salio lanzada hacia la bestia. Un ruido ensordecedor taponó mis oídos, una tormenta de arena impidió que levantara la vista, recogido en mí capa mirando al suelo esperaba el desenlace de tal osadía, los segundos parecieron horas, finalmente levante la vista y con una mano en la frente observé el panorama.

Increíble…, nada, absolutamente nada había ocurrido, seguía ahí, casi sin creérmelo pose la mirada en mis compañeros, la misma cara de asombro se reflejaba en ellos, un sentimiento de decepción se palpaba en el ambiente.

-¡Alejaros! – Gritó la elfa.

Giré el cuello para encontrarme con la maza del coloso en alto, dispuesta a asestarme el golpe de gracia, pudo ser, pero mis hábiles reflejos consiguieron esquivarlo y ponerme a cubierto. No se puede decir lo mismo de la anciana Likimeya, su tropiezo en el suelo pudo costarle la vida, pero en ese momento descubrimos lo valioso que había sido la incorporación de King. El muchacho había estado desaparecido en la batalla, la verdad es que ni siquiera me había acordado de él, pero allí estaba, subido a la espalda de la bestia, empuñando su acero, el cual clavaba en el cuello de esta.

Se oyeron aullidos de dolor, un chorro de sangre se precipitaba hasta el suelo, aprovechamos el momento para posicionarnos, yo pude llegar hasta Kaiser y así comprobar que solo tenia magulladuras superficiales, Athos y Efrel parecía que tomaban la delantera, a mi derecha contemplé como el vampiro había vuelto después del terrible golpe que había sufrido.

-¡Prepararos! ¡Ahora o nunca! – Se escucho desde la espalda del coloso la voz de Akaoni.

La bestia había lanzado a King contra los árboles y se disponía a continuar más encorajinada que antes, en ese momento, el guerrero Akaoni, escurridizo como un asesino, se introdujo entre sus piernas con dos dagas en las manos, creando sendos surcos en sus tobillos, dejando que la sangre surgiera de ellos.

Athos se aproximó hasta la posición del guerrero y el coloso volvió a recibir otra estocada en la parte inferior de sus piernas, tras esta, Efrel hizo su aparición copiando a sus predecesores, si en algún momento tuvimos alguna oportunidad, era ahora.

-¿Disfrutas con esto, elfo? – un siseo se escucho a mí alrededor.
-Maldito seas, bestia inmunda, ojalá que esto lo hayas provocado tu – le amenacé – no dudaré en arrebatarte la vida.
-Vuelves a equivocarte, querido amigo – continuo Gawaine- yo no he provocado nada, las bestias están fuera de control, ya no confían en los hombres, tu al ser druida deberías haberlo notado… creo que tu carencia de aventuras esta mermando tus habilidades o tus dones.

Puede que el vampiro tuviera razón, de todas maneras, hablaríamos de esto mas adelante, no era ni mucho menos el momento indicado, La Resistencia se debatía entre la vida y la muerte, y tras una extensa lucha, ahora parecía que un rayo de esperanza se cernía sobre nosotros.

-¿¡Qué haces parado!?- Grito Akaoni - ¡Coge tu carcaj y el arco! ¡Acaba con él!

Tras estas palabras recibió un puntapié de la bestia que lo dejo semiinconsciente. Dejando mis preocupaciones a un lado, eche una mano a la espalda, agarrando una flecha la posé en mi arco, mi maravilloso arco. Apunté como si la vida me fuera en ello.

-¡Bestia inmunda! ¡Ven a por mí!- Grité para llamar su atención.

Aquello hizo efecto, noté como aquella criatura giraba sobre sus talones, dispuesta a concentrar sus iras en un nuevo objetivo, yo me encontraba a escasos pasos de ella, al girarse completamente me miró con arrogancia mientras sus mandíbulas se extendían, un rugido enorme surgió de ellas, sus babas casi me salpicaban en la cara, su aliento putrefacto conseguía llegar hasta mi olfato. Casi sin mirar, solté el proyectil, esperanzado de acabar con el sufrimiento de todos nosotros.

Un cuerpo pesado retumbo contra el suelo, tal movimiento casi me derriba, abrí los ojos y contemple como mi flecha se encontraba entre ceja y ceja, un tiro limpio, sin una posible reprimenda.

-Gracias a Dios… - Se escucha decir a Likimeya.

En ese momento, un deseo de lucha se creaba en mi interior, la misma excitación que había sentido cuando era más joven, aun sintiéndome mal por acabar con la vida de ese ser, no podía frenar en mi el deseo de seguir luchando, había vuelto a ser el de antes, el que todos recordaban.

Chogas
16-06-2008 , 18:19
Antes de postear el siguiente capitulo en La Taberna, quiero hacerlo aquí para que me deis una sincera opinión. La historia esta algo cambiada, seguro que lo notareis.
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Capitulo 10: ruinas

La bestia daba sus últimos suspiros en el suelo, esperando que su agonía concluyera lo antes posible, Athos, armado con su larga espada se acercó y la hundió en el cuello de esta, la bestia se quedo inmóvil, sus puños dejaron de estar tensos, su maza golpeo el suelo por última vez.

Una oleada de viento azotó nuestros cuerpos, levantando mí cabellera a la vez que pasaba una mano por la frente, el sudor me resbala por la mejilla terminando por caer al suelo, contenía la respiración en un afán de controlar mis nervios, ya que mi temblorosa mano me delataba.

-¿Qué has hecho druida? – Preguntó el joven King
-Lo que tenía que hacer – me esmeré en explicarle - ¿estamos vivos no? Eso es lo importante.
-¿Cómo lo mataste con una sola flecha? – Preguntaba incrédulo Akaoni
-Conseguí acertar en el punto débil de esta criatura… - me limité a contestar.

Mis pasos se acercaron al coloso, posando una de mis manos en su frente recité unas palabras en mi lengua, palabras que le permitirían llegar al mas allá “Que tus pecados sean perdonados y tu alma se eleve, que Ariel te acoja en su seno…” – Susurré.

Las miradas de mis compañeros lo decían todo, solo unos metros nos separaban de la cabaña en la cual habíamos pasado la noche, ahora solo unos trozos de madera envuelta en astillas nos recordaban a ella, un camino de destrucción se abría desde los árboles caídos del bosque, hasta nosotros.

-Debemos apresurarnos, hemos malgastado mucho tiempo en un combate sin sentido, ¿Qué demonios esta ocurriendo? – Maldijo Efrel.
-Estas bestias se han vuelto locas… - Comentó por lo bajo Gawaine.
-¿Tu no has tenido nada que ver? – Le pregunte de forma acusadora.
-No, te lo aseguro, salí a cazar como hago cada noche… - se relamió – pasé cerca de esa bestia, la miré y seguidamente comenzó a perseguirme como si hubiese perdido la cordura, intente desviarla de aquí pero ya habéis visto… es imposible controlarla.
-Por Ariel… ¿Qué has hecho Sarch?

Dirigí mi mirada al cielo sin esperar respuesta alguna, las nubes se agolpaban unas con otras, grandes masas negras se agrupaban encima de nosotros, un relámpago se escuchó a lo lejos…, la tormenta no tardaría en llegar.

-Andando… - Casi susurre al resto del grupo haciendo un gesto con la mano.

Un suspiro recorriendo mi espalda, dándome un escalofrío, me encontraba detrás de todos, giré mi cabeza y divisé un paisaje tenebroso, a lo lejos, la cabaña hecha pedazos… a su derecha el bosque demolido por la furia del coloso, justo en el centro… yacía la bestia sobre los escombros. Unas gotas cayeron del cielo, pronto empezó a tronar, la lluvia tomó fuerza, era finalmente… algo espantoso.

-Debemos refugiarnos, no podemos seguir a la intemperie con este tiempo… - Me comento Likimeya.
-Tienes razón, ¿Conoces algún pueblo cercano?- Pregunte sin mucho interés.
-Sí, está a unos cien metros de aquí, todo recto, conozco a un joven que se hospeda de vez en cuando allí y me ha hablado muy bien de una taberna en el centro del pueblo, sigamos el camino – Concluyo la anciana.

No le faltaba razón a Likimeya, exactamente a cien metros de donde nos encontrábamos, se erguía una pequeña aldea, con los caminos pedregosos y las casas de duro barro, en el centro, encontramos la taberna “The Little Sky”, su interior era espacioso, con varias mesas enormes y otras pequeñas en rincones mas oscuros… - Donde se suelen planear los trapicheos entre la gente del pueblo… - pensé.
El único problema era que no dejaban entrar animales, tuve que persuadir a Kaiser de que se alejara para no asustar a los caballos de los demás clientes, al día siguiente nos volveríamos a encontrar.

Siguiendo con mi historia, el tabernero, un personaje del todo burlesco, presentaba un físico grotesco, un bigote recortado y una pequeña perilla, era realmente bajo, no pasaría de mis hombros, eso si, se trataba de un hombre mayor y muy amable, muy atento con todos nosotros, aun siendo un grupo disperso, no lo encontró raro… y nos atendió de la mejor manera que pudo.

-Es aquí donde suele hospedarse vuestro amigo, anciana… - Me acerque a Likimeya sin que los demás me escucharan.
-Si, podría estar aquí, he pensado en pedirle ayuda, es un caballero de honor, hijo de un rey, la gloria cabalga sobre sus hombros… - me señalo posando énfasis en sus ultimas palabras.

Akaoni ya estaba sentado en una mesa alejada del bullicio general, los demás tomamos asiento cerca de él, teníamos que trazar los planes que llevaríamos acabo de ahora en adelante, y no estaría de más, conocer a los últimos miembros “involuntarios” de La Resistencia. El tabernero, con gentileza, nos trajo unos trozos de pan y queso, al lado de una bandeja de birra fría, yo mas miedoso que los demás… solo pedí una jarra de hidromiel para perder la sed antes de ir a dormir.

-Bueno… - Comenzó Akaoni- creo que queréis saber algo mas de mi… no tengo mucha historia, crecí deprisa debido a las circunstancias que rodeaban a mi familia, pronto abandone mi hogar materno y me lancé a la búsqueda de aventuras, me llamo a mi mismo explorador, puesto que es el único oficio que conozco… - hizo una pausa leve acompañada de un sorbo de cerveza y prosiguió- Se de vosotros debido a los rumores que pasean cada mañana por las plazas de los pueblos, desde hace un año me propuse encontraros… el único problema era que aquellos rumores no eran nada acertados… y ahora, por un golpe de suerte estoy sentado en vuestra misma mesa… es un orgullo que me hayáis aceptado entre vosotros, daré mi vida por la causa, odio a Sarch y a todo lo que el representa… y por mi espada, juro que os serviré hasta que mi cuello deje de estar sujeto a mis hombros.

Yo sabía que aquel chico no mentía, era fácil leerle la mente con la expresión de su cara, los toscos humanos siempre han sido muy expresivos, y fáciles de detectar cuando mienten, en Akaoni solo podía ver seguridad, fidelidad y rabia, era lo que yo andaba buscando, y lo que necesitábamos en ese momento.

Al volver a mirar al explorador me di cuenta de que había un hombre mirándonos, quizás vigilándonos, enfundado en una capa negra con una capucha sobre la cabeza… no le di mayor importancia y seguí esperando a que hablara King.

-Bueno… creo que es mi turno… - dijo titubeando el joven- Yo… pertenezco a una familia de labradores, mis padres trabajaban la tierra… os hablo en pasado puesto que están muertos… - su cabeza se dirigió directamente al suelo – por eso me encontrasteis en el bosque, escapaba de los hombres de Sarch, ellos entraron en la granja… asesinaron a mis padres… y se que me estaban buscando, conseguí esconderme antes de que me hicieran daño…

Likimeya estaba encaprichada con aquel joven, no me entendáis mal, lo trataba como a un hijo, King no sobrepasaba los diecisiete años humanos, era de constitución fuerte pero tenía una personalidad muy infantil y poco curtida, nadie podría convencer a Likimeya de que lo dejáramos a su suerte… por tanto, decidimos que viniera con nosotros, el chico parecía saber manejar la espada, y Efrel estaba poniendo empeño durante el camino para enseñarle sus mejores movimientos.

Después de vaciar unas cervezas, pidieron otra ronda, mis compañeros parecían comenzar a divertirse… como son los humanos… un par de birras y podrían darte todo su oro sin pensarlo… yo me limité a mi Hidromiel y unos trozos de queso. Algo llamo mi atención el hombre encapuchado se levantó de su asiento y vino hacia nosotros, deje el queso sobre la mesa y eche mano del cinturón donde residía una de mis dagas.

-Hola likimeya – involuntariamente todos dirigimos una mirada hacia él – Soy yo, Esteban.

Tanis
17-06-2008 , 18:53
( 8 ) Luz y TKOTR, debajo de un árbol... lalalalala ( 8 )
xDDD

Yo no noto el cambio porque:
a) no escribí la historia
b) no me acuerdo de lo que leí
c) estoy metido hasta la médula en un put* libro, me he acabado la primera parte en UN DÍA (nuevo récord. 500 páginas y pico... y leído la mitad por internet), y ahora estoy con la segunda, por tanto, no puedo centrarme en nada más que no sea ese, así que siento decírtelo chogas pero estás en un segundo plano ^^ (que conste que, por no hacer, ni he actualizado mi imperio de layzur... y tampoco estudié ayer para el exámen de Cervantes que tenía hoy , así que sin rencores xDD)

Por lo demás, no veo por qué tiene que ser una parte más especial, simplemente narra que el coloso se termina de una vez por todas y que os alojáis en una posada... ah, bueno, y que conocéis a esteban, pero eso no es importante XDD.
Pero claro, te lo dice alguien que no recuerda la historia anterior. O, al menos, no claramente ^^

Nos leemos.

Chogas
17-06-2008 , 20:08
Bueno mira, doy una pequeña parrafada:

No digo que sea especial, me refiero a que como muchos opinais de que he perdido mi toque y esas cosas, pues antes de ponerlo en la Taberna, queria saber aquí entre nosotros, vuestra opinión.
La realidad, esque en la verdadera historia, moria el coloso, de dentro salia una luz y aparecia un centauro negro al que volviamos a enfrentarnos, lo matabamos con ayuda de estebanes que acababa de venir, despues akaoni nos invitaba a otra choza, y allí conociamos la historia de los nuevos integrantes (tb la de estebanes).

Esta "ALGO" cambiada xDDDDDDD

Mas que nada no aparece otro bicho misterioso, estebanes no lucha, y akaoni no nos lleva a otra cabaña, vamos a un pueblo, a una taberna, cenamos , y Estebanes es amigo de Likimeya, cosa que en la verdadeera historia ni se menciona.

A eso me REFERIA xDDDDDD

Pero Tanis, es normal, no entrastes en la primera historia hasta muy al final, y no tenias idea de esta parte xD solo por el Relato.

Tanis
17-06-2008 , 21:32
Es que chogas, ahora que entiendo a lo que te refieres... mira, las historias se pueden clasificar de dos formas. O bien de la manera que están escritas, o bien por su argumento.
En este fragmento el argumento se resume en una línea (resist mata coloso van taberna beben cerveza encuentran calvo XDDDDDDDD), por tanto no brilla precisamente por eso.
Y lo otro, teniendo en cuenta que es todo diálogo, no se puede clasificar como tal (los diálogos son muy aburridos en la mayoría de los relatos, salvo cuando te están contando la parte esencial de la historia, claro). Por eso lo digo, pero no te preocupes y sigue escribiendo, que la práctica hace al maestro.
Eso sí, metiéndome como escritor amateur que soy, te digo que:
a) Entre diálogos, escribe algo. Me he leído hace poco Kôt (Rafael Ábalos) y me ha parecido pésimo en este aspecto (tenía muchos y no hacía lo que te estoy contando casi nunca). Me explico:
-Sí, estoy de acuerdo - añadí.
Peter intercambió el peso de una pierna a otra, incómodo.
-¿De verdad que no tienes nada en contra? - replicó, temeroso.
Lo fulminé con la mirada, cansado ya de repetirme.
-De verdad - y al decir esto, mis ojos brillaron (o eso creo) de tal forma que conseguí atemorizarle.

¿Me explico? Por supuesto, no lo hagas cada diálogo (si no se hace tedioso, aunque no te lo puedo asegurar, nunca lo he probado. Además dudo que se pueda hacer, hay que pensar muchas minucias xD), sino cada dos, tres e incluso cuatro. Le dan fluidez al texto, y mucho más realismo.

b)Ya ni me acuerdo de lo que iba a poner... ah, bueno, lo de siempre, word existe y usa sinónimos (esto ya es más por repetir que por otra cosa, porque no me he fijado especialmente xDDDD)

c) Ya me acuerdo xDD. El tocho de aka (su historia) ha sido muy largo. Por experiencia te digo que un diálogo de más de un cuarto de página aburre. Interrumpe, haz que otro haga una pregunta, que cambie el peso de una pierna a otra, indeciso por dónde continuar... improvisa ;). No digo que no lo hagas (porque sí lo has hecho), pero pulsando un poco más el "Enter" quedaría mucho mejor ^^

d) Al que me diga: "Joder tanis, deja ya de molestar con tus putos tecnicismos" le condeno a un año en una habitación con toda la discografía más temida por nosotros (sí, esa XXX) de estebanes. He dicho ¬¬

Sin más dejo de dar el tostón xDD

P.D.: sí, he estado en un foro de escritores y algo he aprendido... ¿pasa algo o qué? xP

(Edit)P.P.D.: mi parrafada es más larga, jódete xDDD

Nos leemos.

Chogas
17-06-2008 , 22:22
Algun dia moriras, y bailare sobre tu tumba xD

La luz de los caidos
17-06-2008 , 23:20
Pues a mi me a gustado. Y yo pienso al reves que tu Tanis, esta vien la narrativa, pero se debe de meter dialogo, el dialogo entretiene, sobre todo cuando dice algo interesante. Aun asi me a gustado mucho.

Chogas
17-06-2008 , 23:43
Ok, mas dialogo ¡apuntado!, voy tomando nota.
Lo hago a Word Tanis, por las faltas y eso, esta perfecto.
Por cierto Luz, hazme el favor y posteas tb en la taberna, asi me lo subes un poco, por si alguien mas quiere leerlo.

Thks!

Chogas
18-06-2008 , 14:06
Capitulo 11: honor y venganza

El misterioso personaje se deshizo de la capucha y mostró su tez blanquecina, una larga melena le caía hasta los hombros, del mismo color que los campos de trigo, parecía muy joven, aun así tenía pinta de ser un gran guerrero, un aula misteriosa lo rodeaba.

-Estaba deseando encontrarme contigo, Esteban – le contestó likimeya agarrándole la mano.

El guerrero hizo un gesto incomodo, no parecía gustarle el contacto con otras personas.

- Y yo señora, aquí estoy tal como vos dijisteis – terminó susurrando.
- ¡Caballeros! – Alzó la voz la anciana – Creo que debería realizar las presentaciones, este hombre procede de una familia poderosa, de la alta sociedad, estáis en la presencia de Esteban, príncipe de Rual, un gran espadachín y hombre de honor al igual que los paladines.

Efrel le observo incrédulo, años atrás había servido a su casa, los padres de este joven eran muy mayores pero seguían al frente del reino de Rual, ¿Qué hacía su hijo aquí?

-Joven, según tengo entendido – comenzó Efrel- tus padres eran dueños de numerosas tierras, señores afincados sin necesidad de entrar en guerra, pues Sarch no se atrevería a ponerles un dedo encima, ¿Qué haces tu aquí? Moviéndote entre maleantes, escondido en la oscuridad siendo el príncipe de uno de los reinos más poderosos que ha conocido el hombre.

Esteban le dirigió una mirada de ira antes de contestarle, como si hubiera herido su orgullo.

-Mis padres han muerto… el tiempo pudo con ellos - contestó- Sarch profanó sus tierras, robó las cenizas de mi padre, ahora todos vivimos en un caos constante, tuve que salir de allí, para proteger mi vida… y vengar a mi padre.

Esteban dirigió una mirada de reojo sobre la sala, buscando una silla vacía, tras encontrar su objetivo la acercó junto a Likimeya y dejo caer el peso de su cuerpo sobre ella. Posó una mirada fulminante a cada miembro de La Resistencia.

- Así que… vosotros sois La Resistencia, perdonad mi incredulidad, pero sois pocos hombres para intentar frustrar los planes de Sarch – comentó con una sonrisa – os aplastara como a insectos…

Estuve apunto de agarrarle del cuello, noté como un sentimiento de rabia se apoderaba de mi, pero no fui el único, la faz de Athos lo demostraba, el paladín oscuro estaba apunto de saltar sobre aquel joven.

- ¿Qué demonios? – Continuó Esteban dirigiendo una mirada a Gawa- ¿Un vampiro? ¿Podemos confiar en razas más ambiciosas que el propio Sarch?

Quise impedir que Gawaine dijera cualquier cosa, puesto que ya todos conocíamos el genio del vampiro, sus malas palabras podría costarle la vida a Esteban, el muchacho aun no sabía con quien estaba tratando. Gawaine soltó una risotada estridente, consiguió que todos nos volviéramos a observarlo, Esteban en cambio parecía ofendido.

-Es gracioso… solo eso… -continuó riendo el vampiro – los sentimientos que mueven a los seres mortales, como vosotros humanos, venganza, honor, gloria, ¿Qué es todo aquello?, justificáis vuestros actos mencionando uno de tales adjetivos, con el fin de que todos idealicen vuestras batallas, no nos engañemos, todos tenemos un por qué, esto es una misión suicida, lo único que nos mueve a concluirla es nuestro propio existo, la riqueza, nuestros nombres en los libros de historia.

Levanto la mirada hacia Esteban, fulminándolo antes de callarse.

-¿Las cenizas de tu padre? Estúpido humano – ofendió al caballero- por tu padre guía a tu pueblo en los momentos difíciles, olvida la venganza, ¿Qué crees que pensaría tu padre de ti?

Esteban se llevo la mano al cinturón, dispuesto a convertir la taberna en un matadero, avergonzado y humillado solo pensaba en acabar con la vida de Gawaine, sus ojos no le quitaban la vista de encima. Efrel fue quien freno las iras de Esteban, cogiendo su mano lo tranquilizo para no llamar la atención, la situación se nos estaba escapando de las manos.

-¡Silencio! – Alcé la voz – estamos todos juntos en esto, dejad de discutir.

Esteban me miró, hasta ese momento no se había fijado en mí, una pregunta se formo en su mente.

-¿Tu debes ser el líder, verdad?
-Así es, y no me importan tus títulos de príncipe, ni ninguna de vuestras estupideces, discutiendo entre nosotros mientras Sarch se hace cada día más fuerte. ¡Si escuchó algo más, yo mismo pondré fin a vuestras vidas! – terminé enfurecido.

No se escuchó una mosca, el único sonido que me llegaba era el de la daga de Akaoni cortando un pedazo de queso, todo quedó en silencio.

-Tranquilo Chogas, conocemos la importancia de esta misión, no te desesperes – intento consolarme Efrel.

Sin pensarlo me encontraba levantado de mi asiento, apoyando mis manos en la mesa y algo sofocado, quise tranquilizarme y volví a tomar asiento, dispuesto a seguir con una charla más amena.

Señores - dijo Athos con su voz grave, el paladín había pasado gran parte del tiempo callado- creo que lo mas importante por el momento no es perder el tiempo como unos niños en alardear sobre quien de nosotros es el mas poderoso, eso se verá en el campo de batalla, lo que hay que hacer ahora, es decidir lo que haremos en adelante para cumplir el objetivo común: matar al emperador, toda la vida social debe quedar en segundo lugar ¿no les parece?

Todos afirmamos, dejando problemas personales a un lado, nos dispusimos a seguir hablando del lugar hacia donde nos teníamos que dirigir, lo mas lógico era prestar nuestra ayuda a los reinos que mas estaban sufriendo la invasión de las tropas de Sarch, en tal caso, caminaríamos hacia el norte, donde se encontraba la frontera con el reino del odioso emperador, nuestro objetivo principal era reunir un ejercito con todas las razas existentes para hacer frente al malvado, parte de los elfos y humanos ya se estaban armando, pero necesitábamos algo más para vencer.

Después de la cena, todo quedo en calma, cada uno subió por las escaleras que se encontraban al final de la sala, dirigiéndose a su habitación, por un buen precio podrían pasar la noche allí, era suficiente. En ese momento solo querían descansar y lavarse, aun les esperarían más aventuras.

Tanis
18-06-2008 , 15:50
Ojo chogas con las palabras que el word te da por buenas y no son así. He visto incomodo en lugar de incómodo y escuchó en lugar de escucho ;)
Eso sí, está mejor que el cap. 10.

Ahora, luz. Dime qué texto prefieres:

-¿No me crees?
-No.
-¿De verdad? ¿Cuánto necesitas para que te convenza?
-No te creo.
-Mira, he estado malgastando estos últimos días en ello, con todo el empeño que he podido, para demostrártelo, ¿y me dices que no me crees?
-Lo siento, me parece inverosímil.

Ahora, mira este otro:

Dick la miró, atónito.
-¿No me crees? -preguntó.
-No -nego ella con la cabeza.
El chico se quedó de una pieza, incrédulo todavía.
-¿De verdad? ¿Cuánto necesitas para que te convenza? -replicó, hastiado.
-No te creo -volvió a negar obstinadamente la chica.
-Mira, he estado malgastando estos últimos días en ello, con todo el empeño que he podido, para demostrártelo, ¿y me dices que no me crees?
Dick parecía a punto de salirse de sus casillas.
-Lo siento, me parece inverosímil -repitió ella.
El chico le volvió a lanzar una mirada de desesperación.


¿Tú qué crees? ;)

Chogas, si tú mueres primero (*afilando una M40*), no podrás bailar sobre mi tumba... :twisted: xDDD


Nos leemos.

La luz de los caidos
18-06-2008 , 21:15
El segundo, pero me refiero a que a los lectores no les gusta encontrarse con 5 paginas seguidas de narrativa (todo escrito sin dialogos). La segunda esta mejor pero yo lo que le decia era eso, que no ponga mucha narrativa, sobre todo en capítulos cortos.

Chogas
19-06-2008 , 13:08
Pûf, estos dias no paro de escribir... xD espero que no os moleste leer tanto XD

Capitulo 12: tormenta en la lejanía

El sueño había concluido de forma disimulada, se cumplía el medido día cuando me levanté de mi cama, entraba un pequeño rayo de sol por la ventana, al parecer, hacía un preciosa mañana, recogí del suelo todos mis bártulos y me dispuse a abandonar la habitación, la cual tenía concebida por un par de monedas de plata. Pensé que el resto de mis compañeros ya deberían estar en pie, quizás en la taberna desayunando…

-Es hora de marcharse… - me dije a mi mismo.

No fue difícil encontrar al resto, se situaron en una mesa cercana a las escaleras, al parecer todos habían madrugado mas que yo… espero que no les extrañara… tengo fama de dormilón, y algo cascarrabias si me interrumpen.

-¡Chogas! – Gritó Athos – siéntate por aquí, bueno, ahora que has conseguido despegarte las sabanas, es hora de trazar un plan.

Mientras reía en tono burlesco, asentí con una sonrisa, parecía que los ánimos estaban calmados, sobretodo Esteban y Gawaine, los cuales mantenían una coexistencia pacifica casi sin miramientos, el príncipe se encontraba al lado de Efrel y Likimeya, con quienes congeniaba mejor.

-Genial, veo que habéis pedido por mí – En mi sitio se encontraba una taza caliente con unos trozos de pan.
-Te conozco demasiado bien amigo – Rió Efrel casi atragantándose con su trozo de pan.
Cambie mi postura y pase a sentarme delante de los cubiertos, mi apetito me lo pedía.
-Bueno, está claro que debemos ir hacia el norte, en la frontera de Sarch, nuestro principal objetivo es crear un ejercito con todas las razas posibles, por eso somos un grupo tan diverso – les explique mientras señalaba a Gawaine, Likimeya y a Athos- todos somos muy diferentes, así que no nos será difícil ganarnos la confianza de los demás.

Sin miramientos agarre uno de los trozos de pan y lo unté de mantequilla, me lo llevé a la boca, saboreándolo antes de tragarlo, no todos los días podemos adquirir tan grata comida.

-En teoría debe de ser sencillo – siguió Efrel- pero será mas difícil si encontramos enemigos en nuestra andadura.
-Si, el problema es encontrarnos de golpe con un ejército de Sarch – siguió Akaoni, su experiencia como explorador le daba mucha credibilidad – os aseguro que no nos darán un segundo…

La mesa estaba cargada de pesimismo, era algo normal, nos enfrentábamos al emperador mas poderoso de la historia, se avecinaba la guerra más destructiva que ningún mortal o inmortal ha conocido, la hecatombe era cuestión de tiempo… y entonces, todos nos veríamos envueltos en ella.

-Necesito algo de aire… - dijo el explorador levantándose de la mesa – enseguida vuelvo, estaré fuera.

Escuche el chirriar de la puerta antes de cerrarse, y sin girarme a mirar seguí con lo mío, el desayuno estaba demasiado rico como para pensar en algo más. El tabernero rondaba la zona, me miró y me mostró una sonrisa apaciguadora, se la devolví y siguió con su ronda, aunque, parecía más nervioso que la noche anterior.

-Pero… - comenzó King mirando a Efrel- ¿serán senderos seguros los que tomaremos?
-Intentaremos coger atajos, pero esta claro que para dirigirnos a las grandes ciudades tendremos que ir por caminos principales – le contestó el paladín sin soltar la mantequilla.

Es habitual coger caminos secundarios para este tipo de misiones, ir de incógnito era nuestra mejor baza, buscábamos la sorpresa, Sarch no se esperaba que los demás pueblos estaban armando un ejercito para destituirlo, su egocentrismo le impedía ver la realidad, se creía amo y señor de la tierra de Warsage.

-¡Rual! ¡Rual! – Entró gritando Akaoni - ¡Rual!
-¿¡Que!?
Agarre al explorador para que me explicara que decía.
-¡Están atacando Rual!

Una silla chirrió y fue a parar al suelo, Esteban se levanto como alma que lleva el diablo, de un empujón me aparto de Akaoni.

-¿Qué has visto? ¿Como?- le pregunto agarrándole del cuello.
-He oído rumores, pensé que no eran ciertos, pero acaba de llegar un mensajero que escapo de allí, llevan tres días de asedio, se puede ver el humo desde el horizonte, ¡fíjate! – gritó Akaoni.

Todos nos levantamos corriendo, asomándonos a la ventana comprobamos que Akaoni tenia razón, Rual como nos había dicho Esteban, no estaba muy lejos del pueblo donde paramos a pasar la noche, a un día andando se podría llegar sin contratiempos. El humo se alzaba imponente, podría crearse una masacre si las tropas de Sarch entraran dentro.

-Dios, deben de haberse refugiado en el castillo de Gorna – susurró Esteban- Hemos ganado muchas batallas allí, es una fortaleza admirable… pero no pueden hacer nada contra Sarch, son miles y miles de tropas… ¡ellos solos van a morir!
-Con que Sarch no sabía nada de esta rebelión… ¿verdad? – Dijo irónicamente Athos- Nos ha descubierto, y nos estará buscando, lo único que podemos hacer en estos momentos es escapar en la dirección contraria.
-¿¡Que dices!? – Le gritó el príncipe antes de tirarse encima del paladín oscuro - ¡Mi pueblo está muriendo maldito bastardo!

Yo y Efrel nos echamos encima para separarlos, la situación era odiosa, no sabíamos que hacer, posiblemente si no acudíamos… los días para los habitantes de Rual estarían contados, y lo peor de todo… Sarch agrandaría su dominio… haciéndose más poderoso de lo que ya es.

-Tranquilicémonos… - intente imponer paz- debemos pensar que hacer.
-¿Pensar? – Me gritó de nuevo el príncipe- Por dios, ¡Chogas!
-No podemos ir – dijo Likimeya- Le tengo mucho aprecio a tu pueblo Esteban, pero no es nuestro cometido.

Las opiniones parecían divididas, en ese momento yo estaba cavando mi propia tumba, la decisión que tomé aquel día… repercutió en nosotros de manera increíble, desde ese día, todo cambió…

-Yo voy – dije en silencio – Quien quiera que me siga, estaré fuera.

Abandone la estancia con la mirada del resto clavada en mi nuca, con la cabeza bien alta, llena de orgullo, abrí al puerta y deje que el sol entrara por ella… segundos antes de desaparecer. No tenía muchas esperanzas de que todos me siguieran, pero decidí ahogar mis penas apoyado en un roble mientras miraba aquella puerta, pase minutos en silencio mirándola, esperanzado.

-Yo también voy. –Escuché decir a alguien.

Tanis
19-06-2008 , 15:48
Muy bien, mucho, mucho mejor que antes chogas. Eso sí, lo único que saco es que me suena raro leer a esteby diciendo "por dios" xDDDD

Nos leemos.

Chogas
19-06-2008 , 19:44
Si, es raro... pero si en esos tiempos no creias en Dios te quemaban vivo xD yo tb soy ateo y en al historia ya he hecho un par de referencias a Ariel.

Tanis
19-06-2008 , 20:06
Ya, pero Ariel se comprende por eso, porque es una diosa y tiene transfondo, pero Dios... jajaja, que diga algún nombre, no sé, Moradin, Heroineus, Mieliki... Lloth (jaja), Takhisis, Paladine, Gilean... ni idea xDDD

Lo dicho, muy mejorada ;)

P.D.: no me has dado las gracias cabrón >_< xDDDDD, yo sin "gracias" no "trabajo" xDDDDD

Nos leemos.

Chogas
19-06-2008 , 20:16
ajajaja, esque ya era hora!! ¡GRACIAS! xD y segun leo en los libros, muchas veces mencionan a algun dios, pero otras muxas veces, dicen "dios" simplemente porque ya se conoce el nombre, aun nose que Dios poner a los humanos, a los paladines esta claro, thakisis y paladine, pero a los guerreros corrientes ya vere, mi druida menciona cnstantemente a Ariel, porque es una diosa menos corriente por asi decirlo xD

PD: Ahora solo falta que lo lean los demás xD

Tanis
20-06-2008 , 15:55
Lo veo chungo xDD

¿A los humanos? Pues depende de su alineamiento, ya sabes. Por mi como si alaban a Sigmar xDDD, sólo son humanos 8) xDDDD


Nos leemos.

Chogas
21-06-2008 , 18:20
Capítulo 13: Gala de valentía

Mis palabras habían sido duras, pero el resultado había sido mejor de lo esperado, cuestionando la valentía y el honor del grupo, los había puesto contra las cuerdas, casi les había ordenado que me siguieran. Instantes más tarde escuché algo que esperaba oír, la primera persona dispuesta a seguirme abandonaba la estancia y abría la puerta para encontrarse conmigo.

-Yo también voy – Dijo Esteban- ¿Estás loco? Es mi pueblo quien se encuentra en peligro, nada te obliga a venir.
-Cállate y no discutas – le decía desde atrás Efrel- ¿Pensabas irte sin mi, orejas picudas?

Ensanche mi sonrisa al escuchar su voz, pero aun quedaban problemas, ¿Qué haría el resto?

-También es mi pueblo, no permitiré tal matanza sin mover un dedo- se escuchaba decir a King, mientras salía de la taberna.
-Lo mismo digo – le comentaba Akaoni.

Athos y Likimeya salieron los últimos simultáneamente, algo más contrarios al resto, más indecisos, pero igual de valientes.

-Tú nos has arrastrado a esto…-Me susurro la anciana.
Giró su cuello para cerciorarse de que nadie nos escuchaba.
-Sobre ti recae toda responsabilidad…
-¿Y no es así desde que abandonamos la aldea?

Dirigí mi mirada a otro lado y avancé sin mirarla, cuestionar mi liderazgo… hasta hay podríamos llegar. El grupo parecía decidido, exceptuando a Likimeya y Athos, el resto estaban orgullosos de poder ofrecer sus vidas. En ese momento pensé que todo saldría bien… que equivocado estaba… nunca sale todo bien.

-¿¡Tu, sabes algo mas de la situación de la ciudad!?-Preguntaba Esteban a Akaoni casi sin educación.
-Lo que os he contado, llevan tres días de asedio… no creo que aguanten una semana sin refuerzos, deberíamos de ponernos en camino ya, un día andando nos llevaría a Rual. –Contestó el explorador.

Athos se encontraba cerca de ellos, y no había perdido el hilo de la conversación, atento en cada momento, levanto una ceja cuando se refirieron al tiempo que tardarían en llegar andando a Rual.

-Esperad un momento, ¿no sería mas rápido ir a caballo?
Sin venir a cuento, Esteban soltó una carcajada enorme antes de girarse a encarar al paladín oscuro.
-¿Cabalgar?, como se nota que estas no son tus tierras paladín…-Contestó rápidamente Gawaine, el cual se encotraba escuchando la conversación de Esteban.
-¿Cómo? Explícame eso vampiro…

Antes de hablar, Esteban le cogió del brazo a Gawaine, por el mero hecho de que le prestara el turno para explicarle a Athos todo lo referente a Rual, que él claramente desconocía.

-Es sencillo amigo, la bestia quiere decir que la ruta trazada hacia Rual, diseñada para ser transitada con caballos no es segura, y si queremos llegar sin distracciones deberemos cruzar por los pantanos de Guen, lugar impropio para caballos…. –El principe tomó aire para seguir con su explicación- No se tu, pero matar a goblins que asaltan en el camino, aunque fácil toma tiempo, del que no disponemos…

La cara de Athos reflejaba su vergüenza, él conocía lo justo de estas tierras, este tipo de cosas tan solo las sabían los propios lugareños, como posiblemente Esteban y Akaoni, que conocían estas tierras como la palma de sus manos.
-Señores, siento decirlo… pero es hora de ponernos en marcha – Golpeé el bastón contra el suelo y me puse a caminar seguido del resto, a mi lado se encontraba Efrel, erguido con su armadura.

Comenzamos a andar dirección a los pantanos de Guen, no estábamos demasiado nerviosos, se reflejaba en las caras de mis compañeros la valentía con la que afrontaban la nueva misión, el príncipe parecía deseoso de llegar a Rual, caminaba a mas velocidad que el resto,

-Tranquilízate, llegaremos en un día corras mas o menos- le explicaba Efrel, algo preocupado.
El príncipe mostró una mueca de desgana pero aminoro la marcha, el paladín suspiro reconfortado.

Tras una horas, nos encontramos enfrente del pantano, Athos se dio cuenta de por qué no podíamos traer caballos, aquella agua era poca segura, unos pequeños senderos se erguían para el paso de aventureros, un simple descuido podría precipitarnos contra el fondo del pantano, el agua negra parecía suspirar deseando nuestra caída, aunque, sin mas problemas que algún pequeño traspiés, avanzamos sin demora.

-Silencio… - ordenó Athos.

En ese preciso instante nos encontrábamos cruzando una de las pocas llanuras que se encontraban en el camino hasta el castillo de Gorna. Nuestros pies frenaron en seco, dirigiendo nuestra mirada hasta el paladín oscuro quedamos en silencio…

-La tierra ha vibrado…
Esteban se acercó al paladín sin previo aviso.
-Tonterías, estas cosas nos retrasan… ¿podemos volver a emprender la marcha?
Athos fulminó con la mirada al príncipe, como si esperara a que un rayo procedente de sus ojos lo abrasara.

Nadie movió un dedo, todos prestamos atención a las palabras de Athos, seguidamente cerramos los ojos… y entonces pudimos escucharlo, a mi parecer, se oía el ruido de una pezuña de caballo golpeando el suelo, quizas un pequeño grupo de cincuenta o mas personas se acercaban a nosotros.

-¡Mierda! – grito Efrel- ¡desenvainar las armas!

Sin perder un segundo, todo el grupo puso el acero en alto, esperando al terrible enemigo, posiblemente tropas de Sarch que habían abandonado la invasión del castillo de Gorna. La respuesta no se hizo esperar, un centenar de hombres a caballo aparecieron por detrás de una colina, la anciana soltó un grito de sorpresa y agarró con mas fuerza su espada, se levanto una polvorera enorme mientras se acercaban a nuestra posición, nos rodearon sin mencionar palabra si quiera, no estuve tranquilo hasta que comprobé que no llevaban el emblema del emperador.

-¡Hombres de Sarch!-Les gritó Athos- ¡Cerdos traidores!
-¡No somos hombres del emperador!-Le vociferó el que parecía ser el de mas cargo del grupo.
-Entonces… ¿Quiénes demonios sois? – preguntó el príncipe con algo de timidez.

Aquel hombre que nos había contestado antes bajo del caballo, se veía que era un guerrero corpulento, alto y de melena rojiza, los rasgos de su cara como su propensa barba le hacían parecer más mayor de lo que era, juraría que aquel hombre no pasaría la treintena de años, aun así era capitán de todos estos hombres, debería tratarse de un gran guerrero.

-Mi nombre es Richy, somos hombres procedentes de las aldeas de Suen, Conor, Itan y Chenja, aproximadamente unos trescientos, nos encontramos buscando aliados para salvar a nuestros vecinos de Rual, en estos momentos nos dirigimos al castillo de Gorna, donde se esta dando el asedio, espero que se unan….

Aquel hombre volvió el gesto hacía Esteban, y mostrando intereses se quedó mirándolo fijamente…

-Tu eres…

Tanis
21-06-2008 , 18:40
Repito lo dicho en la otra tabe xD


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